La vida en La Palma tras la erupción del volcán: "Será muy difícil construir y casi imposible cultivar"

Varias personas observan la actividad de la erupción volcánica, este lunes por la tarde en La Palma, donde se esperan explosiones y gases nocivos al llegar la lava al mar.
Varias personas observan la actividad de la erupción de la Palma
EFE/ Ramón De La Rocha
Varias personas observan la actividad de la erupción de la Palma.
EFE / ATLAS

Los habitantes de la Isla de La Palma viven en las últimas horas una auténtica pesadilla. Solo pueden contemplar impotentes como los ríos de lava del Volcán de Cumbre Vieja avanza inexorablemente tragándose viviendas, carreteras, piscinas...Hasta ahora las coladas de lavan han obligado a evacuar a más de 5.500 vecinos, ha arrasado casi 170 viviendas y amenaza, al menos, mil más. Por si fuera poco, el dióxido de azufre, la ceniza y los gases tóxicos que expulsa el volcán se acumulan en el aire, por lo que las autoridades recomiendan a los ciudadanos no salir. 

Esas son las consecuencias más inmediatas que está teniendo la erupción del volcán de la Palma. Pero, a largo plazo, este proceso geológico podría cambiar el tamaño de la isla, su relieve e, incluso, sus tierras de cultivo: "La isla podría crecer", cuenta a 20minutos Héctor Lamolda, Dr. Ingeniero Geógrafo en el Instituto Geográfico Nacional (IGN), pero no sería un proceso rápido, ni sencillo.

Para ver qué consecuencias a largo plazo podría tener esta erupción volcánica, primero habría que esperar a que llegase a su fin: "Es muy difícil predecir cuanto puede durar. Acudiendo a la información histórica que tenemos podría ir desde los 24 días que duró la última erupción del Teneguía, a los 84 del Tajuya", ambos volcanes de la Isla de La Palma, explica el experto. 

¿Qué pasará cuando la lava llegue al mar?

Los científicos que trabajan sobre el terreno están pendientes de la trayectoria que siguen las coladas, es decir, los ríos de lava, para ver a que localidades pueden afectar y para calcular cuánto tiempo podría tardar en llegar al mar.

Las coladas empezaron moviéndose a 700 metros por hora pero ahora lo hacen a poco menos de 300: "A medida que avanza la lava, la temperatura baja, el terreno es más horizontal y le cuesta más . Pero no se puede hacer absolutamente nada. De hecho, las coladas se vuelven más potentes y más altas. Por eso hay fotos en las que la lava alcanza varios pisos de altura.", explica el experto del IGN.

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¿Crecerá la isla de La Palma?

Pero eventualmente, acabará llegando al mar, lo que de forma inmediata podría tener consecuencias como explosiones, contaminación del agua o lluvia ácida. Pero, a largo plazo todo ese material expulsado por el volcán podría solidificarse y agrandar la isla: "En la última erupción sucedió eso. Depende de la cantidad de material que llegue y que se consolide por encima del nivel del mar. Pero si hubiera una cantidad suficiente, sí, se formaría un terreno emergido y la isla podría crecer. Así es como crecen las islas volcánicas como son las Canarias", cuenta el Dr. Lamolda.

Sin embargo, en un principio, se trataría de tierra prácticamente inservible, "un terreno de lava volcánica enfriada que estaría lleno de oquedades", tal y como explica el experto, pero con el paso de los años, de los siglos, incluso, "una vez se produzca la meteorización, tal vez, podría ser un terreno cultivable como sucedió en Tenerife". Pero para eso habría que esperar cientos de años.

Las zonas arrasadas por la lava: "muy difícil" reconstruirlas 

Pero hasta que lleguen al mar, estos ríos de lava irán arrasando viviendas, tierras de cultivo, explotaciones y todo lo que encuentren a su paso cambiando de forma radical todo el terreno que pisen: "Como las lavas llevan mucho gas disuelto en su interior, cuando definitivamente terminen de enfriarse se solidificarán en forma de una enorme roca llena de poros y oquedades", explica el experto.

Donde antes se levantaban pueblos enteros solo quedará roca. Una roca en la que además "sería muy difícil construir, precisamente por esa porosidad", explica el doctor. "Seguramente, habría que penetrarla hasta encontrar un mejor sustrato".

El río de lava del volcán de La Palma avanza lento pero inexorablemente, con sus tres lenguas y un frente que mide ya 500 metros de ancho, camino del mar. En algunos puntos la altura es de 15 metros, con un poder de destrucción brutal.

Los cultivos engullidos por las coladas serán casi irrecuperables

La economía de la Palma siempre ha estado muy ligada a la agricultura, sobre todo a la producción del plátano, y buena parte de la tierra está dedicada a este cultivo. De hecho, la lava ha arrasado ya 300 explotaciones agrícolas y una de las cosas que más preocupa en la isla es si esta tierra podrá volver a ser cultivada: "Sembrar en la propia colada será casi imposible", cree el científico del IGN.

Sin embargo, las tierras cercanas a esta enorme roca en la que se convertirá la lava sí que podría verse beneficiada: "Hay que entender que lo que expulsa el volcán ahora mismo es veneno, pero también es un material muy rico en minerales. Entonces cuando esa lava forme una roca, la roca se erosiones y acabe meteorizándose, (descomponiéndose), este material podría acabar sedimentando en la tierra cercana, lo que acabaría por hacerla más fértil", explica Lamolda. "Pero nunca en la tierra de la propia colada, solo en la cercana", aclara.

Pero, de nuevo, sería un proceso que llevaría siglos: "En cualquier otra isla volcánica las coladas recientes permanecen en forma de roca, en los bordes hay alguna vegetación autóctona de la zona, vegetación muy resistente, pero poco más",  cuenta a 20Minutos el experto. Es con el paso de los años cuando esa tierra cercan a la colada podría ser cultivada: "El ejemplo más claro es la tierra volcánica en la que se cultiva la uva en Lanzarote, que se empezó a cultivar en el siglo XVIII después de una erupción".

¿Seguirán los terremotos y las erupciones?

Cuando el volcán de Cumbre Vieja termine de vomitar toda la lava, lo único que piden los habitantes de la palma, que han pasado por miles de terremotos y una erupción en una semana, es un poco de calma. Pero las islas volcánicas no dan tregua.

"Las islas volcánicas son organismos activos", explica el ingeniero. "Es de suponer que, cuando la erupción finalice, la sismicidad baje a niveles estándar previos a esto, pero nunca llegará a cero. Siempre hay un remanente de sismicidad que podría subir en determinados momentos". Es decir, los terremotos y los temblores podrían seguir, pero como lo hacían antes de esta erupción, permitiendo la vida cotidiana de los palmeros.

Y algo parecido pasaría con las erupciones: "Podría haber reactivaciones pero eso no quiere decir que vuelva a haber una erupción", cuenta Lamolda. "Realmente no se puede saber cuando va a volver a erupcionar un volcán en la isla pero recurriendo a la historia, el ritmo al que nos tiene acostumbrados es el de una erupción cada 50 años. Pero podría surgir o surgir en otra isla, no nos podemos agarrar al dato".

"Se puede hacer vida, se puede cultivar"

Son muchos los que, con estos riesgos, se preguntan por que hay quien elige construir y vivir en una isla volcánica. Pero realmente, tiene ventajas: "A largo plazo es una tierra fértil, los minerales que expulsa el volcán la hacen fértil".

"Evidentemente supone un riesgo vivir en zonas volcánicas, pero el de Canarias no es el caso de Hawái o de  Islandia que sufren un volcanismo continuo. Aquí se puede hacer vida, se puede cultivar... solo hay que saber que cada ciertos años habrá un episodio volcánico".

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