Sánchez trata de calmar a la élite económica en Davos y promete "rigor fiscal" y seguir bajando déficit y deuda

  • El presidente del Gobierno defiende un programa centrado en la "justicia social", la igualdad o la "transición ecológica".
  • Sánchez asegura que su Ejecutivo será un antídoto contra la extrema derecha.
  • El dirigente pide "una nueva era que resuelva los fracasos del neoliberalismo".
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Foro de Davos 2020.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Foro de Davos 2020.
EFE/EPA/GIAN EHRENZELLER
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Foro de Davos 2020.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se estrenó este miércoles en un Foro de Davos al que asiste con la intención de presentar a las élites económicas su nuevo Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos. Y, en su primer discurso, Sánchez quiso tranquilizar los eventuales temores sobre la política económica que seguirá: prometió "defender el Estado del bienestar" como su máxima prioridad, pero también se comprometió a hacer del "rigor fiscal" una bandera. 

El presidente del Gobierno intervino durante aproximadamente media hora junto al presidente de la OCDE, Ángel Gurría, el encargado de presentarlo en una cita a la que acuden mandatarios de todo el mundo y dirigentes de grandes multinacionales, entre otros. Ante su auditorio, Sánchez defendió un programa de Gobierno centrado en la "justicia social", la igualdad o la "transición ecológica". Pero también prometió "una solida gestión de nuestras cuentas". Y, sobre, todo, mantener el "compromiso" de España con la "reducción de déficit y deuda públicas", una de las exigencias de la UE.

Sánchez presentó su alianza con Unidas Podemos como un Ejecutivo "comprometido con la rendición de cuentas" y que supone, dijo, un antídoto contra la extrema derecha en auge por todo el mundo. "Demostraremos que la extrema derecha solo puede ser combatida con la política del bien común", señaló el presidente del Gobierno, que se refirió a la desafección ciudadana con la política asegurando que "los ciudadanos creerán en la democracia si la democracia cree en ellos".

El dirigente, además, insistió en que tiene un proyecto a largo plazo y se refirió a los "cinco retos" que ya desgranó en la presentación de su programa ante el Congreso en la sesión de investidura. Retos que, dijo, no afectan solo a España, sino a todo el mundo: un crecimiento económico que no sea "a cualquier coste", la "transformación de nuestras economías", la "transición ecológica", la "igualdad entre hombres y mujeres" y la lucha contra la "desigualdad social".

En este sentido, Sánchez se comprometió a combinar el "crecimiento económico" con los "empleos dignos", a poner en marcha una reducción de las emisiones contaminantes "justa" y que no genere "desigualdades", a potenciar la "igualdad salarial" y la lucha contra la violencia de género y a hacer bandera de la "justicia fiscal".

De hecho, el presidente del Gobierno lanzó un duro alegato contra el "neoliberalismo" que, dijo, desde los años 80 del pasado siglo ha cargado el crecimiento en las espaldas de la población. "A principios de los 80 se fue a la liberalización y excesiva desreglamentacion de la economía, que llevó en 2008 a su mayor crisis", apuntó Sánchez, que sostuvo que "ha llegado el momento" de "una nueva era que resuelva los fracasos del neoliberalismo, que nunca más permita que el progreso económico se haga a expensas de los seres humanos".

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