PP y Cs se presentan en Guernica como la opción "constitucionalista"

El presidente del PP, Pablo Casado, con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en la Casa de Juntas de Gernika
El presidente del PP, Pablo Casado, con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en la Casa de Juntas de Gernika
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La presidenta de Cs, Inés Arrimadas, demostró ayer que se puede apoyar al Gobierno en Madrid y hacer campaña con el PP en el País Vasco al mismo tiempo. También, que se pueden soportar sobre un escenario mensajes a favor de algo que su partido ha denostado tanto como el Concierto Vasco y reprochar a los socialistas –con los que pacta en Madrid– que parecen "haber olvidado a todos sus compañeros asesinados" por ETA, por pactar con Bildu. Hasta el punto de que, como Pablo Casado, ayer Arrimadas excluyó al PSOE del constitucionalismo" en el País Vasco.

En su primer mitin electoral conjunto, Casado y Arrimadas defendieron la coalición con la que se presentan a las elecciones vascas del domingo como "la casa de todos los constitucionalistas que, habiendo votado a otros partidos, se sienten hoy defraudados, desamparados, y también con el PSOE por sus pactos con Bildu".

Arrimadas defendió que la coalición es más "transversal" que PP y Cs y coincidió con Casado en la voluntad de atraer voto del PSOE, con quien Cs experimenta un acercamiento en Madrid. La capacidad de Arrimadas de liderar el partido en el que confía una parte del Gobierno para sacar adelante los Presupuestos y al mismo tiempo hacer campaña junto al PP fue una nota llamativa en un acto ya de por sí particular.

Casado y Arrimadas arroparon al popular Carlos Iturgáiz, cabeza del cartel electoral de la primera coalición PP-Cs. A la espera de ver qué sucederá en Cataluña en las elecciones previstas para otoño, de momento es la única experiencia con la que las dos formaciones quieren que "no se pierda ni un voto constitucionalista". La coalición no tendrá réplica en Galicia, dondeNúñez Feijóo insistió en presentarse en solitario para, previsiblemente, revalidar su mayoría absoluta.

Para la ocasión, Casado y Arrimadas eligieron el árbol de Guernica, cuna del autogobierno y la foralidad vasca, que Cs rechaza. Ayer la defendieron Casado y, sobre todo, su candidato. "Reafirmamos nuestra defensa de la foralidad y del concierto económico, nuestro arraigo e identificación con el País Vasco", dijo Iturgaiz.

Arrimadas no habló del cupo –Cs lo rechaza por fomentar las desigualdades entre españoles– y solventó la cuestión con una defensa a "ultranza" de la Constitución y el Estatuto, que lo contemplan.

En cuanto a los adversarios políticos, Casado incidió más en críticas al Gobierno central que la dirigente de Cs. El popular dejó clara su distancia con Sánchez porque no puede haber recuperación económica con "ruptura política" o usando los fondos europeos para "pagar prebendas a los socios" de la investidura. El acercamiento de Arrimadas a Sánchez no evitó que la líder de Cs señalara que los socialistas parecen "haber olvidado a todos sus compañeros asesinados".

En todo caso, centraron sus críticas en el PNV. Casado lo criticó por no bajar impuestos y "tapar" la corrupción y la mala gestión con "la bandera del nacionalismo". Arrimadas, por pactar con Bildu una reforma del Estatuto para, dijo, distinguir entre vascos "de primera y de segunda".

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