Maksim, 'sin papeles' y poeta: "Me considero un emigrante cultural"

  • En tres lustros viviendo en España, este ruso de 37 años no ha podido legalizar su situación pero sí publicar un poemario o filmar un corto y varios documentales.
Maksim es ruso, lleva 15 años en España pero sigue sin papeles.
Maksim es ruso, lleva 15 años en España pero sigue sin papeles.
MIQUEL TAVERNA

Masksim es ruso pero habla un fluido castellano con acento sevillano, fruto de los casi 15 años que ha vivido en Andalucía, a donde llegó con 22 para aprender castellano y adentrarse en la cultura flamenca. Originario de una ciudad costera que mira a Japón, y en donde Moscú resulta allí tan lejano como Madrid, París o Londres, viajó a Sevilla para estudiar, a poder ser en la universidad. 

Sin embargo, el hecho de que su país de nacimiento no pertenezca a la Unión Europea le alejó de poder renovar su primer visado y desde entonces, de poder estudiar castellano o Filología Hispánica de forma reglada en España. Entró en una espiral de falta de trabajo y de papeles de la que apenas ha salido a día de hoy. En todo este tiempo ha ido ingresando en numerosos centros de acogida. 

Pero ni siquiera esa situación extrema ni tampoco la pandemia de coronavirus le ha alejado en todo este tiempo de su objetivo: conocer la cultura de la Península Ibérica que, a su parecer, es la de "la humanidad". 

No vino a España por necesidad sino por motivaciones académicas.

Quería aprender el idioma castellano. Y me fui a Andalucía porque también me atraía el flamenco. 

Pero no tardaron en surgir los contratiempos.

Me di de bruces con la complicación de legalizar mi situación. Yo quería estudiar el idioma y Filología Hispánica en la universidad pero no pude viajar a España con un visado de estudiante al no tener suficiente dinero para pagarme un año mínimo de estancia sin tener que trabajar. Tampoco podía matricularme en la universidad hasta que no supiera castellano. Y el visado que me dieron en Rusia no se podía prorrogar, por lo que tenía que volver a a pedir otro.

¿Y lo hizo?

No. Suponía un dinero que yo no tenía. Por lo que al final decidí quedarme aquí en situación irregular. 

"Podría haber sobrevivido en mi país económicamente pero mi objetivo vital son mis intereses culturales. Y eso ha podido con todas las circunstancias con las que me he ido encontrando"

Lleva 15 años sin papeles. ¿No ha tenido oportunidad de solucionarlo en este tiempo?

No he encontrado ningún trabajo en el que me quisieran regularizar. Al principio me decían que sí, que lo intentarían, pero al final o me iba yo o me despedían cuando comprobaban que legalizarme era demasiado complicado.

Acabó en la calle. 

He pisado multitud de centros de acogida. En Sevilla, me iba cada día a la biblioteca y a buscar trabajo. Al final encontré un empleo que me permitió dejar el centro pero a lo largo de estos 15 años iba todo el rato de arriba a abajo. Trabajaba en el campo con contratos temporales y cuando no tenía trabajo lo hacía en la hostelería. 

¿Nunca pensó en volver a Rusia?

Podría haber sobrevivido en mi país económicamente pero mi objetivo vital son mis intereses culturales. Y eso ha podido con todas las circunstancias con las que me he ido encontrando. Rusia es Europa pero no es la Unión Europea. Cuando estuve en los centros de acogida muchos chicos del norte de África con los que convivía me preguntaba qué hacía yo allí. Al final les tenía que explicar que yo estaba en su misma situación. Sus preguntas no eran por maldad sino por desconocimiento. Mucha gente en la calle también me ha dicho que se sorprenden de que no haya conseguido los papeles. Por norma general, no es fácil poder legalizarse. 

"Rusia es Europa pero no es la Unión Europea. Cuando estuve en los centros de acogida muchos chicos con los que convivía me preguntaba qué hacía yo allí"

¿Su familia era conocedora de su situación?

Es que en Rusia la gente es consciente de la situación de los inmigrantes y es algo que no les sorprende. Se entiende que básicamente es así. Supongo que si creyera que estaba haciendo algo malo lo escondería. Pero simplemente lo que me gusta es el fomento de la cultura, por lo que me veo más como un emigrante cultural. Y lo que me interesa es, además de acabar mis proyectos culturales (los cuales creo que tienen valor), seguir investigando. 

¿Ha mejorado su situación en Barcelona?

Aquí sigo sobreviviendo de la misma manera. Vivo en un piso compartido de la Sagrera. Tengo muchos proyectos culturales en mente pero suelo actuar gratis. El poemario que presenté el pasado 28 de febrero en la Casa del Llibre de Passeig de Gràcia (Acuarelas) lo pude publicar gracias a la editorial El talón de Aquiles. Los versos derivaron en un espectáculo de 'indie-poesía' que voy presentando con mi guitarra eléctrica. 

¿De qué se siente más orgulloso?

Mi objetivo era aprender castellano para poder expresarme de manera libre y suficientemente profunda para poder crear. Quería llegar a un nivel que me permitiera expresar mis sentimientos de manera libre sin tener que recurrir a diccionarios o a libros de gramática. Y creo que lo he conseguido. 

"No he encontrado un trabajo en el que me quisieran arreglar los papeles"

¿Sus poemas expresan todas estas vivencias? 

Mis dificultades para conseguir papeles no aparecen de una forma tan literal pero sin duda han influido en mi poesía. Creo que el arte ha de estar por encima de mi situación personal, ha de buscar respuestas sobre cuestiones más elevadas. No es poesía de protesta en absoluto. Son reflexiones con toques sociales y de rebeldía pero no hay nada radical. 

¿Confía en que su actividad artística le proporcione los papeles?

He escrito un poemario, un cortometraje y varios documentales audiovisuales, aparte de mi proyecto poético-musical. Pero en Extranjería me dicen que nada de esto tiene un valor jurídico para poder legalizar mi situación hasta que estos proyectos no empiecen a generar beneficios económicos. Pero me sorprende porque el valor cultural tendría que ser tenido en cuenta de alguna manera.

Recítenos uno de sus poemas.

"A través del ojo y del oído el cerebro recibe información, si la hay. Si no, el ojo se queda con la vista el oído con el sonido y el cerebro muere sin alimentación". 

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