El Gobierno español y la UE organizan mañana una conferencia de donantes para la migración venezolana

La ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, y el alto representante de la UE de Política Exterior, Josep Borrell, copresidirán este martes una conferencia internacional de donantes para los 15 países iberoamericanos que acogen refugiados y migrantes venezolanos, más de cinco millones de personas que viven en una situación agravada por la pandemia de COVID-19.
Josep Borrell y Arancha González Laya
Josep Borrell y Arancha González Laya
COMISIÓN EUROPEA

La conferencia pretende dar visibilidad a una crisis humanitaria poco visible en el ámbito internacional, movilizar compromisos y articular un mecanismo eficaz para que las donaciones lleguen al terreno, han explicado fuentes diplomáticas españolas.

"De nuestras acciones depende el futuro de cinco millones de personas", ha declarado Borrell, en una breve declaración en la que ha subrayado que los esfuerzos europeos contra la pandemia no pueden hacer olvidar "la insostenible situación" que viven estas personas, en lo que supone la segunda mayor crisis de desplazamientos en el mundo.

Así, se trata de reforzar programas humanitarios y de protección y apoyar a los países de acogida, sobre todo Colombia, Perú y Ecuador. Solo en la vecina Colombia hay alrededor de 1,8 millones de venezolanos.

Las fuentes han asegurado que el Gobierno español tenía en mente esta iniciativa desde hace tiempo, para dar seguimiento a la conferencia de solidaridad del pasado octubre. En ella se anunciaron compromisos por 150 millones de euros, pero esas aportaciones no se han materializado, tampoco los 50 millones que anunció, por parte de España, el entonces ministro Josep Borrell. Ahora, no obstante, el Gobierno español no ha querido avanzar cuál será su aportación.

La conferencia contará con una intervención en vídeo del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y la participación del jefe del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, y del director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Antonio Vitorino, junto a representantes del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). De Estados Unidos habrá un representante del Departamento de Estado y otro de la agencia de cooperación USAID.

A la conferencia asistirán representantes de más de 60 países, entre ellos los 15 países receptores, y organizaciones internacionales. Entre los invitados están todos los países de la UE y otros 13 donantes que no son miembros del bloque. Han confirmado su participación algunos como Noruega, Suiza, Canadá o Japón. También se espera a un representante de la Organización de Estados Americanos (OEA), frontalmente opuesta al Gobierno de Nicolás Maduro.

Para garantizar que los fondos llegan y son operativos, las aportaciones se harán a una plataforma de 17 países y 150 organizaciones que trabajan en estos países y que tiene su base en Panamá. Además, cabe la posibilidad de que los donantes dirijan sus contribuciones a un proyecto o una organización específica.

APOYO DE EEUU

A esa visibilidad y a movilizar a los donantes contribuirá el que Estados Unidos haya anunciado ya un compromiso de 200 millones de dólares. La ministra española, Arancha González Laya, habló de la iniciativa el pasado miércoles con su homólogo de Estados Unidos, Mike Pompeo, y le agradeció su implicación.

La conferencia no ha gustado al Gobierno de Nicolás Maduro, que durante mucho tiempo negó el éxodo. "Para ocultar la responsabilidad y el fracaso de EEUU en la operación mercenaria contra Venezuela, la UE guardó silencio cómplice. Ahora, en una estrategia de comunicación coordinada entre Washington y Europa, vuelven con las narrativas de la migración y la falsa ayuda humanitaria", escribió en Twitter el ministro de Exteriores, Jorge Arreaza.

Fuentes diplomáticas españolas aseguran que el enfoque humanitario no implica perder de vista que la solución a la crisis en Venezuela tiene que ser política, pero creen que hay que atender un problema humanitario del que han alertado organizaciones internacionales como ACNUR o la OIM.

Además, reconocen que, en el plano político no hay avances, pese a que en el mes de marzo se atisbó una posibilidad de diálogo en virtud de las personas que estaban siendo designadas para la comisión electoral. Sin embargo, esos avances no se han confirmado y ni la pandemia ni episodios como la oscura 'operación Gedeón' para derrocar a Nicolás Maduro, han ayudado a retomar el proceso político.

El Gobierno español, sin embargo, sigue empeñado en volver a movilizar el llamado grupo de contacto internacional, convencido de que la única solución debe venir de un acuerdo entre los propios venezolanos con apoyo de la comunidad internacional para celebrar elecciones democráticas.

A la conferencia de donantes telemática asistirá el representante de la UE en ese grupo de contacto, Enrique Iglesias, y la UE sigue en contacto con actores como Noruega, que auspició el último proceso de diálogo entre Gobierno y oposición.

En todo caso, dada la urgencia de la situación humanitaria, España quiere separar lo humanitario de lo político y atender la emergencia que el éxodo venezolano ha provocado en especial en los países vecinos. La ONU estima que hay casi 5,1 millones de venezolanos fuera de su país, de los cuales 4,3 millones están en la región.

España es uno de los principales destinos para los venezolanos fuera de la región (junto a Estados Unidos) pero las fuentes consultadas han dejado claro que el Gobierno nunca se ha planteado acudir a la conferencia también como receptor.

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