Calviño presume de los datos de empleo para desdeñar la rebaja del PIB en las previsiones de analistas internacionales

La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño (i), y el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire (d), ofrecen una rueda de prensa en Madrid, este jueves.
La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño (i), y el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire (d), ofrecen una rueda de prensa en Madrid, este jueves.
EFE
Declaraciones de la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, este jueves.
Europa Press

La perspectiva de la economía española "es muy positiva" y la recuperación "es sólida" y llega a "donde importa": al empleo, "que acumula nueve meses creciendo". Al menos así lo cree la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, que este jueves volvió a desdeñar las previsiones de decenas de analistas que en las últimas semanas han ido dejando solo al Gobierno, cuyas previsiones son mucho más optimistas. Y es que, el cuadro macro en el que están basados los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2022 fija que España crecerá un 6,5% este año y un 7% el siguiente. Sin embargo, ninguna de las proyecciones realizadas este noviembre por analistas externos espera que el rebote del Producto Interior Bruto (PIB) para este año sea mayor del 5% ni superior al 5,5% el próximo ejercicio.

"Las previsiones económicas son muy positivas", insistió la vicepresidenta en una rueda de prensa que ofreció tras mantener un encuentro de trabajo con el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, con el que habló sobre la necesidad de que Europa tome medidas para rebajar el precio de la factura de la luz y sobre vías para lograr que el despliegue de los planes de recuperación europeos alcance una "velocidad de crucero", pues serán estos los que "impulsarán" la recuperación.

Calviño ya venía repitiendo la fortaleza con la que, según ella, cuenta la recuperación de la economía española, que quedó muy tocada tras el parón provocado por la pandemia de coronavirus y este jueves aprovechó la publicación de los datos de paro para insistir en que la recuperación "no solo es fuerte, sino que llega a donde más importa: al empleo", que ya ha recuperado las cifras previas a la pandemia. Según los datos de los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, el paro se redujo en noviembre en 74.381 personas, tratándose de la mayor bajada de la historia en un mes comparable y siendo el noveno mes consecutivo de descenso. Además, la afiliación a la Seguridad Social alcanzó los 19.771.613 afiliados, habiéndose incorporado al sistema más de 750.000 afiliados en los últimos siete meses.

"Es una tendencia positiva que hemos visto desde hace meses. Estamos comprometidos en impulsar la creación de empleo y mejorar su calidad", añadió Calviño, que también recordó el compromiso del Ejecutivo de subir el Salario Mínimo Interprofesional antes de final de legislatura -en 2023- para que alcance el 60% del salario medio. Así, la vicepresidenta aseguró que "en la anterior crisis tardamos más de una década en recuperar empleo e ingresos fiscales, lo que demuestra la fuerza de la recuperación".

Las declaraciones de la vicepresidenta llegan un día después de que la OCDE asestara un recorte de más de dos puntos en su previsión de crecimiento para la economía española: espera que el PIB crezca un 4,5% en 2021 frente al 6,8% inicial y un 5,5% en 2022, lejos del 6,6% que previó en septiembre. Este organismo ha sido el último en ir recortando sus previsiones iniciales, como han hecho hasta una veintena de instituciones y analistas.

Sin embargo, estos cambios externos no han movido ni un ápice el ánimo del Gobierno, que, como volvió a demostrar Calviño este jueves, sigue empecinado en decir que la recuperación económica es y será fuerte. Desde el Ejecutivo también señalan que los Presupuestos se hicieron con la suficiente "prudencia". Y con ambas cosas justifican no tocar el cuadro macro en el que se basan las Cuentas de 2022 en el que el Gobierno calculó que España crecería un 6,5% este año y un 7% el siguiente.

Esta es una cuestión importante, porque de la previsión de crecimiento dependen los ingresos que el Estado espera recaudar, lo que podrá gastar y el déficit que quedará. Si la economía crece menos de lo esperado los ingresos serán menores de lo previsto, y si el gasto no varía aumentará el desequilibrio de las cuentas públicas y con él, la deuda acumulada. Eso sí, el déficit podría ser este año menor que el previsto porque la recaudación tributaria está yendo mejor de lo esperado y porque el Gobierno, tradicionalmente, no es capaz de ejecutar todo el gasto presupuestado, informa Jorge Millán.

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