Convención descafeinada

Los Biden, durante un vídeo de la Convención Demócrata en la que Joe ha sido designado candidato del partido a las presidenciales.
Los Biden, durante un vídeo de la Convención Demócrata en la que Joe ha sido designado candidato del partido a las presidenciales.
EFE/EPA/DNCC

El coronavirus ha frustrado a la ciudad norteamericana de Milwaukee (Wisconsin) la ilusión cuatrianual de convertirse durante tres días en el centro de atención del mundo. La convención Demócrata, que este año tenía el aliciente de encontrarle un sucesor a Donald Trump, está teniendo que celebrarse sin parafernalia ni miles de cámaras, por videoconferencia. Sin color, música y la alegría que tradicionalmente convierten a las convenciones presidenciales en un espectáculo único, al margen de su interés político.

Es la primera vez que ocurre algo así desde su creación en 1832. Y lo mismo ocurrirá dentro de unas semanas con la convención Republicana que estaba previsto celebrarse en Florida. Los partidos dieron muchas vueltas antes de tomar la decisión de suspenderlas, pero los 170.000 muertos que se ha cobrado ya el covid-19 pesan mucho en la conciencia norteamericana. Todas las alternativas implicarían concentraciones de muchos miles de personas que propiciarían el aumento de la pandemia.

Este año además ninguna de las dos convenciones ofrece el interés de conocer al ticket presidencial. Los republicanos tienen a Trump, aunque muchos lo acepten a regañadientes, y los demócratas ya cuentan con su candidato, Joe Biden, elegido en solitario ganador de las primerias, y a la candidata a la vicepresidencia, la senadora Kamala Harris, que añade la curiosidad de ser miembro de las numerosas colonias mestizas que hay en la Unión.

Michel Obama, esposa del presidente Obama, fue la encargada del discurso inaugural que fue brillante, según los críticos, pero pasó bastante inadvertido. Muchos miles de personas que sueñan cada Legislatura con para asistir a una Convención se sienten frustradas. En anteriores ocasiones los actos más folklóricos que políticos, empezaban y acababan como si se tratase de un festival, con mucha música, espectáculos variados, pancartas con slogan imaginativos y mucho color. Nada que ver con el esfuerzo de las televisiones por trasmitir en directo las decenas de discursos pronunciados desde casa este año.

Mientras tanto, en los ámbitos políticos, siempre tan activos por estas fechas, continúan las especulaciones y las apuestas sobre quien será el vencedor el tres de noviembre. Las encuestas dan una amplia mayoría a Biden, pero nadie ignora los recursos que maneja Trump: el apoyo de una parte de la gran empresa y el respaldo con que sigue contando en los ambientes rurales de algunos estados clave. El tejemaneje que se trajo estos años con los royalties de productos extranjeros le proporciona las simpatías de los beneficiados

Mientras, queda la curiosidad por el discurso-programa que pronunciará Biden quien durante las primarias, que ganó de corrido, no necesitó todavía implicarse a fondo sobre cuestiones que afectan al país, empezando por la pandemia que sigue sin control. Trump por su parte no oculta la inquietud que le proporcionan las encuestas, pero desde la Casa Blanca un presiente siempre cuenta con recursos que se puede sacar de la manga, aunque también a lo largo del cuatrienio se ha ganado muchos enemigos.

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