Perfil | Jill Biden, la nueva primera dama y polo opuesto a Melania: hará historia al mantener su propio trabajo y sueldo

Jill Biden lee un libro a unos niños en una escuela de Argentina en 2016.
Jill Biden lee un libro a unos niños en una escuela de Argentina en 2016.
CASA BLANCA / WIKIPEDIA
Jill Biden lee un libro a unos niños en una escuela de Argentina en 2016.

Jill Biden, esposa de Joe Biden, ha asumido este miércoles su nuevo rol como primera dama de Estados Unidos. Lo ha hecho ubicándose en el polo opuesto de la saliente Melania Trump: se trata de una mujer con un doctorado, dos posgrados y que tiene planes de seguir trabajando como profesora de bachillerato pese a sus nuevas obligaciones en la Casa Blanca. De hecho, será la primera vez en la historia del país que la mujer del mandatario mantiene su propio trabajo y sueldo.

Jill Jacobs (Nueva Jersey, 1951) también hace historia al convertirse en la primera dama de ascendencia italoamericana que llega al puesto (su familia, proveniente de Sicilia, se apellidaba Giacoppa). Casada en segundas nupcias con Joe Biden en 1977, tiene a sus espaldas una carrera de tres décadas en el campo de la educación. Profesora de inglés especializada en lectura, sigue dando clases de bachillerato en el Colegio Universitario de Norte de Virginia. 

Pero mantener su empleo y sueldo (que hace dos año era de unos 82.000 euros anuales. según la prensa local) no es "histórico" para ella. Ya durante su estancia en la Casa Blanca como esposa del vicepresidente Biden en la era Obama, siguió compaginando su trabajo con sus obligaciones en el Ejecutivo.

La hija mayor de una familia de cinco hermanas, criadas por un cajero de banco y una ama de casa, comenzó a trabajar a los 15 años como camarera. Aunque al principio pensó en meterse al mundo de la moda (una carrera que sí siguió su predecesora, la exmodelo Melania Trump) pronto lo descartó por "poco satisfactorio". Encaminó sus pasos a la enseñanza del inglés, una materia que siempre le apasionó en el instituto.

Se casó en 1970 con un exjugador de fútbol americano, Bill Stevenson, El matrimonio solo duró cuatro años, Se disolvió con un turbulento divorcio que fue dirimido por un juez que no concedió a Jill la parte del patrimonio conyugal que ella reclamaba.

Cita a ciegas con Joe Biden

Después, en una cita a ciegas, conoció al ahora presidente de Estados Unidos, que entonces ya era senador. El encuentro lo organizó su futuro cuñado, al que conocía del instituto. Aunque ella era nueve años menor que él, Jill se entusiasmo con Joe y le contó después a su madre: "Por fin he conocido a un caballero".

Biden atravesaba un momento difícil en su vida, pues en 1972 había perdido a su primera esposa, Neilia, y a una hija de un año de edad, Naomi, en un accidente de tráfico. No sería la primera tragedia para el futuro presidente: en 2015, otro de sus hijos, Beau, que siendo niño había sobrevivido a al trágico suceso, murió debido a un tumor cerebral.

La nueva pareja se casó en 1977, en la capilla de las Naciones Unidas en Nueva York. Esa unión se hizo por el rito católico, algo llamativo, ya que los padres de Jill se habían declarado siempre agnósticos. Tampoco ella ha hecho hasta la fecha ninguna declaración de haberse convertido a esa religión, aunque suele acompañar a su marido a misa. 

Los dos formaron una familia con los hijos de Joe, Beau y Hunter, a la que pronto se sumó Ashley. Jill siguió con su trabajo y sus estudios, con dos posgrados en educación y luego un doctorado, cuya tesis se centró en las necesidades educativas de los estudiantes.

'Segunda dama'

Joe y Jill llegaron a la Casa Blanca cuando Obama fichó al senador como compañero de formula y luego vicepresidente. La segunda dama buscó trabajo en la capital estadounidense, y desde entonces trabaja en su actual colegio universitario.

Ahora que vuelve a la residencia presidencial, los medios estadounidenses ya han acuñado el término Profesora FLOTUS (las siglas que en EE UU se asignan a la primera dama). 

Ella prefiere que le llamen Dra. Biden, origen de una de las pocas controversias en las que se ha visto envuelta. Un periodista del Wall Street Journal pidió que se quitara el título del nombre, porque consideraba que era "fraudulento", pues la gente creería que ella ejercía la medicina. "Nadie puede llamarse a sí mismo doctor a menos que sea capaz de traer un niño al mundo", escribió en una columna de opinión Joseph Epstein.

La petición provocó una reacción en contra de usuarias redes sociales, que optaron por añadir el título universitario a sus nombres, en apoyo a Jill Biden y para visibilizar la alta formación universitaria de las mujeres en ese país. 

"Una de las cosas de las que me siento más orgullosa es mi doctorado", dijo después Jill Biden en una entrevista, "Trabajé mucho para conseguirlo".

 

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