Marcharse de España: el destino inevitable para los investigadores que exigen mejores condiciones laborales

  • Más de una veintena de asociaciones y sindicatos se han manifestado en nueve ciudades españolas.
  • La reversión de las subcontratas, la eliminación de la tasa de reposición o la integración de todo el personal en los convenios son solo algunas de sus peticiones.
Noelia es una investigadora que trabaja gratis ya que no recibe ninguna financiación para su tesis. Beatriz tiene un contrato predoctoral por su tesis de matemáticas pero las cuentas no le cuadran ya que con los 1.200 euros que gana al mes no puede afrontar el coste del nivel de vida y Juan lleva más de seis años encadenando contratos temporales. Son las condiciones laborales por las que protestan los jóvenes investigadores. Gritan contra la ley de Ciencia que el Gobierno aprobará en las próximas semanas pero que no contempla mejoras importantes en sus ya precarias condiciones, por ejemplo, que no se reconozca con carácter retroactivo la indemnización por fin de contrato. Por ello al final muchos acaban compartiendo el mismo camino y marchándose de España en busca de condiciones menos precarias.
Noelia es una investigadora que trabaja gratis ya que no recibe ninguna financiación para su tesis. Beatriz tiene un contrato predoctoral por su tesis de matemáticas pero las cuentas no le cuadran ya que con los 1.200 euros que gana al mes no puede afrontar el coste del nivel de vida y Juan lleva más de seis años encadenando contratos temporales. Son las condiciones laborales por las que protestan los jóvenes investigadores. Gritan contra la ley de Ciencia que el Gobierno aprobará en las próximas semanas pero que no contempla mejoras importantes en sus ya precarias condiciones, por ejemplo, que no se reconozca con carácter retroactivo la indemnización por fin de contrato. Por ello al final muchos acaban compartiendo el mismo camino y marchándose de España en busca de condiciones menos precarias.
Noelia es una investigadora que trabaja gratis ya que no recibe ninguna financiación para su tesis. Beatriz tiene un contrato predoctoral por su tesis de matemáticas pero las cuentas no le cuadran ya que con los 1.200 euros que gana al mes no puede afrontar el coste del nivel de vida y Juan lleva más de seis años encadenando contratos temporales. Son las condiciones laborales por las que protestan los jóvenes investigadores. Gritan contra la ley de Ciencia que el Gobierno aprobará en las próximas semanas pero que no contempla mejoras importantes en sus ya precarias condiciones, por ejemplo, que no se reconozca con carácter retroactivo la indemnización por fin de contrato. Por ello al final muchos acaban compartiendo el mismo camino y marchándose de España en busca de condiciones menos precarias.
Los jóvenes investigadores protestan por sus condiciones laborales.
Atlas

La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, señaló este domingo que "las personas que hacen ciencia tienen que estar cuidadas". Sin embargo, más de una veintena de asociaciones y sindicatos se han manifestado para protestar contra la reforma de la Ley de Ciencia, que de acuerdo con Morant, tiene como "eje nuclear mejorar la calidad del personal científico e investigador del país".

Nueve ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, SevillaZaragoza, Santiago de Compostela, Granada, Badajoz y Castellón) han acogido a decenas de manifestantes que han reclamado mejores condiciones laborales para los investigadores a través de pancartas donde se podía leer "sin derechos, tampoco hay ciencia" o "sin ciencia, no hay futuro".

¿Qué piden al Gobierno?

Entre sus reivindicaciones, destaca la modificación de la elaboración de un Estatuto del Personal de la Investigación que regule sus derechos como trabajadores; las retribuciones mínimas en el Estatuto del Personal Investigador Predoctoral en Formación (EPIPF); el desarrollo de la carrera profesional del personal técnico y de gestión; y la integración de todo el personal de investigación dentro de los convenios colectivos de referencia.

Del mismo modo, reclaman la reversión de las externalizaciones de los servicios básicos de las universidades y centros de investigación (subcontratas), adoptando un modelo de contratación directa que garantice tanto el mantenimiento de sus plantillas como el cumplimiento de los derechos laborales de su personal; la eliminación de la tasa de reposición para que todo el sector pueda crecer y estabilizarse; y el desarrollo de un marco claro de incorporación y carrera profesional de personal de investigación (investigador, técnico y de gestión) en las plantillas del Sistema Nacional de Salud.

La responsable de Ciencia e Innovación ya había adelantado en sus declaraciones que el personal técnico carecería de los mismos beneficios que los investigadores. No obstante, Morant también recalcaba que la reforma "acompasaría esta mejora para todas las carreras científicas, también del personal técnico".

Atención para los colectivos más vulnerables

Asimismo, no han querido perder de vista las políticas de inclusión. Los manifestantes demandan atención y protección a los colectivos más vulnerables, como mujeres, inmigrantes, LGTBIQ+, personas con capacidades distintas, así como a las enfermedades mentales sobrevenidas ante la precariedad, inseguridad laboral y/o acoso. 

Otra de las peticiones es la creación de una Oficina de Integridad Científica nacional e independiente que mantenga poderes sancionadores y esté vinculada a la Oficina de Protección del Denunciante para proteger su identidad.

Discrepancias con la reforma

El anteproyecto recogía una reivindicación histórica de los investigadores: el derecho a recibir indemnización tras el fin de un contrato. Sin embargo, el borrador establecía únicamente este derecho para aquellos contratos que se suscriban a partir de la entrada en vigor de la nueva Ley, que tiene que ser aprobada aún por el Consejo de Ministros para dar inicio el trámite parlamentario en las próximas semanas.

Tras las quejas de los investigadores, el Ministerio finalmente ha accedido a permitir que este derecho sea retroactivo, es decir, que también puedan recibirlo aquellos investigadores con un contrato ya en vigor.

"Ciencia lo permite, pero después de mucha lucha, estamos contentos", señala  el presidente de Ciencia Con Futuro, Santiago Rello, que considera esta reivindicación un asunto de "justicia social" y una "victoria" de las organizaciones.

En líneas generales, Rello valora los cambios introducidos en el borrador por la ministra. "El de Pedro Duque era pésimo", opina el presidente de la asociación, que también reconoce que el equipo de Diana Morant se haya "molestado" en reunirse con las organizaciones. Aun así, Rello asegura que todavía hay "fallos" en el anteproyecto que deberían ser solventados, como el desarrollo de la carrera profesional del personal técnico y de gestión, ha destacado.

Fuga de cerebros

Al final muchos acaban compartiendo el mismo camino: emigrar de España en busca de mejores condiciones laborales en el extranjero. "En otros países, la investigación suele tener unas cuantías más aseguradas", explicaba un manifestante, "especialmente para las personas que están empezando". Así, muchos jóvenes acaban optando por llevarse fuera sus conocimientos para labrarse un futuro mejor. 

20minutos.es líder en los diarios más leídos en internet. Consulta las últimas noticias en el diario gratuito de referencia en España.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento