En su nuevo single, Alejandro Sanz canta No tengo nada. Rabiosa muestra de humildad de quien lo ha alcanzado todo pero aún siente la necesidad de la música. 2019 traerá su próximo disco y #LaGira, cuatro macroconciertos en Madrid, Sevilla, Elche y Barcelona (único para el que quedan entradas).

Después del Calderón, se ha puesto el listón muy alto.
Llevo en esto casi treinta años y es difícil mejorar ese concierto. Por eso precisamente lo de no volver a hacer recintos más pequeños. Por repetir esa sensación. Un concierto es eso: un estadio con gente cantando.

Y amigos.
Sí, vendrán, pero no tantos. Cuando me quise dar cuenta no tenía ninguna canción para mí solo [risas].

¿Cómo se mantiene el nivel tantos años?
Si quieres cruzar el desierto, tienes que ser un tuareg. Ser fiel a lo que haces, no dar tumbos a las modas, porque te equivocas. Puedes hacer guiños a gente o tendencias, pero jamás competir. Competir, donde uno sepa. En el océano, todos los tiburones están comiendo en un sitio. Yo me voy pal' otro. Quizá no hay peces, pero los que haya son míos.

¿Se arrepiente de algo?
Me he equivocado miles de veces pero parte de quien soy son esos errores. Seguramente no hubiera hecho o dicho aquello. Pero es un ejercicio complicado y no me traerá tranquilidad.

Quizá, como dice en su nueva canción, tenga "un plan secreto".
Siempre tengo un plan secreto, por eso no lo puedo contar [risas]. He jugado con esta cosa un poco ecléctica de meter estilos diferentes. El estilo cubano presente en La Habana o Mi niña o incluso en Corazón partío. También la música italiana, el flamenco, algunas trazas de rock. Es con lo que me he criado. Me gusta que la música respire, que no tenga un estilo anquilosado como si fuera un bloque de granito.

Ahora está en boga el tema del boom latino, pero que usted lleva ya...
Imagínate. El boom latino lleva muchos años. Ahora hay esta tendencia del reguetón, que ya se está pasando, del trap, del rap. Van evolucionando. Pero esto pasó en no sé qué año, cuando hice La tortura con Shakira o No es lo mismo, que es un disco de 2001 ó 2002. Yo el primero que escuché haciendo música urbana fue Tego Calderón, que para mí, junto a Residente y Vico C, siguen siendo los máximos representantes de este tipo de música.

Decía antes que mantiene su son cubano, su deje flamenco. Un poco afianzar las raíces pero avanzando.
Totalmente. He trabajado este disco como se hacía antiguamente, con orquesta y arreglos, y suena más actual que nunca. Esa música, la cubana, el flamenco, no va a pasar nunca de moda.

¿Siente que usted fue un pionero para las nuevas generaciones?
Hago lo que hago sin intención de convertirme en nada. Simplemente desde la necesidad que tenía cuando empezaba. Hay gente a la que le da por escribir y a mí me gustaba componer, cantar... y no tenía demasiada facultades, pero me empeñé.

Y ahora, ¿está siguiendo la música joven en España?
Siempre hay un destello de luz en medio de la oscuridad. En este país tenemos mucha suerte. Los artistas de primera línea siguen haciendo una música inteligente, trabajada: Pablo Alborán, Pablo López, Manu Carrasco, Malú, Niña Pastori, Vanesa Martín, La India. Se lo curran. Y luego salen cosas como Rosalía.

Ha dicho destellos en la oscuridad y le iba a preguntar por la cultura.
No hay nadie que sea más cruel con nosotros que nosotros mismos. Vivimos en un país que tiene talento, solidario, que se cuestiona, un país maduro pero peleón y seguimos siendo increíblemente duros con nosotros mismos. Esa es la oscuridad que yo veo.

La autocrítica en España...
La autocrítica es un concepto positivo. Me refiero a la crueldad. Nos castigamos y peleamos, no perdonamos. Cualquiera que no piense exactamente como yo es exactamente lo contrario de mí. Y no es así.

¿Usted hace autocrítica?
Mucha, muchísima. Si no, no hablaría así.

¿A través del feedback que le dan?
Uno aprende a filtrar. Cuando hago canciones invito a amigos y casi todos dicen que está maravillosa, pero ya sabes quién te lo dice por el vino o porque realmente lo piensa [risas]. Pequeños matices. Notas la diferencia entre un 'oye, muy bonita' y un 'me has atravesado el alma'.

En redes se ha quejado de que hay cierta censura.
Sí. Creo que hay censura y de todos lados.

¿Qué diferencia la censura y la crítica?
La crítica no exige que desaparezca lo que estás criticando. La censura lo que pretende es que no ocurra. Y luego te corto el grifo porque puedo. Una cosa es decir que un tipo que se suena la nariz con la bandera es de mal gusto y otra, meterlo en la cárcel. Una cosa es decir "no me gusta la canción de Amaral" y otra "no va a sonar, es machista".

Con Amaral decían que había que focalizar su machismo, pero que se puede escuchar perfectamente.
El ejercicio para hacer eso significa revisar... Lo de Amaral es lo último que ha ocurrido. De ahí para atrás, tendríamos que quemar libros.

No, eso sí sería censura.
Bueno, pero hay sitios donde se han prohibido canciones.

En España, ahora mismo no sucede.
No sé si se han prohibido, pero sí se han quitado. De todas formas, no voy a entrar en este debate. Creo que es mala idea focalizarse en si esta canción es machista o no. Yo sí hago un ejercicio que es educar mi forma de hablar. Es interesante que eduquemos nuestra forma de pensar. Poner el foco en cosas que han pasado y criticarlas no es edificante. Otra cosa es que nos eduquemos para que se vayan corrigiendo, pero echar la vista atrás nos pone en un trabajo que no vamos a poder avanzar. Lo que hay que revisar es interminable.

La clave está en mirar al futuro.
Sí, trabajar para que llegue un momento en el que no puedas encontrar nada.

¿Y en su próximo disco?
Miro al futuro. Pero no solo a la hora de escribir, sino también al pensar y hablar. Es interesante reeducar. No creo que sea una tontería cuando se usa el masculino y el femenino. Eso va creando un clic en tu cerebro que se va desarrollando hasta alcanzar la igualdad. Eso ayuda. Es un debate largo. Hay que hacer cambios, pero revisar el pasado me parece una pérdida de tiempo.

Y mirando al futuro, ¿piensa en la retirada?
Todos los artistas fantaseamos con eso. No te creas que no lo he pensado en alguna ocasión. Incluso preparando esta gira me digo: "la hago y ya". Pero es eso, una fantasía [risas].