Tailandia se cansa de los escándalos de Rama X: los protestantes pierden el miedo al rey

El rey Rama X de Tailandia, en octubre de 2016.
El rey Rama X de Tailandia, en octubre de 2016.
T.R.H.B. via Bestimage / GTRES

No se recuerda recientemente una protesta como la que está sacudiendo estos días Tailandia contra su rey, Maha Vajiralongkorn Bodindhorndevarangkul (más conocido, y menos mal, como Rama X). Y no se podrá decir que no haya hecho méritos para levantar la ira de sus conciudadanos.

Sus gastos desmesurados, sus viajes continuos que lo alejan de la realidad del país y sus escándalos aireados por la prensa internacional han encendido la mecha de unas revueltas que, aunque no sorprendente por los motivos, sí que lo ha sido por el precio al que se enfrentan los manifestantes.

Todos aquellos, estudiantes en su mayoría, que se han agolpado a las puertas del Gran Palacio de Bangkok, la que fuera residencia oficial del monarca, para reclamar una reforma integral de la monarquía y de sus poderes dentro del estado se exponen a las más estrictas leyes.

Porque en el país asiático es casi un milagro poder criticar abiertamente al soberano dado que las penas registradas en su código penal pueden acarrear hasta 15 años de prisión para quien hable mal o satirice sobre Rama X. Y eso que ha dado de sí su reinado.

Desde que murió su padre, el realmente querido y admirado por su pueblo rey Bhumibol Adulyadej, el 13 de octubre de 2016, Rama X -que no fue coronado hasta el año pasado- no ha hecho más que encender las entrañas de los tailandeses con sus continuas muestras de ostentación y sus extravagancias.

Desde aquella "incógnita Sineenat" en la que se llegó a pensar que había incluso muerto su concubina, hasta haber pasado la pandemia con un harén de 20 jóvenes (que eran drogadas para satisfacer sus placeres) en un hotel de Alemania casi cerrado en exclusividad para él, las polémicas no hacían más que provocar que en Twitter miles de tailandeses comenzaran a preguntarse si les merece la pena tener a Rama X de rey.

Mediante una política del miedo, estos meses se ha intentado frenar desde Palacio cualquier movimiento disidente a través de las redes sociales recordando que incluso así se está infringiendo la normativa y puede haber cárcel para aquellos que osasen poner verde al monarca.

Pero el pueblo ha hablado. Hashtags como #WhatsHappeningInThailand ("Qué está pasando en Tailandia") o #19กันยาทวงอํานาจคืนราษฏร ("19 de septiembre, el poder es nuestro") se han ido adueñando del Internet del país hasta el punto de que han llegado a instalar una placa en la plaza del Gran Palacio que sentencia que Tailandia pertenece al pueblo y no al monarca.

Lo curioso es que esa misma placa ha desaparecido de la noche a la mañana y los protestantes opositores al régimen y en favor de la democracia han colocado otra y piensan seguir haciéndolo cada vez que la retiren. Por ahora no hay respuesta por parte del jefe del estado.

La principal petición es retirar la Sección 112. Por esta regla del código penal tailandés se considera "ilegal difamar, insultar o amenazar al rey, la reina, los herederos o el regente" con penas que pueden ir "de los 3 a los 15 años de prisión".

Aparte de este "castigo extremo", los protestantes arguyen que se trata de una ley muy laxa y sin una "definición clara", dado que está enmarcada como "delito contra la seguridad nacional", lo cual permite al gobierno a perseguir a casi cualquier disidente bajo la premisa de la seguridad nacional.

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