Albert Rivera
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE / RODRIGO JIMÉNEZ

Albert Rivera ha decidido salir de la irrelevancia a la que él mismo se fue tras su negativa a negociar con Pedro Sánchez cualquier tipo de apoyo o abstención tras las elecciones. Este lunes ha vuelto a cobrar protagonismo tras anunciar una "solución de Estado" negociada con el PP para desbloquear la investidura y evitarse así un despilfarro de dinero para las arcas públicas que supondría volver a las urnas. Un gesto a simple vista solidario con el que busca librarse también de una gran caída electoral y de la mochila de presentarse ante el rey en la ronda de consultas como uno de los responsables del bloqueo político.

El líder de Ciudadanos ha movido ficha para llevar a Sánchez a una encrucijada. Su abstención y la del PP podrían permitir el ansiado gobierno de los socialistas en solitario, sin depender de los partidos independentistas y sin tener que seguir negociando una coalición con Unidas Podemos. Una suculenta oferta a simple vista que va ligada a tres exigencias.

Porque la abstención no sería gratis y saldría bastante cara a Pedro Sánchez, que no solo tendría que comprometerse a no subir los impuestos en los Presupuestos, sino también negarse a indultar a los presos del procès si resultan condenados y abrir una mesa de estudio del 155 ante la posible desobediencia del presidente de la Generalitat a acatar la sentencia si ésta finalmente es condenatoria.

La condición más sensible es la referida a Navarra, donde Rivera exige la ruptura del gobierno autonómico, recién constituido y que preside la socialista María Chivite en coalición con Podemos y Geroa Bai sustentado por EH Bildu. En la comunidad foral la formación naranja pide formar un gobierno constitucionalista negociado con Navarra Suma -la coalición entre PP, Ciudadanos y UPN que ganó las elecciones sin mayoría- aunque no se ha especificado quién lideraría ese gobierno.

El coste del 'no' a Sánchez

Pero esta solución "de Estado" de Rivera ha pillado a todos por sorpresa, ya que se produce cuatro meses después de las elecciones durante los cuales ha repetido por activa y por pasiva que no facilitaría un gobierno de Pedro Sánchez ni con su voto a favor ni con su abstención. Un rotundo no que le ha costado, además, una crisis interna dentro del partido que se ha saldado con la dimisión de pesos pesados de la dirección como Toni Roldán, Francisco de La Torre, Javier Nart o uno de sus fundadores: Francesc de Carreras. Dimisiones que más allá de hacer reflexionar al presidente del partido le han llevado a reformar su ejecutiva con nombres afines y a enseñar la puerta de salida a los críticos con las decisiones de la formación.

Aunque lejos de recapacitar, la propuesta de Rivera, que se produce casi en el tiempo de descuento y con una repetición electoral a la vuelta de la esquina, podría estar más relacionada con las encuestas, que vaticinan un descalabro de Ciudadanos como ya lo hicieron en 2016. La segunda cita electoral castigó a Ciudadanos con ocho diputados menos -pasó de 40 a 32 parlamentarios- incluso después de ser el principal negociador para sacar adelante la investidura de Rajoy y de Sánchez.

A diferencia de ahora, en 2015 sus diputados eran insuficientes para permitir tanto el Gobierno del PP como del PSOE, ya que eran indispensables más partidos, mientras que en la actualidad, sus 57 diputados son más que suficientes para formar un Ejectuvo con el PSOE o, al menos permitirlo, como le han pedido desde distintos ámbitos, incluido el económico.

Con su anuncio, el mismo día que comienza la ronda de consultas del rey con los partidos políticos, evita también presentarse ante el monarca este martes como uno de los principales responsables del bloqueo institucional y poner la pelota en el tejado del PSOE, que no ha tardado en responder.

Desde Albacete, donde ha acudido para ver los daños de la DANA, Sánchez ha señalado que "no hay ningún obstáculo real" para que PP y Ciudadanos se abstengan, ya "rebajar la presión fiscal de los ciudadanos" es una de sus prioridades y el 155 podría volver a aprobarlo igual que lo apoyó durante el Gobierno de Rajoy. En cuanto a Navarra, no cederá a las exigencias de Rivera alegando que no hay ningún pacto con EH Bildu.

Ciudadanos se verá esta tarde con el PP para perfilar esta propuesta y comentarla este martes con el rey, que decidirá tras la ronda de consultas si propone o no al líder socialista como candidato.