La romántica escapada rural de Risto y Laura Escanes
En pleno pirineo catalán, Laura Escanes y Risto Mejide han pasado el fin de semana en una casa rural rodeada de montañas nevadas en la localidad de Puigcerdá. EUROPA PRESS

Vidas de ensueño, comidas en restaurantes de moda, ropa de firmas de lujo... Hay jóvenes que directamente les dicen a sus padres que ellos quieren ser influencers o youtubers¿Profesiones de futuro o nicho de aprovechados?

Mientras, unos se llevan las manos a la cabeza por afirmaciones como esta, otros las consideran profesiones tan respetables como la un panadero o un licenciado en derecho, por elegir dos al azar. La realidad es que si el negocio de influencer sale bien, se puede ganar bastante dinero.

El periódico The Guardian publica un reportaje en el que cuenta cómo una marca de belleza organizó un viaje pagado a las islas Maldivas para que un grupo de youtubers recomendase sus productos en las redes sociales. 

La marca de cosmética Benefit seleccionó a los que ahora mismo son los gurús de belleza en YouTube, cuyos tutoriales son reproducidos por cerca de 30 millones de usuarios, para llevarlos a un complejo en las Maldivas donde una noche oscila entre los 3.000 y los 12.000 euros.

Al final del viaje, Benefit, según publica The Guardian, anunció el motivo de la convocatoria: el lanzamiento de una nueva máscara de pestañas. Algunas empresas optan por este tipo de estrategias comerciales que consiste en invertir una cantidad de dinero en un viaje enfocado a influencers o youtubers a cambio de que ellos les mencionen en sus canales. Una manera de ahorrarse mucho dinero en campañas de publicidad. 

Sin embargo, alguno de los invitados al viaje no le fue 'fiel' a la marca e incluyeron otras en sus publicaciones. Fue el caso de Chloe Morello (más de 2,4 millones de seguidores), quien viajó con su marido, y se dedicó a enseñar la que sería una rutina de belleza durante unas vacaciones.

Ahí aprovecharon para mencionar a ocho firmas, incluyendo a Benefit, su propia línea Face Halo, y Tarte, una marca que el año pasado la llevó a ella y a otros YouTubers a Bora Bora.

Publicidad encubierta en Instagram y YouTube

Las redes sociales se están convirtiendo en una potencial fuente de ingresos para los denominados influencers, que cierran acuerdos con las marcas a cambio de recomendar sus productos. Sin embargo, no avisan a los usuarios de que el contenido que están mostrando es un patrocinio, es decir, que una marca ha pagado por ello.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, que protege los derechos de los consumidores, actualizó el año pasado sus normas sobre las divulgaciones en las redes sociales. Algo que no se hacía desde 2010 cuando era impensable que una persona ganase millones por recomendar barras de labios en YouTube. 

New Year’s Eve I’m ready for you🥂🏹 @revlon_es

Una publicación compartida de MARIA POMBO (@mariapombo) elDic 31, 2017 at 8:08 PST

Sin embargo, se pueden hacer trampas en la normativa, por ejemplo, cuando los productos se envían al influencer, sin aviso y sin acuerdo previo con la marca.

Los contenidos publicitarios que aparecen en Instagram se rigen en España por la Ley General de Publicidad en la que se recoge que los usuarios deben de ser informados de aquellos que es publicidad en cualquiera de sus formatos: branded, patrocinios, native content... Sin embargo, rara vez un influencer avisa  a sus seguidores con el hastag #AD cuando se trata de una publicación patrocinada.