El miedo al coronavirus satura el 'súper': "No hay pollo, ni congelados, ni verdura. ¿Estamos locos? Esto parece la guerra"

Tras las medidas anunciadas por la Comunidad de Madrid para intentar frenar al avance del coronavirus, nos hemos desplazado a la puerta de un supermercado en Madrid para ver si faltan algunos productos de primera necesidad, y saber la opinión de algún cliente. Por ejemplo, María, de 56 años, nos ha comentado que "la gente viene a comprar como si fuese la guerra. ¿Estamos locos?"
Tras las medidas anunciadas por la Comunidad de Madrid para intentar frenar al avance del coronavirus, nos hemos desplazado a la puerta de un supermercado en Madrid para ver si faltan algunos productos de primera necesidad, y saber la opinión de algún cliente. Por ejemplo, María, de 56 años, nos ha comentado que "la gente viene a comprar como si fuese la guerra. ¿Estamos locos?"
Nos hemos desplazado a la puerta de un supermercado en Madrid para saber la opinión de algún cliente. María, Guadalupe y Julia consideran que la gente está exagerando. 
BIEITO ÁLVAREZ / JAVIER LÓPEZ MACÍAS

«Parece que va a darse la III Guerra Mundial, pero es histeria», decía ayer María, de 58 años, a la salida de un supermercado en el madrileño distrito de Chamartín. Con un rebosante carrito de la compra de color rojo, enseñaba a otras compradoras las servilletas que acaba de adquirir porque se había agotado el papel higiénico en la tienda. Pero no solo. «También el pollo y hasta las latas de conserva», contaba en voz alta.

Dentro del establecimiento, muchas cestas de fruta estaban ya vacías a media mañana esperando a ser recogidas por el reponedor de turno mientras los cajeros no daban a basto: largas colas esperaban con su compra mientras se miraban con resignación entre ellos. Aunque no eran pocas las personas mayores que observaban también con desconfianza a dos jóvenes que estaban pagando y que tenían media cara cubierta por mascarillas tuneadas.

No queda leche, ni galletas, ni espinacas... está todo llenísimo. Es una histeria, están exagerando mucho. La gente se lleva papel higiénico y de cocina a tope. Sólo iba a comprar leche y han dicho por el altavoz que ya no había.
Guadalupe ha ido al súper y se lo ha encontrado medio vacío por la "histeria" del coronavirus.
Jorge París

Esto, lejos de ser un caso aislado, se dio en diferentes establecimientos de la capital. Las redes no dejaron de compartir imágenes de estantes vacíos de productos en diferentes cadenas, mientras sus direcciones aseguraban que el abastecimiento está garantizado. Además, también han hecho un llamamiento a la calma para que la gente actúe con normalidad, especialmente en Madrid.

Mercancía de más también decía tener Olga, que regenta un pequeño puesto en el intercambiador de Plaza Castilla, donde confluyen las líneas 1, 4 y 9 de Metro y otras tantas de autobús. En declaraciones a 20minutos, admitía llevar «bastantes» días vendiendo «por debajo de lo previsto», aunque sufrió un impacto más grave ayer.

Olga, regente de un local de Plaza Castilla, que denuncia que vende menos por el coronavirus.
Olga, regente de un local de Plaza Castilla, que denuncia que vende menos por el coronavirus.
Jorge París

El hecho de que hubiera menos gente en el transporte público también lo corroboraban varios conductores de la Empresa Municipal de Transportes(EMT) que preferían no decir su nombre pero que, al ser consultados, sí admitían la existencia de una situación anómala por dos motivos: la gente utiliza menos el metro, ya que a muchas empresas han dado la opción de teletrabajar durante varios días y algunos de los usuarios que siguen moviéndose en autobús o en el suburbano han comenzado a tomar medidas por su propio pie, como la utilización de guantes. 

David, uno de los usuarios de Metro que se autoprotege del coronavirus.
David, uno de los usuarios de Metro que se autoprotege del coronavirus.
Jorge París

Así lo hizo David, que saludaba con buen recibimiento la decisión de la Comunidad de Madrid de desinfectar cada día los vagones de Metro o Cercanías, así como las estaciones, todo el mobiliario y los autobuses urbanos e interurbanos. Esta medida estaba contemplada en la misma orden de la Consejería de Sanidad con la que se ordenó cerrar todos los colegios a partir de hoy. Un día antes, los padres todavía no habían decidido qué hacer con sus hijos. 

Algunos, los que en su mayoría criticaban la poca antelación con la que el Gobierno y la Comunidad anunciaron la medida, todavía explicaban que tenían que preguntar en su empresa si podían teletrabajar, y otros tantos contaban que iban a apoyarse en los abuelos, sector de riesgo. Por su parte, dos universitarias se mostraban preocupadas. Sofía explicaba que el cierre quincenal afectará a sus facultades, lo que puede provocar una sobrecarga de trabajos, una prórroga del curso o incidencias en su proceder. «Vamos a tener que dar las lases por Skype y veremos qué pasa con las prácticas obligatorias de las que depende que aprobemos o no, señalaba junto a su amiga.

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