Trabajador
Un trabajador en una carpintería. GTRES

La FP Dual no es precisamente una recién llegada, sus bases se establecieron en un Real Decreto de 2012 y, de hecho, los hay que la ven como una suerte de retorno a esa época, no tan lejana, en que los oficios se aprendían trabajando.

Se trata de una modalidad específica de la Formación Profesional que combina la formación teórica y también práctica que se recibe en el centro educativo con acudir a una empresa para seguir aprendiendo al mismo tiempo que se trabaja y se recibe una remuneración.

Está pensada para mayores de dieciséis años, que pueden venir de cualquier ciclo formativo de grado medio o superior, que deben contar con el permiso de sus tutores legales y que están sujetos, en cuanto normativa laboral, a las características de los proyectos y la normativa autonómica.

Al menos el 33% de la formación debe producirse trabajando y puede prolongarse hasta tres años. Y el alumno tiene que tener un tutor designado en el centro educativo y otro en la empresa. La evaluación corresponderá al centro educativo con las aportaciones de la empresa.

Requiere, por tanto, de la participación del sector privado para albergar a estos estudiantes que saldrán mejor preparados y tendrán luego más posibilidades de encontrar un empleo.  Lo dicen las estadísticas. En el País Vasco, la región de mayor implantación dónde en el curso pasado había más de 130 titulaciones y 1.122 empresas participando, casi el 100% del alumnado sigue trabajando en la misma empresa o en una afín tras terminar su formación.

También es preciso la implicación del profesorado, que en la FP Dual suele estar invitado también a acudir a los centros de trabajo favoreciendo que sus conocimientos se vean actualizados.

Su implantación está en manos de las Comunidades Autónomas, dada la transferencia de competencias educativas. De qué manera se lleva a cabo, incluyendo el  sistema de evaluación, matriculación, titulaciones o becas y condiciones laborales, varía mucho de unas a otras.  Igual que varía  su nivel de implantación, vinculado al tejido empresarial en cada región y al que el potencial éxito de la FP Dual está ligado. Eso sí, el valor de los títulos obtenidos es de carácter nacional.

De hecho, las críticas hacia esta modalidad de estudios suelen venir vinculadas en primer lugar a la dificultad que tiene ser un país de pymes, para las que asumir la responsabilidad social que entraña la formación dual es algo especialmente complejo. También a que la formación puede acabar siendo demasiado concreta, en exceso enfocada a las características de la empresa a la que se acude, y que en según qué titulaciones es preferible una formación más global. 

"Es una opción de prestigio"

Desde el  Ministerio de Educacion y Formación Profesional tienen una web llamada todofp.es que aspira a aclarar todas las dudas sobre esta formación y que facilita información sobre los distintos proyectos de FP Dual en marcha en España. Y no es casualidad que el Gobierno de Sánchez incluyera el concepto de FP en el nombre del ministerio que reformuló la pasada primavera.

Impulsar la Formación Profesional es una de las principales apuestas de Isabel Celaá. La vicepresidenta y ministra de Educación venía del País Vasco habiendo comprobado sus virtudes y ha reconocido en numerosas ocasiones que es una de las principales apuestas del Ejecutivo para frenar  el abandono escolar (en 2018 del 17,9%, solo superado en la UE por Malta) y mejorar la empleabilidad de los jóvenes, un colectivo especialmente perjudicado en términos de desempleo (España tiene una tasa de desempleo juvenil superior al 36%, en la cola de la UE tras Grecia).

El mensaje que lanzan desde el Gobierno es que la FP no es una salida para malos estudiantes ni una titulación de segunda. Son conceptos que ha combatido Pedro Sánchez por ejemplo desde el foro sobre FP organizado en noviembre, en el que aseguró que "sería irresponsable negar que tenemos un problema estructural si hablamos de FP, (...) tenemos que prestigiarla" y  "acabar con la percepción de que cubre trabajos de baja cualificación”. Por supuesto, Celaá también ha defendido con vehemencia y frecuencia que "es una opción de prestigio".

Pero también Comisiones Obreras y la CEOE van en la misma línea.  "No se puede mantener el discurso de que la FP está pensada para los malos estudiantes", decía el responsable de Educación de CC OO, mientras que Rosell afirmaba que "no es ni mucho menos una segunda división respecto a la universidad".