Víctor Palmero, nominado a Mejor Actor Revelación por la obra 'Johnny Chico': "Interpreto a 10 personajes diferentes"

  • "El reto era conseguir que, haciendo de tantos personajes, cada uno de ellos fuese diferente", declara el actor a 20minutos.
  • "La gente se abre más que nunca para decir que va al psicólogo. Hay herramientas para afianzar quiénes somos", opina.
  • "No voy a estar en la próxima temporada de 'La que se avecina'. Tampoco es definitivo, puede que Alba vuelva", señala.
Víctor Palmero.
Víctor Palmero.
ROMERO DE LUQUE / CARLA DE AGUILAR

Televisión, cine y teatro. Muchas son las segundas casas que tiene Víctor Palmero. Y es que, a sus 32 años, ha interpretado a personajes tan populares como Dani, en Con el culo al aire, y Alba, en La que se avecina. Pero ahora tiene por delante un sinfín de proyectos teatrales -sin dejar de lado su primer papel protagonista en el cine-.

Actualmente, se encuentra de gira con The Hole X, donde comparte cartel con actores como Eva Isanta o Alex O'Dogherty; y con Johnny Chico, un monólogo creado por el autor australiano Stephen House en el que interpreta a una decena de personajes diferentes y con el que hace un grito a la tolerancia y contra la LGTBIfobia.

Y, precisamente por su trabajo en esta obra, la Unión de Actores le ha nominado al premio a Mejor Actor Revelación, honor que comparte con Jean Cruz (La cocinera de Castamar) y Tarik Rmili (El buen patrón).

Víctor Palmero.

Víctor Palmero

  • Onda, Castellón; 26 de diciembre de 1989
A sus 32 años, Víctor Palmero es un actor más que reconocido por sus diferentes papeles en televisión, que van desde un episódico en 'Física o química' hasta interpretar a Dani en 'Con el culo al aire' y Alba en 'La que se avecina'. Pero, ahora, está dedicado en cuerpo y alma a las tablas con obras como 'The Hole X' o 'Johnny Chico'.

¿Cómo se siente tras conocer su nominación a Mejor Actor Revelación por la Unión de Actores? Muy contento, la verdad, y además son los compañeros de profesión. Pero es un poco curioso, porque es la primera vez que me nominan a un premio y no puedo ir a la gala, que será el 14 de marzo, porque tenemos el estreno en Barcelona de Johnny Chico. Pero bueno, que todo lo malo sea que, por trabajo, no pueda ir a una gala por una nominación. Me hace ilusión y rabia.

Ahora está haciendo gira por España, pero antes estuvo en Madrid. Sí, han sido como unas 40 semanas, ha sido muy guay porque nos costó lo suyo entrar en Madrid. Hemos tenido que estar trabajando bastante antes, estrenamos en mi pueblo, Onda, en Castellón, luego estuvimos en el Teatro del Mercado de Zaragoza y luego en Valencia. Y, gracias a las críticas y a tener la función como más compacta, nos abrió las puertas el Teatro Lara de Madrid. Fue muy guay, porque es un teatro que a mí me encanta. Entramos a la sala pequeña, la de abajo que se llama Lola Membrives. Y la reacción del público fue tan bonita, y las críticas de prensa, que conseguimos subir a la Cándido Lara, la grande, y fue una pasada por hacerlo ahí. Y ahora, este sábado hemos ido a Pedrola, en Zaragoza, y la semana siguiente también estamos por Aragón. Y luego a Barcelona y Asturia.

Johnny Chico es la historia de un joven que sufre LGTBIfobia, ¿se sentirán identificadas las personas del colectivo con el personaje? Describimos la obra como “una oda fact-gender”, que es un poco como "que le den al género". Y, en un momento en el que parece que todo tiene que tener una palabra que lo defina, vamos más allá de hablar de él, ella o elle para hablar de algo que creo que es más bonito y que habita bajo la piel de todos. Al final, es verdad que tiene un componente fuerte, este grito contra la LGTBIfobia, pero es una historia de búsqueda de identidad. Es la historia de un chaval de provincia que tiene una vida complicada, que su único vínculo afectivo es su madre, y el detonante inicial de la obra es que ella muere. Y eso le lleva a emprender un viaje en búsqueda de su identidad y de cariño. Es una obra que toca mucho a la gente del colectivo, pero también a cualquiera, porque al final hablamos de muchos temas que están de actualidad: la LGTBIfobia, el sexo, las drogas, y otras cosas más bonitas, como el amor. Todo esto creo que hace que sea una obra muy completa, muy compacta y que toca muchas vertientes, y creo que esto es lo que le hace interesante.

Entonces, cualquier persona se verá reflejada en esa búsqueda de identidad. Yo defino a Johnny como un interrogante en sí mismo, una persona que tiene dudas sobre su sexualidad, que tiene dudas personales, que inicia una lucha y una búsqueda, y al final toca tantas cosas que es imposible no sentirte identificado en un momento puntual. Además, lanza una pregunta al aire que creo que es muy interesante: ¿es posible hacer coincidir lo que eres por fuera con lo que eres por dentro? Esta pregunta me resulta más apasionante que nunca porque estamos en un momento en el que parece que la vida es más superficial, en el que sonreímos en Instagram y estamos perfectos cuando, detrás de la cámara, estamos hechos una mierda. Estamos constantemente mostrando una imagen externa que a lo mejor no coincide con lo que estamos sintiendo.

¿Y ha conseguido encontrar la respuesta a esa pregunta? ¿Es posible hacer coincidir lo que eres por fuera con lo que eres por dentro? Yo creo que sí es posible. Por suerte, estamos en un momento en el que tenemos una lucha interna y externa por afianzar el cuidado mental más que nunca. Creo que la gente se abre más que nunca para hablar de que va al psicólogo, de cosas así. Al final, gracias a esto, tenemos muchas herramientas más para poder trabajar y para conseguir afianzar quiénes somos.

Johnny Chico tiene humor, pero también es una historia cruda y complicada. ¿Qué tipo de obra encontrará el público? Es una pieza muy emocionante, un drama muy explícito donde se habla de sexo, drogas y muchas otras cosas. Pero, a la vez, lo que a mí me enamoró de la obra es que tiene un punto poético y mágico muy bonito. El autor es un escritor australiano que se llama Stephen House, y también es poeta y dramaturgo, y creo esto también se nota en el texto. A mí lo que me apasiona de la función es la forma tan bonita en la que habla de la vida, de ser quien quieras ser, y lanza este grito contra la intolerancia. Es un drama pero, a la vez, la gente que viene vive momentos muy divertidos.

Víctor Palmero, protagonista de 'Johnny Chico'.
Víctor Palmero, protagonista de 'Johnny Chico'.
ROMERO DE LUQUE / CARLA DE AGUILAR

Además, es un monólogo pero con varios personajes, todos interpretados por usted. Sí, y es una de las cosas que a mí también me molaba de la obra. No es un monólogo al uso donde hay una silla y ya está, tenemos una escenografía muy guay que ha creado Luis Crespo. Es una historia muy completa y hay como 10 personajes, y yo me divido en todos ellos. Hay como un desdoblamiento constante, el público que viene tiene que entrar en un código un poco especial en el que, durante toda la obra, interpreto hombres, mujeres, diferentes nacionalidades, distintos estados de ánimo... Creo que esto también era el reto de la función. El director, Eduard Costa, que era mi profesor de teatro cuando era niño en mi pueblo, ha hecho que este texto tan crudo, tan explícito, tenga un punto de espectáculo, de magia, de musical... Es una función que creo que es muy completa, y eso es donde creo que reside la magia del éxito que está teniendo.

¿Y cómo es interpretar a tantos personajes a la vez? Pues una locura, la verdad, pero una locura que me ponía. Para mí, el reto principal de la función era ese, conseguir que, habiendo tantos personajes, cada uno de ellos tuviese una composición física, una voz propia, una textura y que la gente lo pudiese ver desde fuera. Que estuviesen bien definidos y que no chirriara. Creo que, junto a Eduard, hemos conseguido que eso se vea en escena.

¿Cómo ha sido la acogida en todo este tiempo que la lleva representando? Desde el principio ha sido muy emocionante. Empezamos en 2019, justo antes del gran confinamiento, y al principio era muy guay porque la gente se podía quedar a esperar era muy emocionante ver a los espectadores tan tocados. Incluso, a día de hoy, lo sigo viendo al finalizar las funciones. Por muchas razones, creo que la obra genera muchos sentimientos encontrados y, sobre todo, tengo la sensación de que hace que el espectador salga diferente de cómo ha entrado. He recibido mensajes de todo tipo de gente que se ha sentido identificado con el personaje y que te lo agradece. Me han hablado incluso niños para decirme que habían ido con su madre o su padre y me daban las gracias. Es verdad que, al final, es una forma de hacer ver a la gente otra de las frases que a mí me fascina de la obra, que es “todo es lo mismo cuando te desnudas”. Da igual lo que seas, da igual de lo que te apetezca vestir, da igual lo que sientas: todos somos seres humanos, todos tenemos alma y todos deseamos lo mismo, amar y ser amados.

Al mismo tiempo, sigue con The Hole X. ¿Tiene algún otro proyecto entre manos? Sigo con The Hole X, que ahora vamos a estar en Valencia. Y ahora estoy empezando un proyecto nuevo, así que no paro. Se llama Música para Hitler, de Juan Carlos Rubio, y están Kiti Manver y Emilio Gutiérrez Caba. Yo interpreto a un soldado nazi de las SS y es un papel bastante duro. Estoy haciendo clases de violonchelo por una cosa que ocurre en la obra, así que me tiene bastante ocupado.

En The Hole X y en Johnny Chico saca una faceta más musical. ¿Se ha planteado dar el salto a la música? Pues la verdad es que no. Es algo que me gusta y que estamos explotando en algunas obras de teatro, pero mi faceta principal es la de ser actor. Creo que me quedo con lo que tengo por ahora, que estoy bastante ocupado ya.

También se va a estrenar Todos lo hacen, su próxima película. Sí, es una comedia que estrenamos el 9 de septiembre. El segundo largometraje de Hugo Martín Cuervo. Es un director con muchísimo talento y es uno de mis primeros protagonistas en cine y, además, ha hecho que me reencuentre con Toni Acosta, que trabajé con ella en Con el culo al aire. Hacemos el papel de unos guardas forestales, madre e hijo, que llegan a un hotel en el que se comete un crimen. Una serie de personajes están encerrados allí por una fuerte nevada: Julián López, Kira Miró, Andrea Duro, Macarena Gómez… Es muy chulo, porque es como una especie de Agatha Christie e interpretamos a estos dos guardas piradísimos que llegan allí para intentar resolver el crimen. Es una comedia muy hilarante y divertida. Leí por ahí que la describían como una especie de Agatha Christie mezclada con el cine de Berlanga.

¿Cómo saca tiempo para tantos proyectos? Pues eso mismo me pregunto yo. Aunque suene un poco loco, me encantaría tener algún otro rodaje o algo así, pero además he hecho una parada en La que se avecina. No voy a estar en la próxima temporada. Es para poder compaginarlo con todo el volumen de trabajo teatral que estaba teniendo. Estoy infinitamente agradecido a Laura y Alberto Caballero con la oportunidad que me han dado con el personaje de Alba, y lo he disfrutado mucho. Pero tenía la sensación de que necesitaba parar un poco. Ser actor es algo que me ha apasionado desde que era un pipiolo en el pueblo y estaba en una escuela municipal de teatro. Pienso en toda la lata que he dado con esto, la formación, los castings, y ahora estoy en un momento tan bonito en el que se me están dando tantas oportunidades... Y, además, el premio de la Unión de Actores. Es un momento muy especial, y hago tantas cosas porque me apasiona lo que hago.

¿Se despide de Alba para siempre? Tampoco es una decisión definitiva, puede que el personaje vuelva. Queda mucho por delante. Es verdad que es un personaje que me ha dado mucho, y quién sabe si más adelante puede dar más.

Si le cabe algún otro proyecto, ¿se animaría también a escribir y dirigir? Pues la verdad es que tengo muchas ideas que me rondan en la cabeza y que, de vez en cuando, voy apuntando. Ahora estoy muy centrado en mi trabajo como actor, pero no es algo que descarte en el futuro. Pero ahora mismo el tiempo tampoco me permite dar más.

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