Claves de la fusión CaixaBank-Bankia: el Estado controlará el 16% y el banco tendrá 664.027 millones en activos

CaixaBank i Bankia
CaixaBank y Bankia
EUROPA PRESS

El mayor banco de España. Eso es lo que aspiran a formar CaixaBank y Bankia una vez que se haga realidad la fusión para la que se obtuvo la luz verde este jueves. Ahora quedan pasos por dar, y el Estado -a través del Gobierno- controlará tanto el ritmo como la firmeza de los avances. El procedimiento, calificado por muchos analistas como "histórico" cuenta con una serie de claves y de cifras que lo hacen relevante. ¿Qué supondrá esta fusión?

¿Qué implica esta fusión?

Sobre todo y ante todo, la fusión dará lugar a la formación del mayor banco de España. La nueva entidad sumará unos activos de 664.027 millones de euros. Además, se prevé que el Consejo de Administración resultante del proceso esté formado por un total de 15 miembros, con presencia del Estado. La operación creará un grupo con unas 6.600 sucursales (4.400 la entidad de origen catalán y más de 2.200 la entidad nacionalizada) y una plantilla conjunta superior a los 51.000 empleados (casi 35.600 CaixaBank y unos 16.000 Bankia), lo que propiciaría significativas sinergias.

Por otro lado, resultado de la fusión de Caixabank y Bankia prevé unos ahorros anuales de 770 millones de euros y la generación de nuevos ingresos por importe de 290 millones de euros. Así se recoge en la presentación que ya ha sido enviada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En concreto, los consejos de administración de ambos bancos han aprobado la ecuación de canje de 0,6845 acciones ordinarias nuevas de CaixaBank por cada acción de Bankia.

Asimismo, ambas entidades han estimado que el beneficio por acción para los accionistas de Bankia se incrementará un 69% sobre las estimaciones para 2022 y un 28% para los de Caixabank. Asimismo, los objetivos de solvencia del grupo resultante se situarán entre el 11% y el 11,5%. Tras saneamientos adicionales consecuencia de la operación, la entidad fusionada presentará la ratio de morosidad más baja en España, del 4,1%, y una cobertura confortable del 64%, de las más altas entre los principales bancos en España.

¿Cómo se llamará el nuevo banco y dónde estará la sede?

En este sentido, salvo giros de última hora, habrá pocos cambios. La suma de las dos entidades tendrá como resultado un banco que se llamará CaixaBank, y además mantendrá su sede en Valencia -misma ciudad en la que tenían sus oficinas centrales CaixaBank y Bankia por separado-. Esta decisión, que no estaba del todo clara, fue celebrada por el presidente de la Generalitat Valencia, Ximo Puig.

¿Cuál será el papel del Estado?

El Gobierno recibió la noticia con cautela y con posiciones dispares entre algunos de sus miembros. Algunos como Nadia Calviño aceptan el procedimiento de buen grado, mientras que Pablo Iglesias era reacio a que se llevase a cabo dada la situación de Bankia. Con todo, el Estado estará presente en el consejo de administración a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y controlará, si nada cambia, el 16%. Ya el 62% de Bankia es propiedad estatal.

¿Quiénes formarán la cúpula?

La estructura accionarial de la entidad combinada se completa con un 54% de 'free float' (acciones cotizadas en el mercado de valores), el 37% corresponde a inversores institucionales y el 17%, al mercado minorista. Además, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri será el presidente ejecutivo de la nueva entidad, mientras que el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, ocupará el cargo de consejero delegado (CEO).

Goirigolzarri será responsable de las áreas de secretaría del consejo, comunicación externa, relaciones institucionales y auditoría interna como nuevo presidente. Por su parte, Gortázar tendrá bajo su control el resto de áreas de la nueva entidad, reportará "directamente" al consejo de administración y presidirá el comité de dirección, apunta el proyecto de fusión.

"Con esta operación conformamos la primera franquicia española en un momento en el que es más necesario que nunca crear entidades con tamaño crítico, contribuyendo así a apoyar las necesidades de familias y empresas, y a reforzar la solidez del sistema financiero", ha resaltado Goirigolzarri.

Por su parte, Gortázar ha subrayado que la fusión permitirá afrontar los desafíos de los próximos diez años "con mayor escala, fortaleza financiera y rentabilidad", lo que redundará en "mayor valor" para los accionistas, en "más oportunidades" para los empleados, en un "mejor servicio" a los clientes y en una "mayor capacidad" para apoyar la recuperación económica en España.

¿Qué pasos se darán a partir de ahora?

Ahora el calendario avanza, y la mirada se sitúa en noviembre. El proceso tendrá aprobado por el Banco de España y el Banco Central Europeo, aunque este último ya explicó que ve de forma positiva el procedimiento. En dos meses se reúnen las juntas generales de accionistas de ambas entidades. Por lo tanto, lo que se aprobó este jueves no es la fusión en sí, sino que se dio el 'ok' a que se inicie el proceso. Queda camino y si todo va bien la operación puede cerrarse a en el primer trimestre del año que viene.

¿Qué dicen los expertos?

"A la hora de la verdad es más una absorción que una fusión, porque CaixaBank sale beneficiada", comentan algunas fuentes consultadas por 20minutos. El periodista económico y premio Carlos Humanes Mariano Guindal explica que "es una operación preventiva" ante la crisis que ya está por venir a causa de la pandemia del coronavirus. La fusión "es una gran oportunidad" y en momentos como este es importante contar con "entidades globales" a nivel europeo. "España tendrá dos o tres", comenta el experto. El siguiente objetivo, asimismo, parece claro: una nueva fusión de esta entidad resultante "con otro banco europeo".

Guindal añade que en este caso el "Estado es juez y parte" por lo que "se va a acabar saliendo, pero no lo hará de manera abrupta". Ese va a ser el principal asunto desde el punto de vista político. Eso sí, avisa también de que "las fusiones se realizan para reducir costes" y las cifras que se pueden manejar es una "reducción de unas 7.000 sucursales y unos 20.000 empleados". Eso, además, abre la puerta a un "baile de fusiones", porque "el BBVA no se va a quedar de brazos cruzados".

Otras fuentes añaden que se trata de "una cuestión de supervivencia" y que en los próximos años "podremos ver más fusiones de este tipo", sobre todo antes de 2023, que es cuando, "en el mejor de los escenarios" puede empezar a notarse "cierta recuperación". Esa variable de resistencia es la que hace que el Gobierno "dé el visto bueno". Y es que ya en 2011, en lo más crudo de la anterior crisis, "se plantearon maniobras como esta".

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