Los expertos, sobre la nueva variante más virulenta del VIH: "Es un toque de atención para que no nos confiemos"

Escaneo electromicrográfico de una célula T infectada con VIH
Escaneo electromicrográfico de una célula T infectada con VIH
NIAID - Archivo
Un estudio habla sobre la nueva variante del VIH: más virulenta y agresiva.
Wochit

Hace tiempo que el VIH parece cosa del pasado. Desde que una pastilla al día mantiene a raya al virus de la muerte en los ochenta, ya no causa alarma social. Cuarenta años después, se trata como una enfermedad crónica, aunque aún hoy sigue sin cura ni vacuna. 

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Science lo ha vuelto a poner de actualidad. Un grupo de científicos de la Universidad de Oxford ha detectado lo que se ha temido durante décadas: una variante más transmisible y virulenta que la original. Este hallazgo es importante por varios motivos, pero sobre todo porque tira por tierra una creencia generalizada y errónea (sobre todo a partir del coronavirus): que las nuevas mutaciones tienden a ser más leves y, por tanto, son menos perjudiciales para la salud. Véase con Ómicron

El estudio sugiere ahora que eso no es cierto, que no siempre es así. La variante, bautizada como VB, detectada en 109 personas en Países Bajos, triplica e incluso quintuplica la carga viral en sangre de los individuos infectados, lo que aumenta su capacidad infectiva. Pero no solo eso. Su ataque es hasta dos veces más rápido, provocando así un declive del sistema inmune mayor. Esto significa que el riesgo de desarrollar SIDA -la fase más grave de la infección- es mucho más alto. Pero en este escenario, también hay buenas noticias: los pacientes responden bien al tratamiento si se actúa y se detecta a tiempo.

"Esta nueva variante no supone una alarma ni supone algo en expansión", tranquiliza Mari Carmen Puertas, inmunoviróloga e investigadora de IrsiCaixa, porque es una variante que "no ha aparecido ni hoy ni ayer ni el año pasado". Los investigadores sitúan su origen a finales de la década de los ochenta -cuando la epidemia estaba descontrolada- y su circulación durante los 2000. De hecho, aseguran que a partir de 2010 su incidencia bajó significativamente gracias a los tratamientos antirretrovirales, que con una pastilla al día consiguen que el virus sea indetectable e intransmisible. "Lo que nos dice este hallazgo es que esto puede volver a pasar, sobre todo en países en los que no hay buen control de la epidemia", continúa Puertas. "Podemos teorizar, pero luego la naturaleza nos da una lección. Es un toque de atención para que no nos confiemos".   

De hecho, el autor principal del estudio, Chris Wymant, asegura que el descubrimiento de esta variante es un "ejemplo poco frecuente del riesgo que supone la evolución de la virulencia viral".

Un virus con infinitas mutaciones

Precisamente, la gran capacidad de mutación del VIH -se multiplica infinitamente más que el coronavirus- es la gran piedra en el camino de los investigadores, que llevan décadas buscando la panacea. "Las mutaciones que han ocurrido siempre en el VIH, que son errores que produce el virus cuando se multiplica, no han alterado de manera significativa ninguna característica biológica", explica Santiago Moreno, jefe de enfermedades infecciosas del hospital Ramón y Cajal. "Lo que sí hemos visto todos estos años son mutaciones que se hacen resistentes a los medicamentos. Pero aquí estamos hablando de una variante que tendría características biológicas diferentes y eso, hasta donde yo sé, no ha ocurrido previamente".  

DATOS SOBRE EL VIH

  • ¿Cómo se transmite? En palabras de la OMS, el virus se transmite a través del "intercambio de líquidos corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales. También se puede transmitir de la madre al hijo durante el embarazo y el parto". No es posible infectarse a través de los aerosoles, como ocurre con el coronavirus, ni por contacto cotidiano como los besos, los abrazos o compartir objetos, alimentos o comida.
    ​¿A cuánta gente afecta? El VIH, que continúa siendo uno de los mayores problemas para la salud pública mundial, se ha cobrado 36,3 millones de vidas, según datos de la OMS.
    ​¿Tiene cura? No, pero sí tiene tratamiento. Los antirretrovirales han conseguido que se trate la enfermedad como crónica, lo que permite a las personas que viven con el virus llevar una vida larga y saludable.
    ​¿Qué consigue el tratamiento? El tratamiento antirretroviral hace que el virus sea indetectable y por tanto intransmisible en sangre, de manera que los pacientes no lo transmiten a sus parejas, siempre y cuando lo tomen de manera regular. 
    ​¿Cuáles son los factores de riesgo? Algunos factores de riesgo pueden ser mantener relaciones sexuales sin preservativo o compartir jeringuillas, agujas u otro material contaminado para consumir drogas inyectables.  
    ​¿Hay vacuna? De momento, no, pero empresas como Janssen o Moderna -conocidas también por los sueros anticovid- están en ello. La vacuna de Janssen está en fase tres y la de Moderna, que cuenta con Arn mensajero -técnica de las vacunas mas novedosas anticovid- está en fase uno. 

El peor escenario para los investigadores es la aparición de una nueva que aúne más virulencia, más transmisibilidad y que, además, presente más resistencia al tratamiento. La variante VB cuenta con dos de esos tres factores, pero, afortunadamente, los pacientes responden bien a los antirretrovirales, de ahí que a partir de 2010 bajara significativamente su incidencia, aunque no haya sido hasta ahora cuando se ha conocido y se ha documentado. Esto se debe, principalmente, a que la escala del VIH es muy diferente a la del coronavirus. Mientras que los efectos de este último se reflejan en cuestión de días, los del VIH tardan años. 

"La escala evolutiva en tiempo es abismalmente diferente", añade la inmunoviróloga Mari Carmen Puertas. "Mientras que en el coronavirus la infección pasa de una persona a otra en una ratio de dos, tres, cinco días, en el caso del VIH, todo va mucho más lento".

Aún así, la experta hace un llamamiento a la prudencia y a la reflexión. "El estudio nos habla de otra época, es un reflejo de lo que pasaba en los noventa, por lo que no refleja la realidad actual. Pero ahora mismo en otros países, en otros continentes, la situación actual no dista tanto de esa. Es ahí donde nos debe hacer reflexionar", 

La cepa VB llega a tener hasta 500 mutaciones repartidas por todo el genoma, de forma que aún es pronto para identificar por qué es más virulenta, pero sus características, su rápida capacidad de acción, llama la atención de los expertos, que inciden en que la detección precoz es fundamental para atajar cualquier mutación futura que aparezca y que pueda suponer un cambio de paradigma en la enfermedad, que ha matado ya a más de 36 millones de personas en todo el mundo. 

"Tenemos que seguir incidiendo en la importancia del diagnóstico y en la importancia del tratamiento temprano", añade Puertas. "No nos podemos confiar en ningún caso porque esto puede volver a pasar con este virus y con otros. La teoría puede ser una, pero la realidad puede ser otra".

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