De morir "por Covid" a morir "con Covid": Sanidad reflexiona sobre un cambio que reduciría la cifra de fallecidos

  • La letalidad de las primeras olas da paso a los fallecimientos por tener otras enfermedades o Covid persistente.
  • Los internistas constatan que la EPOC o la insuficiencia cardiaca aumentan el riesgo de muerte en pacientes con Covid.
  • La crisis deja también un déficit de diagnósticos: en la primera ola cayeron un 20% los nuevos pacientes de cáncer.
C-LM tiene 13 pacientes COVID en UCI, la cifra más baja en los últimos tres meses
Una persona en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). 
20M EP

Los fallecidos por Covid en España marcarán para siempre a este país entre los más golpeados por la pandemia en el mundo. Durante la primera ola se convirtió en unos de los países donde más gente moría por el virus en Europa y entre marzo y mayo del año pasado hubo un exceso de más de 46.600 muertes, que fue de 12.192 durante la tercera ola, a principios de este año. De la misma manera, a medida que la pandemia ha ido reduciendo su impacto, apenas ha habido días en que se hayan dejado de contar fallecidos. Este jueves, con la pandemia "acorralada" en España, según la ministra de Sanidad, se contabilizaron 15 decesos.

En este contexto, sin embargo, Sanidad está haciendo una "reflexión" sobre a qué causa deben atribuirse los fallecimientos que todavía se registran a diario. Si en los primeros embates de la pandemia no había duda de que el virus era la causa de que cientos de personas murieran cada día, ahora el departamento de Carolina Darias quiere darle una vuelta a esa relación causa-efecto y para ello introduce una distinción entre quienes mueren a causa del coronavirus y quienes, teniendo coronavirus, fallecen por otro motivo, como complicaciones de enfermedades previas o por Covid persistente.

"Se empieza a hablar de fallecimientos de personas con Covid y no por Covid", deslizó Darias hace unos días en la rueda de prensa después del último Consejo Interterritorial de Sanidad. La ministra no quiso ahondar mucho más en qué supone esta distinción, que además de afinar más sobre la causa de la muerte, reduciría la nómina diaria de fallecidos directamente vinculados a la pandemia.

"Hemos ido aprendiendo de la evidencia confirme va cambiando", apuntó Darias, que incidió en que este cambio de criterio, de morir "por Covid" a morir "con Covid", no es solo cosa del Ministerio de Sanidad, sino que fuera de él también se habla cada vez más de que "hay muchas personas que fallecen con Covid pero no de Covid".

Enfermedades de riesgo

Una de las primeras cosas que se conocieron del coronavirus era que la edad es el principal factor de riesgo de la Covid. Es decir, las posibilidades de enfermar de gravedad o morir aumentaban a medida que lo hacían los años del paciente. Pero después han llegado otras evidencias que indican que las enfermedades previas suponen también factores de riesgo. Según un informe del Ministerio de Sanidad de enero de este año, las personas que tienen enfermedades cardiovasculares e hipertensión, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer y o inmunodepresión, por ejemplo, por haber pasado por un trasplante, tienen más riesgo de terminar en una UCI o de fallecer si contraen la Covid. 

Lo mismo ocurre con las embarazadas y los fumadores, según este estudio, y con otras enfermedades crónicas. "Cualquier condición crónica en la que exista un deterioro del estado general o las personas que requieren de mucha medicación para mantener el buen estado de salud y bienestar, pueden presentar un mayor riesgo ante una infección por SARS-CoV-2", indica el informe.

La implicación de enfermedades previas en las muertes de personas que contraen el Covid también ha sido objeto de varias investigaciones que recoge la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) sobre el comportamiento del organismos de personas con EPOC, insuficiencia cardiaca o trasplantados. Uno de ellas estudió a 10.420 personas con EPOC para determinar que tenían más posibilidades que fallecer un 38,3% más.

Por otra parte, de otro grupo de 16.461 personas ingresadas por Covid, 1.718 tenían antecedentes de insuficiencia cardiaca, de los que fallecieron 819, lo que supone una tasa de mortalidad de 47,6%. "Entre los pacientes fallecidos había más proporción de pacientes diabéticos con lesión de órgano diana, hipertensión arterial e insuficiencia renal moderada-severa", indica el estudio sobre personas que ya tenían estas enfermedades antes de contraer la Covid, que en teoría fue el motivo de su muerte.

Covid persistente

Además de la existencia de enfermedades preexistentes o de la comorbilidad -la presencia de varias-, Darias relacionó la reflexión sobre cómo hay que computar los fallecimientos que a día de hoy siguen atribuyéndose a la Covid a una nueva dolencia, la Covid persistente. Es decir, a las secuelas que, una vez desaparecido el virus, este deja en el organismo, que son origen de otras patologías. Los fallecimientos en estas circunstancias tampoco deberían computarse como muertes por Covid a ojos de Sanidad.

"Estamos trabajando con el Instituto de Salud Carlos III para intentar abordar la Covid persistente", dijo Darias, en relación a la investigación que el organismo empezó hace ya unos meses para conocer la Covid persistente.

En todo caso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se adelantó hace unas semanas en esta tarea, cuando por primera vez ofreció una definición de la Covid persistente, que abre la puerta a diagnosticarla correctamente y tratarla. 

Según la OMS, esta dolencia aparece generalmente tres meses después de la infección por Covid y tiene "síntomas que duran al menos dos meses y que no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo". Los síntomas más comunes son "la fatiga, la dificultad para respirar y la disfunción cognitiva, pero también se pueden dar otros síntomas que suelen repercutir en el funcionamiento cotidiano del enfermo", añade.

Diagnósticos tardíos

A estos factores se une un tercero, más externo a la Covid pero no ajena a él. Tiene que ver con la disminución de los diagnósticos de algunas de las patologías que provocan más muertes en España debido a la saturación del sistema sanitario que provocó la pandemia, particularmente en la primavera del año pasado. 

Según un reciente informe de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) sobre el "impacto no Covid" de la pandemia, la disminución de los diagnósticos de enfermedades graves y crónicas fueron una constante, además de las consecuencias sobre la salud mental y el Covid persistente, que considera que ha padecido el 10% de los infectados.

En 2018 y 2019, las dolencias que más muertes causaron en España fueron infartos, enfermedades cerebrovasculares, demencia, cáncer de bronquios y pulmón e insuficiencia cardiaca. Pues bien,  entre enero y mayo de 2020 se colaron en los dos primeros lugares dos nuevos motivos: la Covid identificada y la sospecha de Covid.

Según este informe, entre marzo y junio de 2020, en la primera ola de la pandemia, los nuevos diagnósticos de cáncer disminuyeron un 20,8% con respecto a otros años, lo que supone 30.000 personas que no tuvieron su diagnóstico a si debido tiempo, "con el consiguiente impacto negativo en supervivencia y paliación. "La reducción de biopsias, radiologías, estudios endoscópicos y citologías durante la pandemia ha supuesto que aparezcan cánceres en estadíos más avanzados en primeras consultas", indica FARME, que también detecta que las interrupciones de cirugías y la saturación de los servicios de salud influyó "negativamente" en la detección de dolencias asociadas a un mayor riesgo de fallecer por Covid, como la hipertensión o la diabetes.

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