Debate electoral
Candidatos en las elecciones generales 2019. EUROPA PRESS

Abocados a otras elecciones generales el 10 de noviembre—las cuartas en cuatro años, tras varias tandas de negociación de gobiernos de coalición fracasadas— preguntamos a politólogos si consideran una posibilidad el retorno al sistema de 'bipartidismo imperfecto', por el cual dos fuerzas políticas mayoritarias se alternan en solitario en el poder.

En los comicios del 28-A, los partidos veteranos (PP y PSOE) obtuvieron en conjunto el menor número de escaños de todas las citas electorales en democracia (189, por 323 que fue su máximo en 2008). Principalmente ocurrió por el descalabro del Partido Popular, que bajó de 137 a 66 escaños. Sin embargo, PSOE y PP se mantuvieron como la primera y la segunda fuerza política del país, respectivamente.

De cara al 10-N, profesores de Ciencia Política como Sandra León o Pedro Riera consideran posible una "reconcentración" del voto en las dos fuerzas mayoritarias, sin que eso suponga el regreso al modelo "bipartidista imperfecto" anterior a 2015.

La tendencia en España, según explican, es que se mantenga o se incremente el multipartidismo, algo que ocurrirá ya que finalmente la formación de Iñigo Errejón concurre a la pugna electoral estatal con PSOE, PP, Cs, Podemos y Vox. Ello conducirá casi inevitablemente, antes o después, a gobiernos "de geometría variable".

La reconcentración de votos es algo que dan por hecho en el PSOE, donde los más optimistas ven posible escalar de 123 escaños a 140, lo que les brindaría la hegemonía en la izquierda.

Mientras que en la derecha, con un empate actual casi técnico entre el PP y Cs, la reconcentración podría venir motivada por el hecho de que los votantes quisieran concentrar el voto en el único partido que ha conseguido gobiernos de centro-derecha en España, el Partido Popular, sugiere Riera.

Pese a que PP y PSOE puedan sumar votos en los nuevos comicios, respecto a abril, los politólogos coinciden en que el multipartidismo ha llegado a España para quedarse. "Las grandes mayorías han desaparecido en toda Europa", recuerda la profesora de Ciencia Política Sandra León.

Para el profesor Riera los problemas de gobernabilidad en tiempos de fragmentación política pueden deberse a la tardanza con la que el multipartidismo ha llegado a España. Sostiene Riera que de haber surgido fuerzas políticas múltiples en los primeros años de la democracia, cuando los votantes eran más estables, las coaliciones habrían sido más fáciles.

"Los partidos no hubierana pensado que un fracaso de un gobierno de coalición en particular sería la hecatombe. Sin embargo, ahora están convencidos de que los votantes ya no les pertenecen. Creen que hoy están con ellos, mañana con otros. Y por eso se muestran tan escépticos a la hora de pactar gobiernos de coalición".

Ante la pregunta de por qué el multipartidismo logra gobiernos coaligados en ayuntamientos y Comunidades Autónomas, pero no a nivel estatal, Riera y León coinciden en señalar que las competencias de Estado son diferentes. Para ambos politólogos, materias como la seguridad nacional, la defensa y la organización territorial presentan mayores dificultades a la hora de alcanzar acuerdos entre distintos partidos.

Los politólogos creen que en la campaña electoral los partidos más establecidos "jugarán a decir que cuando el voto se concentra se forman gobiernos, mientras que la estrategia de la nueva política será planteada a favor del pluralismo y de la defensa de que una socidad diversa es normal que tenga muchos partidos", explica Riera.

Entonces, si no está previsto el regreso a la alternancia de mayorías absolutas exclusivas de PP y de PSOE, ¿podría tener España su primer gobierno de coalición en noviembre?

Riera cree que "obviamente" dependerá mucho del resultado de las elecciones. "Ahora la coalición PSOE-Podemos no alcanzaba la mayoría absoluta. Si eso se produjera tras el 10-N, entonces sí cabría esa posibilidad. Actualmente son los dos partidos más cercanos a la mayoría absoluta, por eso lo digo. Pero lo mismo sucedería entre las fuerzas de la derecha si sumaran", opina este experto.

Todo dependerá de los resultados que arrojen las urnas, todavía bastante inciertos, coinciden, y de que estos hagan que los actores políticos se vean en la obligación de cambiar de estrategia.