Los coordinadores de la 'X solidaria': "El impacto real de la crisis se verá cuando se acaben ayudas como los ERTE"

  • La presidenta de la Plataforma de ONG de Acción Social remarca el alcance de la solidaridad en los más vulnerables.
Asunción Montero, presidenta de la Plataforma de ONG de Acción Social, coordinadora de la campaña de la 'X Solidaria'.
Asunción Montero, presidenta de la Plataforma de ONG de Acción Social, coordinadora de la campaña de la 'X solidaria'.
POAS

El gesto es sencillo. Solo hay que marcar la casilla 106 al presentar la declaración de la renta. Al hacerlo, el 0,7% de nuestros impuestos se destina, a través de subvenciones competitivas, a proyectos de las ONG para ayudar a los más vulnerables. Se trata de personas mayores, menores, gente con discapacidad, con enfermedades, mujeres víctimas de violencia de género... a lo que se añade una pequeña parte para cooperación internacional y también para programas medioambientales. 

"No tiene coste" y se puede marcar junto a la de la Iglesia, "ayudando el doble, el 1,4%". "Si se deja en blanco se pierde la oportunidad de decidir en qué se invertirá ese dinero", explica Asunción Montero, presidenta de la Plataforma de ONG de Acción Social. Esta organización, que agrupa a 35 entidades, es la encargada de coordinar la 'X solidaria' desde 2002. En 2020 la recaudación superó los 387 millones, 27 más que en 2019.

¿Cuál es este año el objetivo de la campaña? Mostrar a quienes colaboran y a quienes pueden colaborar que, gracias a la solidaridad, en los momentos de crisis se pudo atender a muchas personas. Gracias a esa aportación, las entidades que estábamos en la calle pudimos seguir avanzando. De hecho, el lema de este año es ‘Con tu X avanzamos’. Intentamos contar cuál es el impacto que tiene en la vida de las personas el hecho de que puedan acceder a los recursos que se ofrecen desde los proyectos de las entidades.

¿Puede ponernos un ejemplo de ese impacto? En la presentación de la campaña la madre de un niño sordo comentó que decidieron cambiarlo de un colegio especializado a uno público integrándolo con el resto de niños y que gracias a las ayudas técnicas que les proporcionó una entidad el pequeño ha podido estar en ese centro. No solo tiene que ver con la ayuda básica sino también con la integración social de personas con discapacidad, enfermedades....

El número de hogares sin ingresos procedentes de rentas laborales subió en más de 100.000

¿También se fomenta el empleo? Por supuesto. Muchos de los programas que se hacen con colectivos vulnerables tienen que ver con intermediación e integración laboral para lograr que puedan acceder al mercado de trabajo. Lo que se ha hecho ha sido cambiar el enfoque de cómo se hacía. Ahora se le da mucha importancia a la formación en digitalización, economía verde… Tenemos que afrontar de forma muy integral la brecha digital, que tan presente ha estado en la pandemia.

¿La pandemia les ha obligado a cambiar el tipo de proyectos a los que destinan el dinero? En los últimos años habíamos avanzado en dar una atención integral, en que las personas vayan desarrollándose por sí mismas y puedan salir de la situación de vulnerabilidad. Y en un primer momento volvimos a una atención más asistencialista, a cubrir necesidades de alimentos, productos de higiene, pago de vivienda, de suministros… Después nos tuvimos que reinventar por el confinamiento. Y ahora, sobre todo desde el segundo semestre de 2020, estamos volviendo a esa actuación integral pero sin olvidar la cobertura de necesidades básicas, que sigue siendo esencial.

¿Sigue habiendo mucha gente que no puede cubrir esas necesidades básicas? Claro. Mucha gente ha perdido poder adquisitivo y no llega a fin de mes. Y luego están quienes ya estaban fuera del sistema y que son siempre los más perjudicados. Encima no tienen esos mecanismos de compensación de renta. En 2021 vamos a trabajar para que el Ingreso Mínimo Vital sea una parte más de integración de las personas.

El enfoque debe estar en tres grandes bloques: atención básica, empleo y brecha digital

¿Hay áreas que se tengan que tener especialmente en cuenta? El enfoque tiene que estar en tres grandes bloques: la atención básica, que tendrá que irse mitigando con otras ayudas pero que debe seguir existiendo; el empleo, es decir, intentar dar acceso a las personas en situación de vulnerabilidad no dejando atrás la visión de género, y la brecha digital. No solo es un tema de tener acceso a los dispositivos sino también a la formación necesaria para usarlos.

Año tras año consiguen recaudar más dinero. ¿Qué esperan de este ejercicio? Pensábamos que por la crisis la recaudación bajaría muchísimo. Hacienda el año pasado daba datos bastante alarmantes. Pero en el cierre del periodo nos comunicaron que debido a los ERTE y al Ingreso Mínimo Vital, los declarantes han aumentado en 2020. No sabemos si podremos seguir creciendo a los niveles que hemos venido haciéndolo pero sí por lo menos mantenernos porque haya más personas que marcan la ‘X solidaria’.

¿A cuánta gente se ayudó con lo recaudado el año pasado? Desde que una parte importante de la distribución se hace a través de las comunidades no tenemos esa información pero sí puedo decir que en 2019, con los datos de las 35 entidades de la Plataforma de ONG de Acción Social, estimamos unos 15 millones de atenciones. Con los datos que manejamos del aumento de atención que se ha dado en 2020, aún no agregados sino de organizaciones, esa cifra será mucho más alta.

Pese al agotamiento mental los equipos de las entidades siguen al pie del cañón

El año pasado intuía que esta crisis iba a ser peor que la de 2008. ¿Está siendo así? Con los ERTE no ha impactado tanto en el mercado laboral como entonces. Veremos el impacto real cuando se acaben ese tipo de ayudas. También ha surgido en este periodo el Ingreso Mínimo Vital. Sin esos mecanismos habría sido peor. Aun así, el número de hogares sin ingresos procedentes de rentas laborales ha subido respecto a 2019 en más 100.000, lo que supone más de 278.000 personas. Los Bancos de Alimentos por ejemplo, que en 2013 repartieron productos a 1,5 millones de personas, en el primer semestre de 2020 atendieron a 1,7 millones.

¿Están llegando las ayudas del Gobierno? Sigue costando. Había un objetivo de 850.000 beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital y eran 460.000 a final de año. Sí se ha decidido que las entidades del tercer sector colaboremos en la concesión de esas ayudas. Falta que se regule.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de esta crisis? No ha sido una sorpresa pero sí me gustaría dejar constancia del esfuerzo de los equipos de las entidades del tercer sector, tanto personal laboral como voluntarios. Es un nivel de estrés muy alto. El ritmo ha cambiado en algunas de las cosas que hacemos pero no ha bajado y pese a las consecuencias psicológicas del agotamiento mental siguen al pie del cañón para ayudar a quienes más lo necesitan. 

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