Paula Echevarría
Paula Echevarría cazada cuando se hace un selfie con una diadema con un cuerno de unicornio. GTRES

Se ha llegado a decir que Paula Echevarría cobraría unos 5.000 euros por cada publicación de marcas en su Instagram. Sin embargo, la actriz no avisa a sus seguidores de que el contenido que va en esas fotos o stories puede ser publicitario.

Las maneras que se deberían usar para identificar este tipo de contenidos es mediante hashtags con las palabras #AD (acrónimo de publicidad) o bien la opción de etiquetar la publicación como 'promoción'.

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Llevo unos días probando este producto y es que os lo tengo que contar...Y si os digo que este super Serum facial de @cocunat tiene 20 veces más vitamina C que la naranja? 🍊 .. Y que es ideal tengas la edad que tengas?.. Y que NO ENGRASA y sirve para todo tipo de piel? 🖤 Se llama THE CURE y contiene una mezcla de 21 aceites 100% naturales. La piel queda super hidratada y nutrida, borra las arruguitas e ilumina dejando un tono precioso y con mucha luz!! 💡 Se puede aplicar como Serum de noche, pero para que el maquillaje te quede perfecto todo el día, ahí va un truco: aplícalo antes de la base y verás! (3 gotitas bastan)😀 Lo venden sólo a través de la web de COCUNAT.COM #thecure #BeautyNews #TrasLaPistaDePaula #Cocunat #ToxicFreeBeauty #Cosmetica #CrueltyFree #CocunatGirls

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La publicidad encubierta aún no está regulada en redes sociales, aunque sí hay normas para evitarla en otros soportes, según la Ley General de la Publicidad en España.

"Entiendo que se les pague por publicitar un producto pero por favor dejad de engañar a la gente 🙄 @pau_eche todas somos conscientes de todos los tratamientos que realizas por ejemplo en @tachabeauty, así que antes de publicitar algo piensa también en todas esas personas que gracias a tu engaño se lo compran y a lo mejor no pueden... 😉 un saludo", escribe una usuaria en una imagen de la exmujer de David Bustamante.

El de Echevarría no es un caso aislado. Con la proliferación del fenómeno influencer, Instagram se ha convertido en un tablón de anuncios. Si miramos el perfil de Dulceida (Aida Domenech) encontramos también menciones a empresas que en ningún momento se identifica como una publicidad.

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Flipando con #Whistler que bonito es y que maravilla de pistas ⛷❄️💖 #efmoment

Una publicación compartida de Aida Domenech (@dulceida) el28 Ene, 2019 a las 9:30 PST

Recientemente, la catalana ha estado en Canadá con su pareja y no ha parado de subir fotos con el hashtag #efmoment unidos a menciones sobre una empresa que oferta cursos de idiomas en el extranjero. Son los mismos con los que Dulceida se marchó a África, escapada en la que se produjo la polémica con las gafas de sol que la empresaria regaló a unos niños.

Los acuerdos que las marcas cierran con los influencers no siempre conllevan un pago económico, a veces, simplemente se encargan de costear los gastos de un viaje a cambio de una serie de menciones en la red social. Es decir, un pago en especies.

Previamente, la empresa habrá realizado un estudio del tipo de seguidores que tiene esa influencer y el grado de engagement (volumen de interactuación con los followers) para analizar la efectividad potencial que tendría la campaña de publicidad.

El impacto de esa 'publicidad encubierta' llega directo al segmento de público que le interesa al anunciante y a menor coste que si lo hiciera a través de los soportes tradicionales (medios de comunicación, vallas publicitarias, folletos, etc..)

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El paraíso de los Pingüinos 🐧💦🌈🌹⛅️🐚🏝💘🔝 #efmoment

Una publicación compartida de Aida Domenech (@dulceida) el29 Mar, 2018 a las 8:16 PDT

Durante una entrevista con el diario 20minutos, Dulceida explicó que para ella no era necesario avisar a los followers con hashtags porque ya eran conscientes de si se trataba o no de publicidad. "Se ve cuando es una publicidad. En eso también consiste un poco mi trabajo y no es nada malo", explica.

Aida Domenech cuenta que siempre ha hecho menciones en su perfil, incluso antes de 'ser famosa'. "Al principio, yo no veía ni un euro de las marcas y etiquetaba todo lo que llevaba puesto. Ahora, cobro por alguna de las cosas que menciono en mis fotos, pero porque son productos que utilizo, de lo contrario, no los pongo".

Sin embargo, el abuso de la publicidad encubierta empieza a pasar factura y a mermar la credibilidad de los influencers. Se ve en los comentarios que dejan algunos de sus seguidores que muestran su malestar por el bombardeo de productos.