La telenofobia que atenaza a los jóvenes: "Me da pánico coger el teléfono"

El gesto de silenciar una llamada entrante se está volviendo cada vez más habitual, especialmente entre los jóvenes.
El gesto de silenciar una llamada entrante se está volviendo cada vez más habitual, especialmente entre los jóvenes.
Bieito Álvarez
El gesto de silenciar una llamada entrante se está volviendo cada vez más habitual, especialmente entre los jóvenes.
B. Álvarez

"Odio hablar por teléfono, lo detesto, después mando un mensaje de voz y puedo extenderme lo que sea, pero odio hablar por teléfono", afirma categóricamente María Fernanda, una costarricense de 30 años residente en Madrid.

El gesto de silenciar una llamada entrante se está volviendo cada vez más habitual, especialmente entre los jóvenes, nativos digitales que privilegian otras formas de comunicación antes que la tradicional conversación telefónica.

Los tiempos de las largas conversaciones a través del auricular parecen haber llegado a su fin y solo los abuelos parecen estar exentos de ser silenciados sin contemplaciones por sus nietos.

"Con la gente mayor sí que me gusta hablar más por teléfono porque no tienen esa posibilidad que tenemos nosotros, con mi abuelo especialmente, que me llama mucho por teléfono porque él es así y a mi también me gusta hablar con él", declara Alberto, de 20 años, que, en cualquier caso, admite que no suele coger el teléfono a nadie más “porque lo lleva en silencio”.

"No lo suelo coger porque lo llevo en silencio la mayoría de las veces", asegura Alberto. "Pero luego suelo llamar, suelo devolver la llamada".

- ¿Y nunca ignoras una llamada entrante?

- Sí.

- ¿Por qué razón?

- No sé... No lo sé, pero es así, y sé que la gente también lo hace.

Telenofobia, una afección que no es novedosa

Ana, de 24 años, sí tiene claro por qué no contesta llamadas: "Me da pánico coger el teléfono". Su aversión a hablar a través de su móvil está directamente relacionada, según admite, con su "salud mental" y va más allá de una preferencia por otras formas de comunicación. Ana tiene telenofobia, miedo a hablar por teléfono.

"Para mí es un mundo, porque a lo mejor en ese momento tengo la ansiedad por las nubes o acabo de discutir con alguien o estoy muy triste y eso va a influir en la llamada", declara Ana. "Cuando tengo que hacer una llamada, muchas veces hago un role play de lo que tengo que decir, de cómo posiblemente pueden responder, o sea, algo muy heavy, muy laborioso para luego lo que es una llamada de teléfono, pero es que la ansiedad a veces va así".

La telenofobia no es un trastorno nuevo, de hecho, según Sergio García Soriano, psicólogo clínico y experto en intervención social, tuvo su auge cuando las llamadas telefónicas eran algo mucho más habitual que en estos tiempos.

"Suele ser un miedo a hablar en público, a hablar con más personas, suele ser una fobia social y, dentro de esa fobia social, podemos decir que un subgrupo tiene telenofobia", explica García Soriano. "En muchos casos, detrás de este complejo, se esconde el querer controlarlo todo. Pero la comunicación no se puede controlar, lo que uno va a decir y el otro le va a responder, eso es una obra de teatro, la vida tiene una espontaneidad y ellos, lo que no toleran, es salirse de un esquema que no controlan".

Una elección consciente

La extendida aversión de los jóvenes por la conversación telefónica no puede ser atribuida en su totalidad a la telenofobia. Según un estudio recientemente publicado por la web estadounidense bankmycell.com, un 75% de los millennials evita responder a las llamadas porque consideran que les quitan demasiado tiempo.

Existe, a pesar de todo, una jerarquía a la hora de ignorar unas u otras llamadas. Según el citado estudio, el 29% de los jóvenes suelen ignorar llamadas de amigos, frente a un 25% que ignora las de su familia y un 21%, las de su trabajo.

"Si es familiar o trabajo, sí que suelo cogerlo, si veo que es un amigo y sé que no es nada grave… Cuando puedo", afirma Juanjo, de 29 años, que reconoce que sus excusas más habituales cuando le preguntan por qué no lo ha cogido suelen ser "que estaba en la ducha o que tenía el móvil en silencio y no lo he visto y ya está".

Para García Soriano, esta conducta no puede ser vinculada a la telenofobia. “Los millennials, en estos momentos, no es que tengan telenofobia es que prefieren hacerlo de otra manera, es una elección, no es un complejo. Ellos deciden que van a hablar por teléfono con su madre o con su pareja y el resto de su comunicación la van a hacer a través de Whatsapp, email o mensajes de voz", asegura el psicólogo. "Ellos, en líneas generales, toman esta decisión también porque son nativos digitales y han nacido con este tipo de comunicación".

Llamadas que acaban en el limbo

Siempre hay excepciones, como Elena, de 22 años, que asegura preferir la conversación telefónica a hablar por Whatsapp. "Me parece que es más cercano. Para quedar, sí suelo tirar más de Whatsapp, pero soy bastante de llamadas", asegura esta joven, que reconoce que es muy habitual que, al llamar a sus amigos, la llamada nunca sea respondida. "Lo entiendo porque hay gente a la que le incomoda, lo dejo estar y ya".

Detrás de esas llamadas ignoradas no siempre hay una elección consciente. Las numerosas llamadas publicitarias no deseadas y una sobreinformación en los smartphones ha llevado a muchos jóvenes a mantener sus móviles permanentemente en silencio, haciendo que muchas llamadas acaben en el limbo.

"Normalmente lo tengo en silencio y no me doy cuenta. Si lo veo, lo suelo coger, pero la mayoría de las veces lo tengo en silencio porque está todo el rato sonando entre correos, aplicaciones, Whatsapp…”, declara Héctor, de 24 años. "Al final es como que tienes que desconectar de alguna forma".

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