Un PPP en la Cañada
Un perro categorizado como PPP (Perro Potencialmente Peligroso) en el sector 6 de la Cañada Real. JORGE PARÍS

En diciembre comenzaron los realojos y derribos en el sector seis de la Cañada Real Galiana, el más poblado y conflictivo con 2.953 habitantes, 1.211 de ellos menores. Un sector en el que hay peleas de perros y gallos y en el que hay centenares, incluso miles de animales según las asociaciones protectoras, cuyo futuro queda en el aire.

Este pasado viernes se abordó esta problemática en una reunión impulsada por la Federación de Asociaciones de Protectoras y Defensa Animal de Madrid (FAPAM) ante el comisionado del Ayuntamiento de Madrid para la Cañada Real, Pedro Navarrete.

"Se avanzó, pero solo un poquito", asegura la presidenta de la FAPAM, Mati Cubillo, que define la situación como un problema "no solo de bienestar animal", sino también "de seguridad pública" y que echó en falta la presencia de la Comunidad de Madrid y del Área de Protección Animal del Ayuntamiento.

En esa reunión se acordó elaborar un censo aproximado y coordinarse mejor con las asociaciones protectoras de animales que trabajan en la Cañada durante los realojos, pero Mati Cubillo reivindica que "sobre todo hay que poner dinero encima de la mesa, para residencias o para lo que sea. El viernes se expuso que la perrera municipal de La Fortuna está saturada y las asociaciones de Madrid no tenemos capacidad para asumir esa cantidad de animales".

La presidenta de FAPAM explica que "hay perros muy agresivos, entrenados para atacar y defender las chabolas" y que es preciso "contar con expertos que los valoren".  En esa reunión incluso se llegó a plantear desde el Ayuntamiento que ese tipo de perros "son muy problemáticos y a lo mejor no tendrían solución", haciendo referencia a la posibilidad del sacrificio.

En 2016 la Comunidad de Madrid aprobó una ley de bienestar animal que imponía el sacrificio cero en todas las perreras municipales sin dotarlas de recursos, como recalcó el Comisionado del Ayuntamiento de Madrid, Pedro Navarrete, a 20minutos antes de la reunión del pasado viernes, reclamando que le "gustaría que la Comunidad se implicara más en este problema".

"Vamos a involucrar a la Comunidad de Madrid y me gustaría que se hiciera un grupo de trabajo sobre este problema dentro del Foro Municipal de Protección y Bienestar de los Animales", defiende Cubillo. Dicho foro es un órgano cuya aprobación llegó el pasado mes de febrero y en el que FAPAM participa, al igual que la Comunidad.

"Precisamente lo que reprochamos al comisionado es que, viendo desde hace mucho tiempo la problemática de los animales no la hayan contemplado hasta ahora, que en todos estos años hayan mirado para otro lado", concluye Cubillo.

El especial problema de los gatos

El censo es un primer paso importante para gestionar la situación, dado que se desconoce el número exacto de animales que habitan el sector seis y que probablemente van a quedar abandonados.  Es muy alto, eso sí. En cada chabola es fácil que haya como poco media docena de animales entre perros, gatos, aves e incluso cabras y cerdos vietnamitas.

Los números son elevados sobre todo en el caso de los gatos. "Por cada uno que ves hay otros cuatro o cinco escondidos, va a ser un número mucho mayor que los perros y más difícil de cuantificar", cuenta Cubillo, explicando que hay felinos dóciles pero también muchos ferales (callejeros) y que el entorno, incluso cuando concluyan los desalojos, no va a ser el más propicio para establecer colonias controladas mediante el método CES (captura, esterilización y suelta).

Consulta aquí más noticias de Madrid.