El Gobierno da a ERC y Bildu estatus de socios preferentes mientras trata de no contrariar al PNV

  • El Ejecutivo aún no ha conseguido cerrar un pacto con la formación de Andoni Ortuzar pese a que insiste en que es su "socio prioritario".
  • ERC y EH Bildu hacen valer su alianza para posicionarse como un socio fundamental por su peso en el Congreso.
  • Los 'abertzale' comienzan a presionar al PSOE en Euskadi para que relaje su veto a compartir gobierno en el futuro.
El portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
EFE

La aprobación este jueves en el Congreso de los Presupuestos Generales del Estado, que ahora pasarán al Senado, ha dejado claro que las alianzas que el Gobierno mantiene con sus socios nacionalistas y progresistas desde el inicio de la legislatura están afianzadas y le garantizan, salvo sorpresa, poder terminar la legislatura. No obstante, la negociación con los socios también ha revelado otra cosa: que el Ejecutivo ha conseguido cerrar con mayor facilidad un acuerdo con ERC y EH Bildu que con el PNV y que, de hecho, sus movimientos han provocado que los nacionalistas vascos dejen de ser imprescindibles.

Desde que comenzó a negociar las cuentas el mes pasado, el Gobierno ha tenido muy claro -a diferencia de lo que ocurrió a finales de 2020- cuáles tenían que ser los socios con los que sacarlas adelante: ERC, PNV y EH Bildu. No ha habido conato de negociar con Cs, como sí se intentó el año pasado, por lo que parece evidente que la "dirección de Estado" -en palabras del exvicepresidente Pablo Iglesias- que va a tomar el Ejecutivo durante el resto de la legislatura va a ser la conformada por PSOE, Unidas Podemos y las pequeñas formaciones nacionalistas e independentistas.

Pero, yendo a la letra pequeña, lo cierto es que ERC y EH Bildu -que están aliados y actúan conjuntamente en el Congreso- parecen haber ganado enteros en su relación con el Gobierno adelantando al PNV, al menos en esta negociación de Presupuestos. Para el Ejecutivo, contar con el apoyo de los republicanos y los abertzale es muy importante por una mera cuestión numérica: entre ERC y EH Bildu suman 18 escaños por los únicamente seis que aporta el PNV. A EH Bildu, por su parte, le conviene facilitar acuerdos al Gobierno para achicar el espacio del PNV, su principal rival en el País Vasco. Y, en el caso de las cuentas, su apoyo, sumado al de ERC, Más País o Compromís, ha hecho innecesario el del PNV. 

El Ejecutivo, no obstante, en ningún caso quiere dejar de tener una buena relación con la formación que lidera Andoni Ortuzar. Así lo defendió este jueves la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que aseguró que el PNV sigue siendo el "socio absolutamente prioritario" del Gobierno. Pero lo cierto es que, pese a esta intención, la votación de los Presupuestos ha demostrado que los nacionalistas vascos no son imprescindibles en todos los asuntos una vez el Ejecutivo ha normalizado los pactos con EH Bildu, que hasta hace unos años descartaba.

El PNV, sin embargo, mantiene la calma y ha querido quitar importancia al hecho de que el Gobierno haya cerrado los pactos presupuestarios con ERC y EH Bildu antes que con ellos. "El objetivo no es estar el primero, el segundo o el tercero, esto de que repitan que somos el socio preferente me da igual, y tampoco estoy muy a gusto cuando lo dicen porque las cosas son hechos", sostuvo este jueves el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. El dirigente ha explicado que para el PNV es fundamental conseguir la llegada del tren de alta velocidad a las tres capitales vascas, y este jueves, además, reivindicó que su partido ha conseguido más que "otros" grupos, en referencia a EH Bildu. 

En este sentido, el PNV ha sido uno de los grupos que más enmiendas ha conseguido pactar con el Gobierno para los Presupuestos, por un valor de unos 30 millones de euros. El PNV ha conseguido que el proyecto asegure la prevalencia del concierto económico en lo relativo a endeudamiento autonómico, así como una partida económica para aumentar las frecuencias en el servicio ferroviario entre Bilbao y Karrantza (Bizkaia). Las cuentas también cederán al País Vasco la ejecución de dos obras hidráulicas: la depuradora de aguas residuales de Galindo (Bizkaia) y el Canal de Añarbe (Gipuzkoa). Y, además, el PNV ha recibido el compromiso del Gobierno de que se ejecutará de una vez por todas el traspaso de la gestión del ingreso mínimo vital al País Vasco, ya comprometida el año pasado.

Las repercusiones en Euskadi

El hecho de que, poco a poco, EH Bildu vaya tomando estatus de socio normalizado para el Gobierno podría tener reverberaciones también en el País Vasco, donde PNV y PSE-PSOE llevan gobernando juntos desde 2016 y donde tienen una larga tradición de alianzas poselectorales. De hecho, en las pasadas elecciones autonómicas del 2020, Elkarrekin Podemos -la rama vasca de Unidas Podmeos- ya defendió abiertamente establecer una coalición entre EH Bildu, PSE-PSOE y los propios morados tras los comicios, algo que los socialistas descartaron de plano.

El recién elegido secretario general del PSE, Eneko Andueza, mantiene por el momento el mismo discurso: para un tripartito con los abertzale, afirmó hace unas semanas, aún queda "muchísimo recorrido", y es algo que ahora mismo los socialistas no se plantean "en absoluto". No obstante, EH Bildu ya ha comenzado a presionar al PSE en este sentido, y hace unos días, el diputado vasco Unai Urruzuno, se mostró confiado en que Andueza traiga "cambios" en su relación con los abertzale. A juicio de EH Bildu, ahora mismo el PSE es en Euskadi un "partido palmero que ha dado cheques en blanco constantemente a la derecha", y los socialistas "tendrán que adoptar sus propias decisiones respecto a lo que ha supuesto en las últimas legislaturas su aportación".

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