Antes que el príncipe Harry, Sarah Ferguson ya hizo temblar a Buckingham Palace con sus dos autobiografías

Sarah Ferguson, duquesa of York, posa en la boda de Harry de Inglaterra y Meghan Markle.
Sarah Ferguson, duquesa of York..
GTRES

El terremoto absoluto que ha provocado en la familia real británica el anuncio de la editorial Penguin Random House de que publicará a finales de 2022 la autobiografía del príncipe Harry, en la cual piensa contar en primera persona todos los entresijos de Isabel II y su estirpe, ha hecho temblar los cimientos de Buckingham Palace. Pero hay que recordar una cosa: la monarquía inglesa siempre ha sobrevivido y, de hecho, ya se sobrepuso a una situación similar cuando quien publicó sus memorias fue la duquesa de York, Sarah Ferguson.

Desde Vanitatis han recordado cómo fueron aquellas dos ocasiones en las que la exesposa del príncipe Andrés sacó a la venta sendos libros, My Story y Finding Sarah, en los que hablaba sobre sus años dentro de la Casa Real con pelos y señales, aunque seguramente no llegase a cobrar la millonada que le han ofrecido al marido de Meghan Markle (si bien tampoco donó el dinero a causas benéficas como este ha firmado que hará).

El primero de ellos llegó pocos meses después de oficializarse su divorcio del hermano del Carlos de Inglaterra, en 1996, y el segundo vería la luz hace una década, en 2011. Aunque ninguno de los dos tuvo la repercusión de lo que podrá contar el del duque de Sussex, bien cierto es que los libros de Sarah Ferguson dejaban algunos detalles muy interesantes.

En el primero, sin ir más lejos, echa la culpa de su matrimonio a la Firma y al acoso de la prensa. "Había soportado el escrutinio constante de la prensa británica y la hostilidad apenas velada de la Casa Real", explica la pelirroja sobre los diez años de matrimonio con el padre de sus dos hijas.

Eso sí, reconoce que no fue la mejor nuera para la monarca, sobre todo por aquellas fotografías que publicó el Daily Mirror en las que un hombre (que no era su marido, sino el millonario de Texas y asesor financiero John Bryan) le chupaba el dedo gordo de un pie en unas vacaciones en Francia en las que ella hacía topless. Su marido, por cierto, se dijo que sabía de estos encuentros, dado que se lo permitían entre ellos, puesto que él tenía como amigo a Jeffrey Epstein y todo su historial de abusos sexuales a menores.

Isabel II se cabreó tanto con las imágenes que instó a la duquesa de York a que dejase inmediatamente Balmoral y no pudo regresar hasta 2008. Eso sí, explica que nadie desde Buckingham hizo nada por frenar la publicación de las imágenes, dando a entender que la querían fuera, algo que aunque le dolió, aceptó, puesto que el príncipe Andrés solo pasaba 40 días al año en casa (por su carrera naval...).

Buscando a Fergie

Lo que une al primer libro con el segundo es, entre otras cosas, Lady Di, quien le pidió que no publicase nada en My Story pero Sarah Ferguson no pudo resistirse a incluir alguna anécdota, lo que sentó fatal a Diana de Gales, su amiga desde la infancia. "Una vez que a Diana se le metía algo en la cabeza, se quedaba ahí durante un tiempo", dijo en el libro de 2011.

En Finding Sarah, aseguran desde Vanitatis, que a la familia real británica no le sentó nada bien que hablase abiertamente sobre las penurias económicas que había pasado, viviendo siempre al borde de la quiebra, algo que reafirmó en un programa de televisión en el que explicó por qué no le daba importancia al tema crematístico: "Cuando nos divorciamos, tenía que seguir adelante, pero no entendía cosas sobre el dinero, probablemente porque nunca tuve que hacerlo".

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