El PSOE pide "respetar" el pacto de la reforma laboral tras el rechazo de sus socios y la presión de la patronal

Felipe Sicilia, portavoz del PSOE.
Felipe Sicilia, portavoz del PSOE.
EVA ERCOLANESE
Declaraciones del portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, Felipe Sicilia, este lunes.
EFE

Nueva prueba de fuego para el Gobierno. Cuando parecía haber conseguido lo más difícil -pactar la nueva reforma laboral con patronal y sindicatos-, sus socios parlamentarios le han vuelto a poner en apuros tras adelantar su rechazo al texto saliente de meses de trabajo del Ejecutivo con trabajadores y empresarios con su petición de enmendar el texto, que mañana se aprobará en Consejo de Ministros. El PSOE ha pedido este lunes "responsabilidad" y respetar lo pactado. Más aún, después de que la patronal haya avisado de que "si se cambia una coma", dejará de haber acuerdo tripartito.

“Confío en que se pueda respetar lo pactado y espero que los grupos sean conscientes del gran esfuerzo de la mesa de diálogo”, ha declarado Felipe Sicilia, portavoz del PSOE. En la rueda de prensa posterior a la reunión semanal de la Ejecutiva federal de este lunes, ha insistido en varias ocasiones en destacar que la reforma que se aprobará mañana en Consejo de Ministros por decreto ha sido “pactada y acordada”. Así, Sicilia ha instado a los demás partidos a “escuchar” al llamamiento de los agentes sociales.

Sin ir más lejos, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha advertido este lunes que la patronal abandonará el pacto de la reforma laboral si durante la tramitación parlamentaria se cambian aspectos importantes: "Lo pactado no se toca". "Llevamos nueve meses y muchísimo trabajo. El derecho laboral es muy técnico y cada coma es un mundo. El Parlamento hará lo que tenga que hacer, pero entonces no será nuestro acuerdo, será otra cosa", ha explicado en una entrevista en Las Mañanas de RNE.

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Y es que, tras su aprobación en Consejo de Ministros, la reforma laboral deberá ser refrendada por el Congreso de los Diputados, donde el Gobierno, que tiene 155 escaños, necesitará de una mayoría parlamentaria con la que todavía no cuenta. Sus socios habituales -PNV y Bildu- ya han avanzado que, de momento, se sitúan en el 'no' y que introducirán enmiendas para cambiar el texto, que fue refrendado la semana pasada por la CEOE y los sindicatos UGT y CCOO. ERC no se ha posicionado públicamente de manera firme.

Por parte del PNV, su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, señaló el viernes que la reforma tiene "aspectos positivos" pero que en el País Vasco hay una "dinámica sindical" distinta a la del resto del país y que las relaciones con el empresariado también son "diferentes". Eso es lo que quieren "preservar" con la "prelación de los convenios de nivel de comunidad autónoma" sobre los de ámbito estatal. "De momento estamos en el no", añadió.

El pasado jueves, el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, también anunció que no daría sus votos para aprobar el texto "tal y como está redactado". Fue más allá al anunciar que intentará convencer a otras formaciones como ERC para obligar al Gobierno a introducir cambios en el texto pactado con los agentes sociales. “Empezamos hablando de la derogación integral, después terminamos hablando de los aspectos más lesivos y ahora, ni eso”, afirmó.

En mitad de esta revuelta de los socios habituales, ha aparecido Ciudadanos, que puede hacer valer sus 10 diputados en el Congreso y que parece abierto a negociar con el Gobierno. Eso sí, Sicilia no ha querido mencionar a los 'naranjas' y se ha limitado a pedir esa "responsabilidad" a "todos los grupos parlamentarios". "Veremos qué opciones de tramitación parlamentaria hay", ha añadido Sicilia, que ha insistido en que "es muy buena reforma laboral" porque "acaba con la temporalidad y la subcontratación y va a favorecer a los jóvenes". 

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