El PP rechaza el "cordón sanitario" a Vox en la Mesa del Congreso

  • Génova asegura que no acepta la propuesta del PSOE para dejar fuera del órgano a los de Abascal.
  • García Egea avisa de que su "adversario" es la izquierda, que es también "el enemigo de España".
  • PSOE y Unidas Podemos despliegan una estrategia conjunta para excluir a Vox del gobierno del Congreso.
  • Planteaban para ello dejar cuatro de los nueve puestos en la Mesa a PP y Cs, como tras el 28-A.
Pablo Casado, en un acto en Valencia.
Pablo Casado, en un acto en Valencia.
EFE

"No vamos a participar en ningún cordón sanitario". El PP no va a maniobrar para que Vox se quede fuera de la Mesa del Congreso, que se forma el 3 de diciembre. Su vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, aseguró ayer que no van a negociar la exclusión de ninguna formación, por lo que no recoge el guante del PSOE, que quiere dejar fuera al partido de Abascal. Eso sí, Montesinos no avanzó la postura del PP para elegir a los miembros de este órgano. El PSOE tiene previsto empezar a hablar este miércoles o jueves con los grupos de cara a un acuerdo para el reparto de los nueve puestos de la Mesa –la presidencia del Congreso, cuatro vicepresidencias y cuatro secretarías–, momento al que esperará el PP para desvelar cómo procederá. "Cuando se produzcan las negociaciones y tengamos una decisión con respecto a la configuración de la Mesa la contaremos", dijo Montesinos, que añadió que el PP buscará tener "la representación que le ha dado los ciudadanos y tratará de conseguir que la izquierda tenga una cuota menor".

Montesinos se sumó a la postura del secretario general del PP, Teodoro García Egea, que también rechazó de plano el veto y trasladó esa postura a su homóloga socialista, Adriana Lastra. Egea recalcó que en Génova tienen «claro» que la izquierda es su "adversario" y "el enemigo de España". Y lanzó un guiño hacia Vox: "No gastamos ni un minuto en pelear con partidos que han apoyado gobiernos que hacen reformas importantes y que desde las comunidades va a ser el contrapeso a un Ejecutivo liberticida".

La negativa del PP a excluir a Vox de la Mesa del Congreso ha trastocado la estrategia conjunta que contaban con desplegar el PSOE y Unidas Podemos para no permitir que los de Abascal se sienten en el órgano de gobierno del Congreso. Según fuentes socialistas, "el plan es que no esté Vox a cualquier costa", aunque lo que no se plantea es que PSOE y Unidas Podemos dejen de tener en la Mesa la mayoría progresista que sumarían si se mantienen los equilibrios tras el 28-A. Esta era la idea inicial del PSOE, a pesar de que la fuerza de los distintos partidos ha variado notablemente tras el 10-N. En abril, el PSOE ocupó tres puestos, incluida la presidencia que se espera que vuelva a a ser para Meritxell Batet. También una vicepresidencia y una secretaría, igual que Unidas Podemos, PP y Cs. 

Este último partido ha pasado de 57 escaños a 10, pero con tal de excluir a Vox, el PSOE estaría dispuesto a permitir que los naranjas mantengan dos puestos en la Mesa. El PP rechaza de plano el cordón sanitario y Cs se escuda en que aún no han sido contactados por el PSOE para evitar aclarar si, con 10 diputados, aceptarían tener dos de los nueve puestos en la Mesa –una representación muy superior a sus escaños–, si todos, también el PP, se avienen a no permitir la entrada de Vox.

Un día después de su comportamiento en el día de las víctimas de violencia machista, el Gobierno en funciones cargó contra este partido desde el Congreso. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió "apartar discursos totalitarios y ajenos a los valores constitucionales" y la de Hacienda, María Jesús Montero, esperó que Vox tenga "el rechazo contundente" del resto de partidos.

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