José Luis Martínez-Almeida, de sucesor interino de Aguirre a conquistar el Palacio de Cibeles

José Luis Martínez-Almeida celebra los resultados electorales.
José Luis Martínez-Almeida celebra los resultados electorales.
Javier Lizón / EFE

Sin haber renegado nunca de su 'aguirrismo', José Luis Martínez-Almeida ha sabido sortear los vaivenes del PP madrileño para dejar atrás su interinidad al frente del grupo municipal del PP, donde sucedió a Esperanza Aguirre. Desde el inicio de la campaña de las elecciones municipales, el ahora previsible futuro alcalde de Madrid hizo suyo el espíritu 'colchonero' de lucha, de si se cree, se puede y, a pesar de no haber obtenido los mejores resultados del PP, ha logrado conquistar el Palacio de Cibeles.

Tras ser designado por Pablo Casado como candidato del PP a la Alcaldía de Madrid,inició una cuenta atrás recordarle a Manuela Carmena"cuántos días le quedaban" como regidora. Y ese día ha llegado, aunque con un resultado raspado y con nervios hasta el último minuto.

Almeida es futbolero, mucho, pero más que aficionado al deporte rey es colchonero y no tiene remilgos en reivindicarse como tal, de hecho se explaya en ensalzar el "espíritu luchador" del equipo de su corazón que para él es una escuela de vida, porque, parafraseando al cholismo: "Si se cree y se trabaja, se puede".

Soltero y colchonero

Un mensaje futbolístico de "hay partido" que ha coronado Génova durante estas elecciones municipales, autonómicas y europeas y que llevó al discurso de "remontada" y apostar por el "partido a partido" del líder del PP, Pablo Casado, durante el arranque de campaña en el Templo de Debod.

Este madrileño -soltero y sin hijos, pero con cinco ahijados- es el más pequeño de seis hermanos de una familia monárquica ligada con la abogacía.

Comenzó a militar en las filas del PP con 20 años, cuando ya se le escuchaba en los pasillos de la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Derecho, que "podría ser el mejor alcalde de Madrid".

Su carrera política comenzó de la mano de Esperanza Aguirre, que le nombró director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, siendo consejero de Cultura Santiago Fisas.

Sin negar su 'aguirrismo'

Tras cuatro años en el puesto, Aguirre le vuelve a reclamar y lo nombra secretario del Consejo de Gobierno de la Comunidad (2011-13).

Martínez-Almeida llegó al Consistorio madrileño en 2015 como 'número tres' de la lista electoral de Aguirre, tras dejar su cargo de director de la División Jurídico Institucional de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

Desde que asumió la portavocía del grupo municipal con la marcha de Aguirre tras el arresto de Ignacio González por el caso Lezo, Almeida ha interpretado su papel de oposición en el Ayuntamiento de Madrid sin negar su aguirrismo frente al "nuevo PP" que trató de imponer Cristina Cifuentes y se posicionó como el 'azote' de Carmena.

Con su lenguaje socarrón y sagaz se dio a conocer en el Palacio de Cibeles; sin pelos en la lengua y con una retórica depurada que no necesita de papeles.

La velocidad con el habla es una de sus características que, según él mismo afirma, la adquirió gracias a los "cantes" de temas para sus oposiciones a Abogado del Estado.

Pero el grueso de su campaña ha sido "la ruta de la ilusión", con la que ha recorrido más de una quincena de distritos de los 21 que conforman la ciudad -a pesar de la fascitis plantar que le ha aquejado durante la campaña- y así "mirar a los madrileños, ni a la izquierda ni a la derecha".

Una campaña a la antigua usanza, de esas de las que desgastan suelas de zapatos, en la que ha estado acompañado por su jefa de campaña y número tres en la lista, Inmaculada Sánz, y su número dos, Andrea Levy, en algunas ocasiones.

"Sólo vale ganar, ganar y volver a ganar", parafraseó Almeida a Luis Aragonés durante su discurso de cierre de campaña. Ha ganado, ajustado y en el último minutos, pero ha ganado, como a él le gusta que haga su Atleti.

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