La economía española no despega: ¿Por qué nuestra recuperación es más lenta que la de los vecinos europeos?

Evolución del PIB de las principales economías europeas entre 2020 y 2021
Evolución del PIB de las principales economías europeas entre 2020 y 2021
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Algo extraño pasa con la economía española. Y nadie termina de entender muy bien el qué. Todo apunta a que, una vez concluya el año, España será de los pocos países europeos que todavía no habrá recuperado su nivel de PIB anterior a la pandemia. Algo que no es una sorpresa a ojos de la amplísima mayoría de análisis macroeconómicos que se han publicado a lo largo del año

Sin embargo, la economía española -que se hundió un 10,8% el año pasado por el efecto de la pandemia, la mayor bajada de toda la UE- está mostrando unos niveles de crecimiento preocupantemente lentos en comparación con la de sus vecinos europeos. Los datos de la contabilidad nacional del tercer trimestre hechos públicos la semana pasada por el INE mostraron una realidad decepcionante. La economía española sigue todavía 6,6 puntos de PIB por debajo del nivel del tercer trimestre de 2019, el último que no se vio afectado por la crisis del coronavirus.

Las cifras de España quedan muy lejos de las de las grandes economías de la UE. Francia cerró el pasado trimestre solo una décima de PIB por debajo del nivel previo a la pandemia y Alemania está a solo 1,1 puntos de recuperarse por completo. Incluso Italia, con una estructura sectorial de la economía más parecida a la española, está solo a 1,4 puntos de volver al PIB previo a la crisis. En conjunto, la media de los países de la UE están solo a dos décimas de volver a la senda precovid.

Que España se esté recuperando más lento que las economías más potentes del viejo continente tiene sentido hasta cierto punto. Su economía depende más directa e indirectamente de los servicios por el turismo, uno de los sectores más lastrados por la crisis en todo el mundo. Lo que resulta más sorprendente es que países como Grecia (que ya se había recuperado por completo en el segundo trimestre), Chipre (1,2 puntos por debajo en el segundo trimestre), Portugal (5,8 puntos) o Malta (6,7) con pesos relativos de este sector en el PIB incluso superiores al de España, se estén recuperando a mayor velocidad.

Para terminar de rizar el rizo, los datos apuntan a que el empleo se va a recuperar mucho antes que la producción, una anomalía en comparación con anteriores crisis. Según los datos de la contabilidad nacional del tercer trimestre que publicó el INE la semana pasada, el número de trabajadores ocupados estaba solo 0,5 puntos porcentuales por debajo del nivel precrisis. 

¿Qué está pasando con España?

Toda esta información ha pillado a contrapié a los expertos, que no son capaces de ofrecer una respuesta única a lo que está ocurriendo. "Los datos de la contabilidad nacional nos tienen bastante sorprendidos, hay una discrepancia sorprendente de lo que dicen los datos del mercado laboral y lo que nos dicen los datos de crecimiento del PIB, cuando otros países o ya lo han recuperado o están muy cerca", apunta a este diario José Emilio Boscá, catedrático de Análisis Económico en la Universidad de Valencia (UV) e investigador en Fedea. "Hay algo que de momento no sabemos explicar muy bien. [Los datos] cuadran poco con lo que sabemos de los últimos años. No tenemos una respuesta muy clara", añade. 

Entre las hipótesis que podrían explicar lo ocurrido, Boscá señala que el empleo público -tradicionalmente menos productivo- ha crecido menos que el privado, una posible bajada en la productividad nacional causada por la pandemia, un posible desfase entre las expectativas de crecimiento de las empresas y sus decisiones de contratación, o incluso que el INE enmiende sus datos en un futuro. No obstante, el catedrático no ve que ninguna de ellas por sí solas sean capaces de explicar la lentitud de la recuperación.

"Yo diría que los datos sorprenden. Ahora mismo la revisión del INE del segundo trimestre fue la que más me llamó la atención. Hay dos puntos de PIB que perdimos que no me acaban de cuadrar. No son consistentes con otros datos", explica, por su parte, Ángel Talavera, director de Economía Europea en Oxford Economics. "La discrepancia entre PIB y empleo se hace muy difícil de entender. El empleo está quizá siendo demasiado positivo, pero a estas alturas que no hay tanta gente en ERTE, el PIB sigue creciendo menos de lo que debería por correlaciones históricas", agrega. 

Sin embargo, otras voces apuntan a que ciertos rasgos endémicos de la economía española, como su excesiva dependencia de los servicios o su baja productividad, sumados al contexto económico de alza de precios, son las principales causas del escaso fuelle de la economía nacional en comparación con sus vecinos.

"Tenemos una estructura productiva donde nos basamos mucho en un sector de relativamente bajo valor añadido que aporta 12 puntos al PIB y al empleo como es el turismo", defiende Antonio Fonfría, profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). "El valor añadido que aportan no es suficiente para tirar fuerte de la economía", añade. 

Además, Fonfría cree que en el contexto internacional de elevada inflación y una recuperación que en España está basada principalmente en el consumo las perspectivas a corto plazo no son buenas. "Veo cierto estancamiento. No vamos a terminar de despegar", vaticina.

Por su parte, Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, achaca el lento avance de la recuperación a una conjunción de factores entre los que destaca el elevado peso del turismo y el escaso tamaño y la atomización de la industria. "La industria está tocada, pero si dejas de fabricar lo puedes recuperar después. Sin embargo, en turismo lo que no se consume se ha perdido", explica. Pedraza también a que la economía española es más sensible al precio de la energía y que su efecto "llega a los precios más rápidamente que en el resto de Europa".

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