El sector cárnico defiende su negocio: "España es un modelo en la producción intensiva, no tenemos por qué dudar"

Un carnicero prepara una pieza en el mercado de Chamartín de Madrid.
Un carnicero prepara una pieza en el mercado de Chamartín de Madrid.
JAVIER LIZÓN / EFE

El debate abierto sobre las macrogranjas, la producción industrial y el consumo de carne no ha sentado nada bien a la industria, que se juega casi 30.000 millones de euros en facturación y más de 7.000 en exportaciones. En conversación con este periódico, dos representantes del sector se muestran molestos por los términos en los que se ha planteado la discusión y defienden un sector que consideran seguro, que cumple con el medioambiente y el bienestar animal y que respeta la legalidad.

"Estoy asombrado de que esto pueda ser una polémica. Creemos que es ignorancia, no queremos pensar que sea mala fe. España es un país modelo en la producción intensiva, de cerdos, aves, vacuno de leche... no tenemos por qué dudar", defiende José Ramón Caballero, profesor de Producción Animal en la Universidad de Castilla-La Mancha y presidente del Colegio de Veterinarios de Ciudad Real.

"Cuando vas a un medio extranjero a poner en cuestión todo esto lo que estás es perjudicando económicamente al sector e intentando que los países receptores pongan en duda esas exportaciones, muy interesantes para la economía de nuestro país", cuenta, por su lado, Josep Collado, secretario general de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic), una de las patronales del sector. "Si el ministro tiene dudas que siente a los sectores en una mesa, hable, corrija… Lo que no puede es abrir incendios en medios internacionales y en países receptores de tus exportaciones", añade.

Macrogranjas, "tan dignas como otro método"

Desde el sector consideran que la ganadería industrial es una forma de producción perfectamente válida que cumple con todos los estándares de calidad. "Es tan digna como cualquier otro método. Es más, estamos muy seguros de que en todos los aspectos de control y seguridad de los alimentos en estas granjas aseguran la salud del consumidor y del producto", apunta José Ramón Caballero.

"Cuando hablamos de producción intensiva estamos hablando de la producción animal más completa: no se produce nunca más de lo que se necesita. Estos animales tienen un control adecuado y perfecto para que sus ciclos de producción sean los más cortos posibles", añade.

Frente a quienes cuestionan la calidad de la carne que se produce en estas instalaciones, el presidente de la patronal de la industria sostiene que "España se ha acreditado en los mercados internacionales como un exportador de carnes de calidad". "Si no no estaríamos exportando tres millones de toneladas y no tendríamos acceso a mercados tan exigentes como el japonés, el americano o el alemán", explica Collado.

"Las carnes son de óptima calidad y cuando el ministro dice eso [Alberto Garzón dijo textualmente que las macrogranjas "contaminan el suelo, el agua y exportan carne de baja calidad de animales maltratados"] creo que está poniendo en cuestión los servicios veterinarios españoles que dependen del Ministerio de Sanidad que se sienta en el mismo Consejo de Ministros que él", zanja.

Estándares de bienestar animal "superiores a la norma"

Otro de los comportamientos más criticados de la ganadería industrial y en particular de las macrogranjas son las condiciones en las que viven los animales. Se les reprocha que viven hacinados, en jaulas o que no ven la luz del sol.  Sin embargo, los productores afirman que ellos cumplen con las normas. "Existe una normativa de bienestar animal en España, pero es que la mayoría de mataderos y muy buena parte de las granjas están cumpliendo estándares superiores a lo que marca la propia norma", sostiene Josep Collado.

"Todo esto se hace con unas condiciones higiosanitarias perfectas, que van a respetar el bienestar de los animales y que también van a proteger al medioambiente. No cabe ninguna duda, está ampliamente legislado por las normativas europeas", arguye el catedrático de Producción Animal.

Este experto sostiene también que la cantidad de cabezas de ganado que albergan las instalaciones es la adecuada. "Si yo tengo muchos más animales es que tengo mucho más espacio, condiciones, mejores instalaciones… porque tengo que asegurar unos mínimos de bienestar animal y de calidad. Si no fuera así los animales no producirían y los veterinarios que se preocupan del bienestar animal seríamos los primeros que nos encargaríamos de que esto no se produjera", matiza.

Reconocen el problema de la contaminación

Desde la patronal de las empresas cárnicas admiten el problema que suponen la contaminación por amoníaco y nitratos. "Es una de las cuestiones que el sector ya viene trabajando. Uno de los problemas que tiene el sector, especialmente el porcino, es el de los purines. Es un tema conocido", reconoce Josep Collado.

Una de las soluciones que plantean es aprovechar los deshechos contaminantes que producen las granjas para producir energía. "Con el tema de las renovables y el impulso de los fondos europeos aparece una oportunidad para el sector: generar plantas de biogás alimentadas con estos purines o residuos orgánicos. Hay un doble beneficio: minimizas ese residuo y obtienes energía", plantea Collado.

Desde la patronal de la industria consideran incluso que las macrogranjas son más eficientes que plantas de menor tamaño pero con menor desarrollo tecnológico. "Todo este nuevo concepto de producción cárnica incorpora avances: climatización de los lugares de los animales, plantas de depuración de aguas, espacios diseñados con la normativa más recientes y certificados de bienestar animal", explica Collado. "Seguramente contaminan menos 100 granjas de diez cerdos que una de mil. Ganamos en eficiencia y bienestar", añade. "Otra cosa es que haya ciertos apriorismos donde guste más un modelo que otro, pero eso son ya otras cuestiones", concluye.

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