Los talibanes 2.0: hablan inglés y usan las redes sociales, así es su nueva forma de hacer propaganda

Rueda de prensa de los talibán
Rueda de prensa de los talibanes
EP

Los talibanes sorprendieron al mundo recuperando en poco más de diez días el control de Afganistán, un país que en extensión es más grande que España. Tras varios días de un avance imparable, y mientras los medios internacionales clamaban por el oscuro futuro que les espera a los afganos, decenas de imágenes de talibanes entrando en Kabul corrían por las redes sociales. No obstante, a los esperados fotogramas típicos de cualquier conflicto bélico le sustituyeron escenas de combatientes armados montando en coches de choque, comiendo helado o haciendo ejercicio en gimnasios.

A su vez, en una rueda de prensa con una imagen cuidada al detalle, hablando en inglés y ante cámaras de varios países, Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes asombraba a la opinión pública con un mensaje de concordia. El grupo fundamentalista que dos décadas atrás prohibió a sus ciudadanos utilizar todo tipo de tecnología, ahora hace gala de ellas para hacer llegar su mensaje al mundo, en una inesperada estrategia propagandística.

Los llamados talibanes 2.0 parecen estar adoptando un pragmatismo comunicativo que no tuvieron durante los años 1996 y 2001, cuando gobernaron Afganistán bajo un férreo régimen y donde las imágenes de sus propios lideres eran una incógnita, con escasas apariciones públicas. Hoy, conscientes del poder que les puede aportar internet, los talibanes se dirigen al exterior por primera vez, en un giro de 180º grados de su estrategia comunicativa.

Pablo Sapag, profesor de Historia de la Propaganda en la Universidad Complutense de Madrid y corresponsal de guerra que cubrió Afganistán en 2001, asegura a 20minutos que los talibanes están "en un momento de transición en el cual lo que buscan es no llamar excesivamente la atención en términos negativos y eso les ha llevado a realizar una estrategia de comunicación de crisis intentando presentar una imagen mas positiva de ellos". 

"Los talibanes se han dado cuenta de que en esta fase, mientras los ojos y la atención está en Afganistán, tienen que mandar ese mensaje de moderación, tanto desde el punto de vista de las formas como del fondo", añade.

El terror talibán ha regresado a Afganistán, donde la toma de poder ha sido inusualmente veloz. Los ciudadanos de Kabul han tratado de huir a través de su aeropuerto, donde se han vivido imágenes terribles. Sin embargo, otros vídeos compartidos en redes sociales contrastan enormemente con todo lo que está viviendo el pueblo afgano. En dichos vídeos, los talibanes aparecen realizando diversas actividades de ocio, luciendo rostros alegres y despreocupados. Por ejemplo, muchos de ellos han estado jugando en coches de choque, ejercitándose en el gimnasio o montando en un colorido tiovivo. En Twitter, donde todas estas escenas se han viralizado rápidamente, algunos usuarios han tratado de buscar explicación a estos llamativos comportamiento. "Muchos de ellos nunca han tenido una infancia", reflexionan.

¿Cómo ha cambiado la propaganda talibán?

Para lo expertos, lo más significativo de esta situación es la intención que tienen estos mensajes y el público al que está dirigido. La primera diferencia que podemos establecer es que inicialmente su destinatario en los años noventa era la población que vivía en esa región, mientras que ahora se están preocupando también por convencer al público occidental.

Según reconoce a este medio el investigador del Grupo de Estudios de Semiótica de la Cultura de la UCM, Miguel Martín, "cuando una de las primera declaraciones al exterior es que van a respetar los derechos de la mujeres dentro de como ellos interpretan la norma islámica, evidentemente el destinatario es por un lado la población afgana, en concreto las mujeres, y por otro lado la sociedad y los gobiernos occidentales". 

"Están tratando de lanzar un mensaje de confianza a los gobiernos occidentales para que no se inmiscuyan a corto plazo dentro de la política afgana y también, evidentemente, para no generar miedo o mala prensa entre la sociedad occidental", añade Martín.

Este interés por usar las redes sociales e internet para cambiar su nefasta imagen ha sido una constante desde el inicio de la ofensiva talibán. Los mensajes y vídeos de apoyo que han circulado por redes sociales en las últimas semanas pueden parecer espontáneos, pero están más organizados de lo que cabría esperar en un grupo que históricamente ha renegado de la tecnología.

Según una investigación del periódico británico The Times, desde el nueve de agosto han aparecido más de 100 nuevas cuentas y páginas en Twitter y Facebook relacionadas con los talibanes. Además, perfiles en redes sociales de personalidad del grupo islamista que habían permanecido inactivos durante meses o años, reactivaron su actividad en las últimas semanas.

Pese a que durante mucho tiempo los talibanes se comunicaban con el mundo exterior a través de países con los que tenía relación, como Pakistán, o haciendo llegar mensajes a medios como Aljazeera, ya hace años que comenzaron a usar plataformas como Twitter, Facebook o YouTube para propagar su mensaje.

El medio digital Vice recogía hace unos días las declaraciones de un portavoz talibán a AFP en 2019: "No estamos en contra de la tecnología moderna... Esta es la necesidad del momento y su uso no está en contra de la Sharía islámica".

Otro factor importante es la penetración de internet en Afganistán, que demuestra como la campaña a través de estos canales poco tiene que ver con el afgano de a pie. En Afganistán, el uso de internet está en torno al 15% de la población y sobre todo en su capital, Kabul.

"No hay que confundir la capital con el resto de Afganistán. Kabul no deja de ser un espejismo y sobre todo el de los últimos 20 años, que ha vivido los dólares de las tropas internacionales, agencias de cooperación, de algunas empresas… pero el Afganistán real; el interior; el rural, no tiene absolutamente nada que ver con eso", explica Sapag. "En el interior del país no necesitan internet para hacer propagada. Hay un porcentaje no despreciable de la población que apoya a los talibanes (…). Al resto de la población que no concuerda con ellos la propaganda va orientada al terror o el miedo".

"Seguramente cuando Afganistán desaparezca de la agenda (de los medios) la estrategia va a volver a la que tenían: muy poca propaganda exterior, como mucho a los Estados con los cuales pueda tener una relación más estrecha y en el interior una propaganda armada y del terror", reconoce el profesor, que añade que el terrorismo "es esencialmente una acción de propaganda, que se resume en aquello de "mata a uno y asusta a 100.000".

Una estrategia opuesta a la de Estado Islámico o Al Qaeda

Por otro lado, el uso que hacen los talibanes de estas formas de comunicación poco o nada tienen que ver con otros grupos que se enmarcan dentro de los llamados yihadistas, como pueden ser Estado Islámico o Al Qaeda.

Una diferencia radical entre ambas organizaciones es que a diferencia de los talibanes, Estado Islámico "pone el acento en crear un estructura comunicativa muy potente, una industria audiovisual tipo Hollywood que sustente su mensaje", recuerda Miguel Martín.

Así mismo, los mensajes de ambos grupos son claramente distintos, ya que los talibanes tratan de moderar su discurso y adaptarse a lo que creen que en el exterior está bien visto, mandando mensajes de supuesto respeto a la mujer y derechos humanos, mientras que Estados Islámico busca provocar terror y miedo.

Además, "la pretensión de los talibanes no es tanto configurar un califato a nivel global como lo que pretende el Estado Islámico, rompiendo las fronteras existentes, sino que es crear un Estado que siga la ley islámica, según su interpretación, dentro de su territorio", añade Martín.

Sobre esta cuestión Sapag agrega que el movimiento talibán "no pretende actuar fuera del territorio de Afganistán, lo que marca una diferencia comunicativa clara con respecto a Al Qaeda y Estado Islámico. Estas dos últimas son organizaciones yihadistas del tipo global que necesariamente necesitan dirigirse a un público mucho más amplio".

¿Es una estrategia con posibilidades de tener éxito?

Si hay una pregunta que ha surgido estos días sobre los talibanes es si realmente el mensaje que trasladan es real o no. El hecho de que, después de haber implantado un gobierno que violaba los derechos humanos y que durante los últimos 20 años han realizado multitud de atentados, exista la duda de si los talibanes han modificado o no sus ideales ya es en sí mismo una victoria del grupo islamista.

No obstante, esto no significa que la campaña de blanqueamiento en las redes provoquen automáticamente un cambio de parecer con respecto a este grupo. "Las plataformas como Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram u otras, si se utilizan bien tienen un efecto propagandístico, pero creo que los talibanes tienen perdida la batalla de la propaganda en el universo de internet y en particular en redes sociales (…). Como mucho les puede interesar hacer un propaganda por redes selectiva, hacia algunos países con los cuales sí aspiran a tener mejores relaciones que les permita estabilizar el nuevo régimen", reconoce Sapag.

Para el profesor de Historia de la Propaganda, estos mensajes de moderación "sobre todo benefician a las tropas en retirada, a Estados Unidos, Reino Unido y los países de la OTAN, para encubrir su fracaso y para dar la ida de que en realidad no es tan grave lo que ha ocurrido".

Mientras tanto, Amnistía Intencional alertaba el pasado viernes de "una masacre" perpetrada por combatientes talibanes contra hombres de la minoría étnica hazara en la provincia afgana de Ghazni, en el centro del país. Además de la supuesta persecución de la que alertan varios periodistas afganos.

En la era digital, hasta las guerras parecen librarse en redes sociales, y la batalla del relato que libran en internet los talibanes es una muestra más de ello.

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