Rosalía presenta su último trabajo, 'El mal querer'.
Rosalía presenta su último trabajo, 'El mal querer'. JORGE PARÍS

No le hace falta echar mano de apellido. Tiene la voz laína, de las que aportan luz incluso en una extremaunción. Su poder de congregación posee un noséqué de divino. El público no miente. Y Rosalía no se subasta.

De ahí la expectación que ha despertado El mal querer (Sony), el próximo disco de esta catalana de 25 años, nueva chica Almodóvar y mujer más nominada a los Grammy Latinos de este año. Sale el 2 de noviembre, tras los adelantos Malamente, Pienso en tu mirá. Y el más reciente, este martes, y con un videoclip basado en La maja de Goya: Di mi nombre.

Este miércoles, por si fuera poco, da un concierto gratuito al aire libre en Madrid. Será en la Plaza de Colón a las 19:15 y en este enlace se pueden conseguir las entradas hasta completar aforo.

¿Qué teme que te pregunte un periodista?
De momento, nada. Soy joven. Libertad. Pregunta lo que quieras. Pero hay tanto trabajo detrás de este disco...

¿Tiene miedo de no cumplir las expectativas?
Hago la música en la que creo. Y me siento comprometida con ella. Yo no entiendo otra cosa que no sea hacer música. Intento que el proceso creativo sea el que tenga que ser, independientemente de la respuesta del público. Sí puedo controlar la forma en la que lo sirvo: las fotografías del disco, la puesta en escena. Pero no lo que pasa después. Ahí, pido a Dios que mi música siempre pueda conectar con los demás...

¿A pesar de la simbología taurina?
Los elementos taurinos forman parte de mi imaginario: desde la pintura a la poesía. Revisitarlo a modo de metáfora en este trabajo lo descontextualiza de la matanza. Yo me pongo en la piel del toro.

El disco cuenta una tragedia muy lorquiana.
Aunque Lorca influya en todo flamenco, este no es el caso. La dramaturgia del álbum está inspirada en Flamenca, una novela anónima del siglo XIII. Una mujer se casa y el hombre, por celos, la presiona. La descubrí, me encantó por la azarosa coincidencia del título y conecté con ella. Me hizo cuestionarme si nos seguimos relacionando y amando de esa forma hoy en día.

Tiene 25 años y ya piensa en temas como la muerte o la religión.
Muerte, en el anterior disco. En este, el viaje que hace el personaje femenino le da poder, toma madurez. Es una persona nueva. Aunque a cada uno le puede sugerir una historia.

Aparecen el cielo y el infierno.
Porque creo en el peso de la espiritualidad, de Dios, de la moral. Están muy presentes en mí desde pequeña. Y están, claro, en el disco.

Igual que el poder femenino. ¿Hay un paralelismo entre la protagonista y usted?
Me inspiran mujeres poderosas, que lideran sus proyectos, como Björk o Lauryn Hill. Las mujeres no tenemos suficiente crédito en la música. Si trabajas en un equipo con chicos, se presupone que la chica solo interpreta. Y yo soy compositora y productora. Siempre va a ser una lucha. Este es mi proyecto final de carrera. Lidero este proyecto desde el minuto cero. He tenido la suerte de rodearme de artistas y creativos que me han ayudado a sacar adelante esta visión, mi idea. Y hemos trabajado en equipo. Pero he currado en todos los detalles, involucrada en todo el proceso, no solo musical, también visual.

¿Le aburre el tema de la apropiación cultural?
Es un tema, ahora mismo, importante en diferentes sitios del mundo, no solo aquí. Si hay alguna etnia que se sienta desfavorecida, hay que ponerlo sobre la mesa. Y si la apropiación cultural es, de alguna manera, el lugar desde el que hablar del desfavorecimiento, hay que tratarlo.

¿Quién es dueño de una cultura?
La cultura siempre está en movimiento porque nosotros cambiamos continuamente. No somos inamovibles. Todos tejemos, creamos lo que significa la cultura. Hablar de propiedad es delicado. Empatizo con el tema de la apropiación cultural, aunque no crea en ella.

José Mercé y Tomatito decían a 20minutos en su última entrevista que por qué alguien de Cataluña no va a poder cantar flamenco.
En Cataluña, la cultura flamenca está tan presente. Este año, en Los Ángeles, solo pensaba que allí pasa lo mismo con la cultura mexicana. Tú bajas a la calle y la respiras. Y gente hablando en español. Y la comida. Y en Cataluña pasa lo mismo. Mis amigos eran hijos de inmigrantes andaluces. Y en la calle empecé escuchando a Camarón. Se decía "malamente". Crecí rodeada de eso, ha sido mi entorno. Amo el sur, pero el flamenco es parte de España.

¿Cree que si no fuera mujer y catalana no se le preguntaría tanto?
Supongo que el debate es necesario. Quizá sí. A Miguel [Poveda] también se le cuestionó. En mi caso, siento que no ha sido fácil poder estar hablando aquí contigo. Y hacer la música que quiero. Y los proyectos que estoy sacando adelante. He tenido que esforzarme mucho. He tenido que trabajar mucho. Y he tenido una adolescencia que no era la de un adolescente normal.

¿Por qué?
Porque he dedicado muchas horas a la música. Mi vida. Lo decidí a los 16 años. Han sido muchos sacrificios grandes detrás de esto. Que los he hecho desde el amor, el respeto y la querencia hacia un género como el flamenco. Pero no ha sido fácil porque no había nadie en mi entorno dedicado a la música.

¿Piensa que ha conseguido el respeto?
Me queda mucho por aprender. Aunque lo lleve haciendo tanto tiempo, nunca voy a parar de estudiarlo. El flamenco es un proceso que va a ser toda mi vida, una enseñanza en sí mismo: requiere paciencia, humildad, constancia. Y más para alguien que empieza de cero, como yo. Cuando encuentro a mi maestro a los 16 años  no sé nada. Fue difícil: eran cosas que sentía familiares pero no las tenía interiorizadas. Mis instintos son el flamenco, lo he sacrificado todo por amor a la música.

Como Picasso: antes del cubismo hay que dominar la técnica.
Qué buen ejemplo. Yo me siento muy identificada, me inspiran ese tipo de artistas. Son referencias.

Bueno, era bastante misógino y machista.
El machismo está por todos lados. En la música pop, rock,... en todos los entornos puede estar latente.

Me refería a tener que dominar un arte para hacerlo avanzar. Quizá ese ha sido el paso de Los Ángeles a El mal querer.
Ese proceso nunca se termina: aprender nuevos cantes, dominar mejor los que ya sabes. Tienes que conocer los cimientos para luego hacer tu propuesta.

Y saber escuchar.
Siempre. Autocuestionarse, no tener nada fijo ni tomar tu verdad como algo férreo. Hay que estar en contacto con lo que está sucediendo a tu alrededor para conseguir un lenguaje personal y así explicar los temas de siempre: el amor, el paso del tiempo, la muerte. La forma en la que los explicas es lo que los hace diferentes. Para que esa forma esté siempre viva tienes que cuestionar y cuestionarte, estar conectado.

Rosalía presenta su último trabajo, 'El mal querer'.

¿Y cómo se llega con el flamenco a EE UU?
Mi música no tendría sentido sin el flamenco, es su más clara inspiración. Los singles, Malamente y Pienso en tu mirá, no diría que son flamenco, son canciones. Que desde allí lo estén recibiendo de esta manera me hace sentir agradecida. El otro día me dijeron que mi música se escucha primera aquí, después EE UU, tercero México y después Reino Unido. Y en Londres estuve hace un par de semanas y había más de 6.000 personas que querían ir al concierto.

¿Y el sueño americano? Amistades con Dua Lipa, Kendrick Lamar, Pharrell Williams...
Hago la música que me gusta, de la que me siento orgullosa y que salga de dentro pero que salga. Es emocionante que conecten conmigo, hablen o no español. Te das cuenta de que la música trasciende los idiomas. Pharrell Williams es uno de mis ídolos, ¿qué te digo? No puedo pedir más.

¿No se pide más?
Yo siento ante todo agradecimiento. Tengo suerte de hacer la música que hago. Gracias por tener la voz y mi cuerpo preparados en el escenario. O poder sentirme feliz y contagiar mi energía en el estudio. Sé que hay quien trabaja igual que yo y no le han dado la oportunidad. Hay un noventa y pico que es esfuerzo y trabajo, pero también un porcentaje pequeño del lugar donde la vida te lleva y ese componente tú no lo puedes controlar.

Pero no se ha dejado llevar.
No, es cierto, pero porque yo supe desde pequeña lo que quería. Hay gente que nace y no tiene las cosas tan claras. Hay gente que nace y la vida les va diciendo hacia dónde. Y hay quien sabe hacia dónde. Yo tenía la claridad de que iba a dedicarme a esto, de descubrir aquello que tenía escondido. Tenía una responsabilidad con la música.

¿Cuál es su techo?
Mantener este espíritu. Con experimentación, con riesgo. No quiero nunca estancarme. Ni alcanzar una zona de confort. Esa es mi prioridad, seguir aprendiendo.