Contagiados en la quinta ola, rezagados y dudosos: así son quienes se vacunan contra la Covid en la universidad sin cita

Vacunación sin cita en el campus de Fuenlabrada de la Universidad Rey Juan Carlos.
Vacunación sin cita en el campus de Fuenlabrada de la Universidad Rey Juan Carlos.
20minutos

"Más fácil no te lo pueden poner". Alejandro, natural de Tenerife y de 19 años, hace esta reflexión mientras espera a dos amigos en una de las cafeterías del campus que la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) tiene en Fuenlabrada. No han venido a tomar un café o un bocadillo, porque lo que se sirven hoy son vacunas contra la Covid. Se trata del dispositivo móvil de vacunación que desde hace dos semanas circula por las universidades madrileñas para intentar captar a los jóvenes que todavía no se han inmunizado. Todos los grupos de edad superan el 70% de vacunación, pero las personas de 30 a 39 y 20 a 29 aparecen más rezagados y, como otras autonomías, la Comunidad de Madrid se dispone a ir ir a su encuentro, en una traducción pandémica del dicho 'si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña'.

Es lunes, el primero de los tres días que habrá vacunación en este lugar, chicos y chicas llegan a cuentagotas, aunque en la organización saben que en los próximas días la afluencia será mayor, cuando surta efecto el "boca a boca". A pesar de ello, entre los primeros ya se aprecia la diversidad de la población a 'capturar': jóvenes que fueron carne de la quinta ola, que se contagiaron en verano y hasta ahora no han podido ponerse la vacuna; otros que estaban de viaje cuando les tocó o con un trabajo de verano en el que no quisieron pedir un día libre o, también, quien no está del todo convencido y ha ido dejando pasar el tiempo.

La experiencia de la mañana muestra que hay más personas que se han rezagado por trabajo, vacaciones o por un contagio en verano que quienes siguen sin fiarse de las vacunas. También, que la vacunación sin cita previa es un aliciente y que hasta la URJC se acercan personas que ni siquiera estudian allí, porque es mucho más fácil que tener que pedir cita médica. 

Bajón entre 20 y 39 años

Los datos que cada día difunde el Ministerio de Sanidad muestran que la vacunación avanza entre los 12 y los 19 años con un ritmo rápido, más parecido al de la población de 40 años hacia arriba, que ya están vacunados al 94%. Pero entre los 20 y los 39, que empezaron a ser llamados para la vacunación a principios en verano, hay un bache, y la tasa de vacunación se sitúa en torno al 75%. 

Con este panorama, las autoridades sanitarias han decidido ir a buscar a los rezagados y la universidad es un lugar seguro. Aunque limitada, la diferencia entre las ganas de vacunarse se nota en la presencia del virus por franjas de edad. Ahora mismo, quienes más se contagian son los menores de 12 años (con una incidencia acumulada de 113, frente a la media nacional de 65,4), que no pueden vacunarse. Según datos de este lunes, les siguen los treintañeros están también por encima de la media, con una incidencia de 70,1. El viernes también era así en el caso de la población de 20 a 29 años, que el lunes mejoró sus cifras para situarse por debajo de la media nacional, con una incidencia de 63,1 casos por 100.000 habitantes.

En la cafetería del campus de Fuenlabrada solo hay que mostrar el DNI -o el pasaporte o la tarjeta sanitaria-, con el que se comprueba que la persona no se ha vacunado aún o le queda alguna dosis por recibir. Ponen Pfizer, aunque también tienen Moderna por si alguien presenta alguna justificación médica por la que tenga que recibir esa. Si es con Pfizer, tendrán que volver dentro de 21 días a por la segunda dosis -para ello, la caravana repetirá el 18, 19 y 20 de octubre- . Si lo que se llevan es una primera dosis de Moderna, deberán responsabilizarse de ponerse la segunda cuando toque en otro lugar. 

O a la inversa. Ana, de 23 años, es valenciana y estudiante de la Universidad Carlos III. A finales de agosto le pusieron la primera dosis de Moderna en la Comunitat Valenciana y este lunes sele de la cafetería de la URJC con su segunda dosis del mismo suero. También ha venido a por su segunda dosis sin cita -en este caso, de Pfizer- Julián, que con sus 38 años está en la frontera de la "doble curva" que se creó antes de verano. 

La vacunación móvil de los más jóvenes empezó este verano en Canarias con las 'vacuguaguas' que iban por las playas. Empezado el curso, Andalucía, Cataluña, Galicia o la Comunidad de Madrid se han lanzado a llevar la vacuna a la universidad. En Madrid, el procedimiento se repite esta semana en los campus de Alcorcón y Vicálvaro de la URJC, en la Universidad Politécnica y en la Alfonso X el Sabio. La semana pasada, la vacunación estuvo en la Universidad Complutense, la Autónoma y la Universidad Europea, donde se pusieron cerca de 4.000 dosis, según la Comunidad. En la tercera, a mucho estudiante extranjero. El Gobierno regional ha pedido a las universidades que les ceda un espacio para vacunar y en el caso de la URJC en Fuenlabrada, ha sido una de las cafeterías. El ejercicio no es nuevo del todo para esta universidad, que el año pasado prestó instalaciones para que el hospital de Fuenlabrada que está justo al lado hiciera un cribado masivo de 10.000 test de antígenos, del que resultaron bastantes positivos por Covid, muchos asintomáticos. 

En este caso, signo de los tiempos, se va en busca de brazos para vacunar en lugar de posibles positivos. Y un buen caldo de cultivo son jóvenes que este verano sufrieron la quinta ola en sus carnes, con contagios que les han impedido vacunarse hasta ahora.

Quinta ola y dudas

Es el caso de Juan, de 18 años, y de Lucía e Imanol, ambos de 19 años. Tienen en común que son estudiantes de la URJC y que en julio dieron positivo por Covid. Aunque el plazo para que quienes han pasado el virus se vacunen se ha acortado ahora a un solo mes, a ellos les dijeron que tenían que esperar dos meses, un tiempo en el que, tras recuperarse, viajaron a sus lugares de origen -Palencia o País Vasco-, y cuando estaban mirando dónde vacunarse se enteraron de que podían hacerlo en su universidad, sin tener que pedir cita. Si no se hubiera contagiado, aseguran que se habrían vacunado antes.

Quien no lo tiene tan claro es Lupe, que a sus 25 años, encarna el perfil de joven que con sus dudas ha frenado en las últimas semanas el ritmo de crucero que había tomado la inmunización hasta julio. Al final, se ha decidido a pasarse por la URJC para vacunarse porque, aunque no es obligatoria, sin vacuna la vida cotidiana se hace más cuesta arriba. "Me he planteado mucho si debería vacunarme y al final, en parte por poder viajar y en parte porque espero que [la vacunación] haya sido pensada para que termine el problema [de la pandemia]", aunque recela que se trate más de la "reactivación económica y de la lucha entre países por ser los primeros".

Trabajo y viajes

En plena edad crítica de la vacunación, Caterine, de 29 años, confiesa que no se vacunó antes porque la citaron en pleno verano, cuando estaba fuera de España y hoy viene junto a otros tres amigos -y un niño, que aún no puede vacunarse- al campus de Fuenlabrada, a por un pinchazo para el que no necesitan cita. 

A Felipe (19 años) tampoco le vino bien vacunarse cuando fue citado para ello. "Tenía dos trabajos y tenía que pedir el día", dice.

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