PP y JxCat calientan la mesa de diálogo sobre Cataluña de esta tarde

  • Pablo Casado acusa a Pedro Sánchez de ceder al "despiece de la soberanía nacional" dando "privilegios" a Cataluña.
  • Cayetana Álvarez de Toledo asegura que la mesa "culmina" la "fagocitación" del socialismo por parte del nacionalismo.
  • La portavoz de JxCat, Laura Borràs, insiste en el referéndum y dice que "no hay solución al margen de las urnas".
El líder del PP, Pablo Casado, junto a la portavoz Cayetana Álvarez de Toledo.
El líder del PP, Pablo Casado, junto a la portavoz Cayetana Álvarez de Toledo.
EFE
El líder del PP, Pablo Casado, junto a la portavoz Cayetana Álvarez de Toledo.
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La mesa de diálogo sobre la crisis territorial de Cataluña se reunirá esta tarde a partir de las 16:30 horas, pero está siendo protagonista en la sesión de control al Gobierno que se está celebrando en el Congreso. El PP la tachó de "despiece de la soberanía nacional" y aseguró que certifica el "réquiem" del socialismo. Y en el extremo contrario la portavoz de JxCat -el partido del president Quim Torra- en la Cámara Baja, Laura Borràs, insistió en que la solución para la crisis territorial pasa por abrir las "urnas" para un referéndum de autodeterminación.

Casado fue el encargado de abrir la sesión de control de este miércoles, y lo hizo preguntando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, si piensa "garantizar la igualdad entre todos los españoles" en la reunión de esta tarde. "No llame diálogo a lo que es una humillación", espeto el líder del PP a Sánchez, a quien acusó de dar a los nacionalistas periféricos "todos los privilegios" mientras el resto de los españoles asumen "todos los agravios" en una mesa "con muchos lazos amarillos y sin líneas rojas".

Casado cargó contra la composición de la mesa de diálogo. En lo relativo a la delegación gubernamental, el líder del PP denunció que Sánchez haya incluido "hasta al ministro de Sanidad para negociar con el virus independentista en vez de estar poniendo medidas para paliar los efectos de coronavirus". Y de la delegación del Govern, Casado criticó que incluya a "un condenado, un inhabilitado y un imputado por organizar un golpe al Estado".

"Yo me había hecho ilusiones de que podíamos salir del bucle de Venezuela y Cataluña", bromeó Sánchez al inicio de su respuesta, antes de asegurar que está "comprometido" con una igualdad dañada después de "siete años de recortes" del Gobierno del PP. "La vamos a garantizar implementando la justicia fiscal, reconstruyendo el Estado del bienestar, y con diálogo, también con las comunidades", apuntó el presidente, que exigió al líder de la oposición que no le dé "lecciones" sobre el independentismo.

"Después de siete años de Gobierno del PP, de dos referéndums ilegales, una declaración de independencia, de haber multiplicado por cuatro los independentistas en Cataluña, lecciones las justas sobre la defensa de la integridad territorial", planteó Sánchez, que pidió a Casado que haga "algo de autocrítica". "Hemos heredado un auténtico fiasco" en política territorial, lamentó el dirigente, que advirtió al líder del PP que "no se puede defender España si no se la acepta en su diversidad. "No lo digo yo, lo dice el señor [Alfonso] Alonso", dejó caer Sánchez, recordando a Casado la reciente crisis del PP en Euskadi.

Álvarez de Toledo anuncia la "rendición del Gobierno español"

Al menos igual de dura que Casado fue la portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, que presentó una interpelación en la que acusó al Ejecutivo de haber certificado su "rendición" ante los nacionalistas. La mesa de esta tarde, aseguró, confirma que el PSOE "completa su deriva reaccionaria" con una "fusión nuclear con el nacionalismo" y legitima los "delirios" del independentismo "sobre una España negra y represiva".

"Al sentarse en esa mesa, ustedes se confiesan nacionalistas, idólatras de la identidad, adversarios de la igualdad y la libertad: toca un réquiem por la izquierda española", planteó la portavoz al principio de su intervención. Y al final de la misma, insistió dirigiéndose a los diputados del PSOE: "Todos ustedes son complices de un entierro, el de la izquierda española. Me parece una noticia lógica y que llama a la compasión: hay que enterrar a los muertos".

"Su mesa es muchas cosas", dijo Álvarez de Toledo. Para empezar, señaló, supone "una foto de la rendición del Gobierno español, la imagen que llevan dos años buscando quienes se alzaron contra la Constitución y la convivencia, que anuncian desafiantes 'lo volveremos a hacer'". Pero también es, para la portavoz, "un decreto de amnistía" -aunque el Ejecutivo ya habría "amnistiado políticamente" a los independentistas "al suplicar sus votos para la investidura"- y "una traición a la otra mitad de Cataluña", la "constitucional", a la que nadie "representa" en la comisión.

Para el PP, el Gobierno deja a estos catalanes no independentistas "a los pies de los caballos nacionalistas, víctimas de la xenofobia, de la tiranía de los sentimientos y el discurso del odio que en España es sobre todo antiespañol". Y humilla, sostuvo Álvarez de Toledo, tanto a la "democracia española" como "a sí mismo".

La encargada de responder a la portavoz fue la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, que intentó rebajar el tono y argumentó que "el camino que nuestra Constitución consagra para dar soluciones a los problemas es el diálogo y la negociación entre representantes legítimos". Una Constitución, dijo Darias, que "no es una caja fuerte" como, a su juicio, considera el PP. "No solo caben ustedes, nos acoge a todos, y no es un credo que se imponga", zanjó.

"No hay solución al margen de las urnas"

Por su parte, Laura Borràs recordó de cara a la mesa de diálogo de esta tarde que los independentistas siguen pidiendo un referéndum. "En las últimas encuestas del CEO [el equivalente catalán del CIS] más de un 70% de los catalanes consideran que se tendría que celebrar", apuntó Borràs, que insistió en que "no hay solución al margen de las urnas". "Desbrocen el camino del diálogo y para ello antes desbrocen el de la represión, porque sin libertad no hay normalidad", exigió. 

En respuesta, Sánchez -con un tono mucho más suave que el empleado en su intercambio con Casado- admitió que la negociación será "difícil, larga y compleja", pero pidió al independentismo que acepte que "Cataluña, como España, es plural" y que una mayoría de los catalanes no defiende la independencia. "Pueden tener una mayoría parlamentaria, pero no la social", apuntó Sánchez, que planteó que "sería bueno que el independentismo reconociera a una parte de Cataluña que no comulga con la independencia y que lo que quiere es dejar atrás el reproche, el agravio y el rencor".

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