Enfoque socioemocional y de género, el revuelo por una forma de enseñar las 'mates' que hay docentes que ya aplican

Un niño realiza operaciones matemáticas en casa
Un niño realiza operaciones matemáticas.
Eduardo Parra / EP

Enseñar matemáticas con perspectiva de género y un enfoque socioemocional. Esta propuesta, recogida en un borrador sobre el nuevo currículo para Primaria que el Ministerio de Educación ha enviado a las comunidades, ha llegado a ser tildada de "adoctrinamiento", "bobada", "tomadura de pelo" y hasta de iniciativa propia de una "chusma totalitaria". Pero también ha provocado que numerosos expertos y profesores hayan salido en su defensa y hayan explicado los beneficios de un planteamiento que ya algunos aplican.

Uno de esos defensores ha sido Alejandro Gallardo, quien además de impartir la asignatura en Secundaria desde hace quince años es profesor del grado de Educación Primaria en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Desde esa doble perspectiva viene siendo testigo de que "existe un problema emocional en las matemáticas", así como sesgos de género, y para hacer frente a ambas circunstancias se muestra a favor de instaurar de forma generalizada una manera de proceder en la que tanto él como otros compañeros ya trabajan.

"Llevamos años promoviendo la inclinación científica y tecnológica en las alumnas. Cada 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y también respondemos a iniciativas comunitarias. Hay un Plan de Acción de Educación Digital de la Comisión Europea que pide el fomento de la incorporación de las niñas a esas vocaciones. En clase recordamos a las grandes científicas que ha habido en la historia y también hablamos de las actuales", apunta este docente, que con sus palabras pone en valor lo esenciales que resultan los referentes para que las chicas se decanten por las conocidas como carreras STEM.

Estudios de la Universidad de Valencia y la Complutense revelan apenas un 7,6% de nombres femeninos en los materiales educativos de la ESO respecto a sus homólogos varones y un 12% en las citas de trabajos académicos. En ese contexto, en España la presencia femenina en algunas de esas carreras no solo no aumenta sino que va en retroceso. Es el caso de la Ingeniería Informática, donde en los 80 las alumnas representaban más de un 30% y hoy apenas llegan al 12%. O precisamente de las Matemáticas, grado en el que en el año 2000 la proporción de matriculadas era del 60% y en 2018 había caído al 37%. A su vez, en aquellos estudios donde hay paridad o incluso las graduadas son mayoría se enfrentan después al techo de cristal.

Romper el bloqueo

En la misma línea, Gallardo argumenta que existe un "bloqueo" hacia su asignatura por parte de los escolares y ve positivo diseñar una manera diferente de acercarles el temario. "Los alumnos presumen de que no se les dan bien las matemáticas pero en realidad les suelen gustar. Lo que ocurre es que se bloquean y nosotros tenemos que deshacer ese nudo. Incluso en la Universidad, muchos de quienes van a ser profesores de nuestros alumnos tienen una mala relación con las matemáticas. Tenemos que intentar superar ese problema estructural", indica.

Para ello su propuesta pasa por intentar conectarlas con la realidad, relacionarlas con el resto de materias que se estudian, utilizar el sentido del humor, tener paciencia, aplicar la empatía... "También debemos fomentar la autonomía de los chavales, que sientan que son capaces, y que se ayuden entre ellos. A veces entienden mejor las cosas si la explicación viene de un compañero que si la damos nosotros. La relación entre iguales hace que fluya mejor el conocimiento y el aprendizaje", continúa y reclama que para poner todo ello en práctica requieren tiempo y la tan reivindicada reducción de las ratios.

"Llevo muchos años dando programas de diversificación curricular, a donde nos llegan niños que no son nada buenos en matemáticas y ahí si no trabajas la dimensión socioemocional no logras nada. Son alumnos que a veces tienen un bajo concepto de sí mismos. El buen estudiante va bien con cualquier metodología. La clave está en hacer que alumnos con más dificultades confíen en sus capacidades, aprendan y avancen", expone.

En contra de quienes afirman que la propuesta de Educación supone reducir el nivel de los contenidos, este profesor indica que "no se trata tanto del contenido sino de cómo trabajarlo". "La regla de tres por ejemplo no es tan importante. Hace tiempo que algunos intentamos abandonarla porque no es una receta mágica que resuelva todo. Preferimos centrarnos en el pensamiento, el razonamiento, en lo que hay detrás. Y los números romanos seguirán apareciendo en los sistemas de numeración", comenta, antes de citar otro caso: el de la raíz cuadrada: "Hace años que no está en el currículo y sin embargo se sigue dando con gran empeño. Hay cosas que se trabajan en el aula que se dan porque se han dado históricamente y porque muchos no conocen el currículo". 

Frente a esa inmovilidad, Gallardo afirma que en el sector educativo también hay "gente de vanguardia que tira de sus compañeros hacia adelante, que se anticipa, que diseña, que comparte…".  En definitiva que ve la necesidad de adaptar la educación a los nuevos tiempos, para que las generaciones futuras salgan de los centros preparados para "incorporarse a la sociedad" como una ciudadanía libre y capaz de desenvolverse en un mundo cada vez más cambiante. 

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