Hablan los alumnos implicados en el macrobrote de Mallorca: "En el ferry se lió muchísimo y en Mallorca, el doble"

Brote de Mallorca provocado por un viaje de fin de curso tras la EBAU
Brote de Mallorca provocado por un viaje de fin de curso tras la EVAU
20minutos

Un viaje de fin de curso en Mallorca, entre los días 12 y 18 de junio ha acabado provocando más de 450 contagios por coronavirus entre alumnos de Bachillerato de toda España. La mayoría, 320 de ellos, eran de Madrid, pero hay otros brotes más pequeños en Galicia, País Vasco o en la Comunidad Valenciana.  

Todos tienen entre 17 y 21 años y se fueron a Mallorca a celebrar el fin de la EVAU. Allí, entre otras cosas,  hicieron una "boat party", dos botellones y acudieron a conciertos de reggaetón sin ningún tipo de medida de seguridad. Eso es lo que llevan contando los medios a lo largo de esta semana. Ahora son los alumnos los que dan su versión de los hechos.

El brote de Mallorca, en números
El brote de Mallorca, en números
20minutos

La mayoría de ellos, asumen que durante el viaje se saltaron en muchas ocasiones las medidas de seguridad. "Ha sido muy irresponsable por nuestra parte, la verdad. Pero no pensábamos que iba a pasar esto porque en teoría éramos negativos",  explica a 20minutos cuenta una de las alumnas de Madrid que ahora está confinada hasta el día 27.  Pero reconoce que parte de la culpa la tuvieron ellos mismos: "El problema fue nuestro ya que nada mas llegar al ferry se lío muchísimo. Y en Mallorca, pues el doble".

Primer escenario: El ferry de Valencia a Mallorca

Las medidas de seguridad comenzaron a escasear antes incluso de llegar a la isla. Muchos alumnos llegaron en ferry desde Valencia, y en ese viaje de siete horas en barco comenzó la fiesta: "Al principio estaba todo más o menos controlado. Pero cuando empezó a moverse el barco la gente empezó a poner música y se descontroló", cuenta un alumno de la Comunidad de Madrid.

"Hicimos una fiesta en la cubierta del barco. Gente bebiendo, fumando sin mascarilla en su gran mayoría"

"Hicimos una fiesta en la cubierta del barco. Gente bebiendo, fumando sin mascarilla en su gran mayoría" dice la otra alumna de Madrid.  Después de las siete horas de fiesta en el barco, los alumnos de bachillerato llegaron a Mallorca a las seis de la mañana y se dividieron para alojarse en los distintos hoteles. "En el hotel estábamos siempre con ventilación. De hecho, los cuatro de mi cuarto hemos dado negativo", cuenta un joven de Galicia que no participó en la fiesta del ferry. Y añade que durante el día cumplieron las normas de seguridad e hicieron "deportes acuáticos".

El segundo escenario: El botellón

La primera noche en la que estos jóvenes pisaron Mallorca preguntaron por la fiesta, aunque las agencias que organizaban el viaje advirtieron de que no habría discotecas, ellos preguntaron por un lugar al aire libre donde ir a beber, donde hacer botellón. "Fuimos hacia un descampado alejado de los hoteles. Todos empezamos a llegar con la bebida, altavoces y también coches con música. A medida que avanzaba la noche la gente se empezó a enterar de que estábamos haciendo botellón en aquel sitio y llegaban cada vez más personas, mascarilla bajada y sin ninguna medida de seguridad", declara esta alumna de Madrid.

"Eso era como si el virus no existiese. Yo nunca había visto nada igual", añade Nico, de Vigo. "Podría haber ahí más de 2.000 personas perfectamente", cuenta el madrileño que en ningún momento pensó en abandonar el botellón; "se supone que todos nos hicimos test y éramos negativos así que no pensamos mucho en eso".

Así estaba el lugar del botellón. Vídeo cedido por los alumnos

La segunda noche hubo otro botellón en el mismo sitio con el agravante de que otras personas de la isla y otros turistas de fuera de España se enteraron y acabaron por unirse a una fiesta todavía más masificada:  "Había el triple de gente. Fue un descontrol, habían demasiadas personas y los que habíamos llegado con las agencias habíamos dado negativo en las PCR,  pero al relacionarnos con gente de Mallorca ya no valía de mucho por que ellos podían ser positivos y contagiarnos", relata la joven madrileña.

La pregunta clave es dónde estaba la policía mientras miles de jóvenes realizaban un botellón ilegal. "En la playa sí había policía dentro porque estaban cerradas de diez a seis, por eso la fiesta no se realizó allí", cuenta Nico. Durante el segundo día "la policía estaba a las afueras del botellón, pero no puso ninguna multa", cuenta la alumna de Madrid.

El tercer escenario: El concierto

El Reggaeton Beach Festival fue el último escenario propicio para que se produjeran los contagios. Durante los días de los hechos, hubo dos cabezas de cartel: Maikel Delacalle y Omar Montes.

En el primero, en el de Delacalle, tuvo que irrumpir la policía para detenerlo porque la organización no estaba cumpliendo ninguna de las medidas de seguridad: no había ni mascarillas ni distancia. "Al principio se respetaron las medidas pero al final hubo mucha aglomeración de gente en la parte baja del escenario", cuenta la madrileña.

Concierto de Maikel Delacalle
Concierto de Maikel Delacalle
Cedida por los alumnos

"La organización lo hizo fatal por que dejaron que la gente se sentase donde quisiese sin mantener las distancias y un cantante incitó que la gente a no obedecer las normas", cuenta el otro joven de Madrid.

A causa de todo esto, el concierto de Omar Montes la noche siguiente contó con medidas de seguridad más estrictas. "No nos dejaron levantarnos de las sillas ni nada", declara a 20 Minutos el chico de Galicia. Pero Nico, matiza: "Al principio cuando había artistas no conocidos nadie se levantaba y todos iban con mascarilla. Pero cuando llegó Omar Montes ya fue un poco de desmadre. La gente se empezó a juntar, a levantarse de la silla…". Por lo que, de nuevo, las medidas de seguridad no se cumplieron. 

La responsabilidad de las agencias organizadoras

"Creo que el quid de la cuestión está en las agencias y su poder", cuenta el alumno gallego. "Nuestra agencia nos avisó en todo momento del tema COVID, de que no habría discotecas, ni boat party. La única actividad de fiesta que tuvimos fue el concierto de Omar Montes. Pero otras agencias parecía que si querían atraer más gente. Hasta nos hablaron para que fuésemos con ellos diciendo que harían la boat party igualmente. Y no es hicieron una, hicieron dos".

"Es culpa nuestra haber ido allí, haber estado en las fiestas sin mascarilla y haber vuelto aquí"

Al final, estos viajes de fin de curso están organizados en su mayoría por agencias que deciden el lugar, el itinerario, las actividades y el precio de forma cerrada. Algunas incluso ofrecen monitores que acompañan a los jóvenes. Y, muchos alumnos, las apuntan a ellas como incitadoras de todo este descontrol.

"Ha sido muy irresponsable por nuestra parte"

Sin embargo, la mayoría de los alumnos que acudieron al viaje de fin de curso reconocen su parte de culpa. "Es culpa nuestra haber ido allí, haber estado en las fiestas sin mascarilla y haber vuelto aquí. Nosotros sabíamos a lo que íbamos" reconoce Nico a 20minutos. "Pero cabe destacar que fuimos con una prueba de antígenos negativa y volvimos con otra prueba de antígenos negativa", añade. "Y quitando esas dos noches creo que cumplimos bastante bien. Íbamos a la playa de tarde o hacíamos alguna actividad que nos había proporcionado la agencia".

El joven de Madrid coincide con él: "No fuimos nada responsables, pensamos que si estábamos en el barco camino a Mallorca era porque habíamos dado negativo y no pensamos mucho en las restricciones". "Después del año que hemos pasado casi sin salir, estudiando todo el día, la EVAU...Nos dejamos llevar más de la cuenta". 

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