Teresa Rodríguez: "El problema del PSOE andaluz es que ha perdido el ADN de la izquierda"

La candidata de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez.
La candidata de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez.
JOSÉ CAMÓ

Anticapitalista, feminista, antimilitarista y ecologista. Así se define a sí misma Teresa Rodríguez, candidata de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta en las elecciones del próximo 2 de diciembre. Nacida en Rota (Cádiz) en 1981, asegura no considerarse un verso libre dentro de Podemos, sino un "verso más, uno chiquito" que "poner cara y voz al trabajo de mucha gente". Es profesora de Educación Secundaria, una profesión que le "encanta" y a la que tiene previsto volver a dedicarse cuando deje la política, dentro de tres años como máximo.

El del sábado fue su primer acto de campaña con Pablo Iglesias. ¿Cuál es la razón de su escasa participación en Andalucía, en comparación con otros líderes nacionales?

A mí lo que me parece insólito y sospechoso es que haya una caravana permanente de actos de Pablo Casado y otra de Inés Arrimadas y de Albert Rivera. Está bien que los líderes estatales vengan a apoyar a sus colegas andaluces. El problema es que están introduciendo temas que poco tienen que ver con la realidad de esta tierra. Y la perspectiva que ofrecen de los problemas andaluces está muy alejada de la que vivimos en Andalucía. Que nuestros líderes, nuestros compañeros de la organización, vengan a darnos respaldo en distintos actos -lo ha hecho ya Íñigo Errejón, Alberto Garzón, Pablo... y va a haber más actos con líderes nacionales- para nosotros es un espaldarazo, pero ellos vienen además con el compromiso de reforzar nuestra campaña desde una perspectiva andaluza. Tenemos el hándicap de que esta campaña andaluza pueda ser vista como precampaña de las generales, y eso de alguna manera nos hurta tiempo de poder poner todo el foco de atención en los problemas andaluces, que son muchos y muy complejos, y en las soluciones que ofrecemos las fuerzas políticas.

¿Le parece por tanto que está siendo una campaña con la vista demasiado puesta en la arena nacional?

Sí, creo que tanto PP como Ciudadanos, descaradamente, entienden que somos la antesala de sus elecciones generales, que es en lo que están pensando, en lo que tienen puesta la vista, porque saben que los resultados en Andalucía no van a ser los que esperan. Y me parece una falta de respeto a una comunidad que tiene 8 millones y medio de personas.

¿Comparte los acuerdos alcanzados a nivel nacional entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez?

Para nosotros el acuerdo de presupuestos es crucial. A quien no hemos visto defender los acuerdos de presupuestos, ni con la boca chica, es a Susana Díaz. ¿Y por qué son tan importantes esos acuerdos? Porque en Andalucía el SMI está 210 euros por debajo de la media estatal. Es decir, que su subida tiene un impacto enorme en nuestra comunidad, que encabeza la cifra de bajos salarios en España. Eso es importantísimo, porque subir los salarios es la fórmula más eficaz para reactivar la economía real, la que genera empleo, la de la demanda interna, la de la pequeña y mediana empresa, la de cercanía. Y también para recuperar derechos, que llevamos diez años perdiéndolos y por primera vez la rueda empieza a girar en otra dirección.

Y para dignificar las pensiones no contributivas en una comunidad que tiene un número especialmente alto de pensionistas no contributivas, la mayoría mujeres que sí han contribuido a lo largo de su vida al sostenimiento de su familia y a tirar para delante de la sociedad andaluza y que merecen una dignificación de sus pensiones, que son muy deficientes, de 380 euros. También para dignificar la ayuda a la dependencia en una comunidad que tiene un número importante de personas dependientes y de mujeres muy precarizadas. Para nosotros es crucial que salga adelante el acuerdo de presupuestos, porque los problemas andaluces son fundamentalmente problemas de índole social. Encabezamos las cifras sociales más duras y cualquier logro que se conquiste en términos de recuperación de derechos tiene un impacto doble en nuestra tierra.

¿Le parece entonces bien que esos presupuestos se negocien en la cárcel?

En la cárcel y en el Polo Norte. Si van a mejorar las condiciones salariales de la mayoría social de mi comunidad autónoma, de mis vecinos y mis vecinas, que están cobrando salarios de miseria, yo me iría a negociar los presupuestos a Marte.

¿Cuál es su postura respecto a la venta de armas a Arabia Saudí?

Nuestra posición es muy similar a la de las organizaciones sindicales del sector del metal en Cádiz. Ellos defienden desde hace décadas la necesidad de diversificar la producción en los astilleros para no tener que depender de un trato de países indeseables, como Arabia Saudí. Los astilleros han estado abandonados desde hace mucho tiempo. La situación en la que estamos ahora es consecuencia de la incapacidad de hacer política industrial pública y decente por parte de los gobierno de PSOE y PP. Y eso hace que sean fuertemente dependientes de contratos, insisto, de países indeseables. Lo que quieren los trabajadores y trabajadoras de la Bahía de Cádiz es no tener que elegir entre derechos humanos y trabajo. Nosotros lo queremos todo. Y por eso el alcalde de Cádiz [José María González, Kichi] se presentó en Madrid con una carpeta de 123 propuestas para que los astilleros de Cádiz dejaran de depender de este tipo de contratos. Evidentemente, si nos dan a elegir preferimos hacer aerogeneradores a hacer corbetas. Pero la responsabilidad no se puede depositar sobre las espaldas de la gente de mi tierra, no es justo.

Ha asegurado que no permitirá "ni por activa ni por pasiva" un gobierno de derechas y a la vez, que "con el PSOE ni muerta". Si no gana las elecciones, ¿cómo cumplirá ambas premisas?

"Con el PSOE ni muerta" no ha salido de mi boca nunca. Eso es una manipulación burda de Susana Díaz, o del susanismo, o de los aparatos de marketing del PSOE andaluz. Lo que yo sí dije es que no gobernaba con Susana Díaz ni muerta, porque es una maltratadora profesional de sus exsocios de gobierno. Y fue en ese contexto en el que yo dije que nunca iba a gobernar con ella. Dicho esto, no estamos anunciando lo que vamos a hacer. Ciudadanos ha anunciado que no va a gobernar con Susana Díaz y no le va a dar el apoyo que le ha dado durante tres años y medio, pero ya lo anunció también en 2015 y lo anunció también respecto a la investidura de Mariano Rajoy. La hemeroteca es el peor enemigo de Ciudadanos.

Nosotros no hablamos de lo que vamos a hacer, hablamos de lo que ya hemos hecho. Y lo que ya hemos hecho en los ayuntamientos es que allá donde ha estado en nuestra mano la llave para evitar que el PP gobernara lo hemos hecho. Así ha sido en Sevilla, en Jerez, en Córdoba, en Marbella y en tantos y tantos municipios de Andalucía. Cosa que, por cierto, no puede decir Susana Díaz, que le dio la investidura a Mariano Rajoy con una abstención de su gestora y que ha gobernado durante tres años con Ciudadanos. Por otra parte, no vamos a entrar en un gobierno con Susana Díaz, en primer lugar porque aspiramos a ganar. Y en segundo lugar, porque tenemos el aprendizaje de nuestros hermanos en este camino, que es el de IU, y que tienen la experiencia vivida de los compromisos incumplidos.

¿Tampoco se sentarán para hablar de acuerdos?

Se pueden llegar a acuerdos puntuales. Vamos a tener siempre escenarios multipolares en los parlamentos, donde no va a haber ninguna fuerza política que tenga mayoría absoluta y donde tendrán que estar en el centro acuerdos puntuales sobre políticas concretas. Creo que tenemos que aprender en este país una cultura política que está muy instalada en otros países europeos, poner la política en el centro. Nosotros hemos sido capaces de llegar a acuerdos hasta con Ciudadanos, que ideológicamente nos separa un océano, para quitar aforamientos en Andalucía. Y con el PSOE, con quien no hemos tenido una buena relación en Andalucía, hemos acordado una Ley de Servicios Sociales, una Ley de Discapacidad, una Ley contra LGTBIfobia, una Ley por la Memoria Histórica y Democrática, el acuerdo de las 35 horas para los trabajadores y trabajadoras públicos andaluzas... Nosotros estamos para poner soluciones sobre la mesa, llegar a acuerdos, sacar políticas adelante, y esperamos que, en esta nueva etapa, lo que tenga importancia y adquiera todo el protagonismo sean las políticas concretas.

Entonces, ¿pacto no, pero investidura sí?

Es que nosotros queremos ganar, nos negamos a estar a una semana del fin de la campaña con la idea de que sí o sí tiene que ganar Susana Díaz las elecciones del 2 de diciembre. Porque nos parece que eso genera opinión, no es el análisis de una realidad, porque todavía no ha ocurrido. Una previsión a futuro no ha ocurrido aún, pero sin embargo sí que genera un marco de subordinación que nosotros nos negamos a aceptar. Después del 2 de diciembre, con los resultados en la mano, empezaremos a hablar de acuerdos y de pactos. Mientras, todos salimos desde la misma posición.

Pero todas las encuestas apuntan a una victoria del PSOE y a que Adelante Andalucía podría ser clave en la formación de Gobierno, ¿siente presión por esta circunstancia?

No, porque las encuestas también revelan que la tendencia es de bajada del PSOE, de subida de Adelante Andalucía y de bajada y estancamiento de las derechas, que se anulan entre sí. Con lo cual, estos días van a ser importantísimos en los resultados.

¿El problema que tienen con el PSOE se llama Susana Díaz?

Cuando hablamos del susanismo no nos estamos refiriendo a Susana Díaz exactamente. Para nosotros el susanismo es toda una generación del PSOE de Andalucía que, después de 40 años de Gobierno, se ha criado en la sede, llevan profesionalizados en la política desde los 18 años, no saben nada de las luchas sindicales de la UGT, no tienen ni idea de las luchas vecinales del socialista honesto que ha trabajado en cada barrio y en cada pueblo, están muy alejados de la realidad de la lucha antifranquista del PSOE, de muchos militantes de izquierdas, en esta comunidad. Eso es el susanismo, no es solo Susana, quitando a Susana sería como una muñeca rusa. Los perfiles de cada uno de los candidatos que presenta el PSOE en estas elecciones en todas las provincias son muy similares. Y es básicamente llevar 20 años de media en la política profesional. Ese es el problema del PSOE andaluz, que ha perdido el ADN de la izquierda.

¿Estaría dispuesta a asumir una situación de bloqueo y una repetición de las elecciones?

Yo creo que a la gente no le gusta que le hagan votar otra vez. Cuando salgan los resultados, nosotros tendremos que tratar de inferir qué papel quieren que juguemos quienes han depositado en nosotros su confianza y la sociedad andaluza en general. Es decir, en qué lugar nos quieren ver a Adelante Andalucía, si como Gobierno o en la oposición. El análisis tendrá que ser evidentemente ágil, no vamos a tener mucho tiempo para hacerlo, pero sí que lo vamos a hacer de manera rigurosa todas las fuerzas políticas que conforman la confluencia, IU, los andalucistas y nosotros, y con los resultados sobre la mesa del resto de partidos y de nuestra fuerza política tratar de adivinar qué es lo que los andaluces quieren de nosotros.

¿La decisión final la tomará Teresa Rodríguez, Antonio Maíllo, Pablo Iglesias o los inscritos?

La tomará Adelante Andalucía y su espacio de coordinación y de toma de decisiones, que está muy delimitado y que son muy participados, y donde están claras también las premisas de participación de los inscritos y las inscritas. Nosotros evidentemente tenemos mecanismos de participación muy potentes y haremos uso de ellos si lo vemos necesario y, en algunos casos, de forma obligatoria. En cualquier caso, Adelante Andalucía, siempre en Andalucía y siempre con respeto a todas las fuerzas que estamos construyendo este proyecto.

¿Cómo cree que han recibido los votantes de Podemos la confluencia con IU?

Llevamos una semana en la que hemos contrastado la ilusión que hemos sido capaces de proyectar. Nosotros hemos estado durante dos años cocinando a fuego lento la confluencia, no ha sido un acuerdo de dos sentadas en un despacho para repartir cargos. Es un trabajo hecho con calma, en torno a acuerdos políticos primero, con un proceso de debate programático que es el más participado de todos los que se han dado en Andalucía, con la elección de listas con dos rondas de primarias, con un proceso muy natural en el Parlamento de coincidencia en posiciones políticas, sin forzar ningún acuerdo. Y ahora faltaba contrastar si nuestro entorno cercano, nuestras bases sociales, compartían la ilusión con la que habíamos estado construyendo el proyecto. Y contrastamos que sí, que es así, los actos se están desbordando, los mensajes que nos llegan son todos positivos, la gente está muy contenta, se siente muy acompañada también de poder compartir con otras fuerzas políticas que traen un bagaje político precioso, ese aporte al espacio común. Creo que el cariño que nos tenemos Antonio Maíllo y yo también se proyecta hacia fuera, lo cual hace que quienes tenían alguna reticencia vayan dejándola atrás.

¿Qué le ha aportado Antonio Maíllo a Teresa Rodríguez y viceversa?

Maíllo y tanta y tanta gente vinculada a IU que llevan peleando por plantear políticas alternativas al neoliberalismo mucho tiempo, también en los años más duros, en los que parecía que era imposible plantear alternativas a las privatizaciones, a la nueva economía, a la precariedad, a las reformas laborales... Los que han aguantado siempre ahí, los que siempre encendían la llama, los que defendían el ecologismo cuando nadie lo defendía, los que estuvieron siempre del lado del feminismo, los que han tenido ayuntamientos del cambio mucho antes de que nosotros acuñáramos ese términi... Nos han aportado muchísimo a una fuerza política nueva como la nuestra, que tiene una historia más breve. Y creo que nosotros también les hemos aportado mucho a ellos, esa mezcla entre rebeldía y responsabilidad, entre madurez e innovación, entre lo que está asentado y lo que se ha estado fraguando con más lentitud y lo novedoso que ha irrumpido con el 15-M.

¿Qué diferencia destaca entre la anterior campaña, en solitario, y esta?

Da mucha tranquilidad hacer una campaña electoral con Antonio Maíllo. Es una persona con un talante maravilloso, a quien conocía políticamente, pero no tanto personalmente y en una campaña se comparten muchas horas en un autobús haciendo kilómetros. Y esa convivencia más cercana, tanto de Antonio y mía como de los equipos que ambos hemos aportado, ha sido muy positiva. E insisto en la figura y en la personalidad de Antonio Maíllo, que es un fuera de serie, que es un optimista y que convirtió la lucha contra su enfermedad en una virtud. Ha salido de eso con un carácter y un talante inmejorable, la verdad. Y eso en campaña se agradece muchísimo.

Si tras las elecciones se mantienen en la oposición, ¿lo harán también como confluencia o por separado?

Como confluencia. Nuestro proyecto no es meramente un proyecto electoral, no se trata solamente de sumar los votos de las cuatro fuerzas políticas, sino que queremos construir un sujeto andaluz donde las organizaciones no tengan que disolverse, nadie tenga que perder su identidad ni su bagaje ni su recorrido, pero donde construyamos un espacio más grande que nosotros mismos y donde invitemos a participar también a personas independientes que en principio no tengan que sentirse necesariamente vinculadas ni a IU ni a Podemos ni a Izquierda Andalucista ni a Primavera Andaluza. Esa es la idea, ese es el proyecto de Adelante Andalucía, no es solamente una marca electoral. Ahora tendremos que ver los resultados electorales de las andaluzas, eso también evidentemente va a influir, contrastar en la práctica si funcionan o no las ideas que cosechamos juntos y luego vendrán las municipales, donde estaremos ahí.

¿Con qué resultado consideraría que la confluencia ha fracasado?

El fracaso es una palabra muy grande. El fracaso es no conseguir los objetivos y además pensar que uno no tenía que dar una batalla concreta. Para mí el principal fracaso es que no seamos capaces de cambiar la política a corto plazo. Porque me temo que si no la cambiamos pronto, si no recuperamos esos niveles salariales, esos derechos laborales y sociales, corremos el riesgo de que la siguiente generación ya se acostumbre a eso, porque no haya vivido otra cosa, que es la educación y la sanidad recortadas, los empleos precarios, no tener ningún tipo de estabilidad por más que se tenga un contrato. Ese será el fracaso final, porque esas personas que no han vivido otra cosa no van a pelear por recuperarlo. Estamos justo en ese momento histórico en el que o recuperamos lo que nos han quitado durante diez años o será muy difícil que haya alguien que dé esa batalla.

¿Cuál es su medida estrella para la Sanidad?

Hemos planteado su blindaje con un 7% del PIB por ley, es decir, establecer que, sí o sí, los presupuestos tengan que invertir eso como mínimo, es un suelo de inversión. Porque vemos que el PIB andaluz se ha ido recuperando, pero eso no ha significado la recuperación del gasto social. Presume el Gobierno de crecimiento, pero luego no ha habido un correlato de recuperación de niveles de inversión social, en particular en sanidad, que aquí es importantísima, porque la degradación de los recortes se va notando con el tiempo como una gota malaya. El primer año es duro cuando se recorta, pero después cuando pasan cinco años de recorte o de no recuperación de gasto y de inversión, cada año es más duro y cada año tiene consecuencias más dolorosas. Y también democratizar las Unidades de Gestión Clínica. Aquí hay recortadores profesionales de la Junta de Andalucía repartidos por toda la Administración. Nosotros queremos que sean los profesionales, que son quienes defienden el servicio, quienes dirijan las gerencias de los hospitales, las unidades de gestión clínica, etc. Democratizar la gestión sanitaria para sacar esas lógicas del enchufismo de la sanidad que han hecho tanto daño.

¿Y en Educación?

Mínimo de inversión del 5% del PIB, en los mismos términos en los que te he planteado la sanidad. Y eso nos va a permitir hacer inversiones que son súper necesarias en infraestructuras, en los centros educativos, que es lo que hemos palpado como de urgencia. Los centros hace mucho tiempo que no tienen un nivel de mantenimiento óptimo y eso se ha notado mucho en la climatización. Ha habido movilizaciones muy potentes en Andalucía por el exceso de temperaturas de los centros en verano. Tenemos a los niños a 35 grados en las aulas y días en los que no se han podido dar clase directamente por las altas temperaturas, y también por las bajas en los sitios en los que hace más frío. Para nosotros es fundamental un plan de infraestructuras que recupere los centros como espacio digno para nuestros niños y nuestras niñas, para los que queremos lo mejor.

¿Sus propuestas en Empleo?

Decir una sola medida estrella sería demagogia pura. Si tuviéramos la posibilidad, derogamos las reformas laborales y acabamos con la situación de precariedad tan dura que vive la mayoría social de nuestro país. Pero desde una comunidad autónoma también se pueden hacer cosas para cambiar el modelo productivo, que es la clave. Y esto no es solo una sola medida estrella que se pueda poner en una valla publicitaria, como hace el PP, que dice "600.000 empleos más", y se queda tan pancho. Ese tipo de demagogia nosotros no la gastamos. Pero sí que hay una medida que nos parece importante, la de la banca pública, tener una herramienta de crédito donde podamos poner los ahorros de los andaluces y las andaluzas, de quienes queramos formar parte de esa banca pública, a disposición de la inversión productiva, de la pequeña y mediana empresa, de los autónomos, de aquellas realidades económicas, de economía social, que están fijando población y que no se deslocalizan y que necesitan crédito.

¿Han cuantificado lo que supondría poner en marcha esa banca pública?

Yo tengo ahora mismo mis ahorros en entidades financieras que no sé lo que hacen con mi dinero, inversión especulativa... no sé lo que hacen. Si tuviéramos una banca pública, yo, y creo que muchísimos andaluces, estaríamos dispuestos a tener una cuenta corriente en un banco cuya prioridad es la generación de empleo y el mantenimiento de los servicios públicos y de la obra social. Evidentemente, no puede ser como las cajas de ahorro, tiene que tener un sistema de gobernanza dirigido por profesionales y usuarios, y por entidades de la sociedad civil, en ningún caso por partidos políticos, porque hemos visto lo que ocurre cuando eso se ha hecho. Y tiene que tener unos criterios muy claros de cuál es su marco de actividad. No puede ser alimentar la burbuja inmobiliaria, como han hecho las cajas de ahorro también a lo largo de los últimos años. Pero con 800 millones de euros podemos empezar a hablar de una banca pública andaluza.

¿Qué proponen en materia de fiscalidad?

Entendemos que lo que ha pasado en los últimos tres años y medio por mor de la hipoteca naranja que se ha echado Susana Díaz con Ciudadanos es un agujereo fiscal. Hemos perdido 600 millones de euros de dinero público, que son 14.000 sanitarios, por ejemplo, o 5.000 maestros de infantil. Tenemos que volver a recuperar capacidad de ingreso de la Administración pública andaluza, revisando las últimas reformas fiscales, que han sido lineales y que no están teniendo un efecto sobre la clase media y trabajadora.

¿Contemplan ustedes la bajada de algún impuesto en concreto?

Depende a quién. El tema de los impuestos no es bajar un impuesto u otro, es recalcularlo para que sea progresivo y para que las familias trabajadoras puedan tener menos carga fiscal, que soportan el 84% de la carga fiscal quienes viven de su trabajo, de su sueldo. Y no tienen el 84% de la renta, sino en torno al 50%. Y subir los impuestos sobre la economía especulativa y sobre las rentas del capital, esa es la clave. Hay que bajar impuestos a unos y subírselos a otros. Es curioso que quienes hablan de impuestos nunca hablan del IVA. El IVA, que es el que pagamos todos, que nos han subido de un 16% a un 18%, y luego a un 21%. Ese impuesto hay que bajarlo, obviamente, pero se pueden recuperar ingresos por la vía de, al menos, estar en los niveles fiscales del norte de Europa respecto a las rentas del capital.

La llegada de inmigrantes a las costas andaluzas no cesa. ¿Qué plantean?

Andalucía tiene competencia en materia de atención sanitaria, de atención educativa, de tutela, y esto es muy importante, de menores inmigrantes no acompañados, y en cierto grado, en materia de acogida. Nosotros somos un pueblo fundamentalmente acogedor. No es verdad que porque tengamos la orilla al norte de África estemos viendo fenómenos de racismo o de xenofobia. Más bien, la población de la costa andaluza siempre ha visto el fenómeno de la inmigración desde el punto de vista de la solidaridad y de la empatía, porque hemos sido un pueblo inmigrante también durante mucho tiempo. Y por otro lado, porque nosotros tenemos un problema fundamentalmente de emigración, no de inmigración. Cuando los inmigrantes consiguen llegar aquí es raro, y sería buena señal por otra parte, que se queden aquí. ¿Por qué? Porque no hay empleo. Esta es su zona de paso. Y por tanto, lo que nos gustaría es que volvieran nuestros emigrantes que se han ido fuera, que esa es la segunda oleada emigratoria más importante desde el franquismo, la que estamos viviendo en estos momentos.

Y por otra parte, respecto a los menores. Hay una cierta tendencia a ver a los menores inmigrantes más como inmigrantes que como menores. Nosotros queremos dignificar la tutela efectiva de los menores en Andalucía. No puede ser que haya una política de desaparición de menores. Están entrando en los centros y se están yendo, en algunos casos hasta el 80% de los menores se han ido, y no ha habido una preocupación por parte de la Administración de seguir y de cumplir la tutela legal de esos menores. Y eso nos parece muy grave. El Gobierno andaluz no se puede dejar llevar por la cantinela racista que nos está intentando meter la derecha y la extrema derecha. El naufragio que se produjo hace unos días, donde hay todavía 17 desaparecidos que se pueden sumar perfectamente a los miles de muertos en esa travesía, que es de la búsqueda de unas condiciones de vida dignas, y entre ellas la mujer embarazada que murió después de un naufragio, retumban en el corazón de la mayoría de los andaluces. Por aquí no va a pasar el racismo.

¿Cuál es la primera decisión que tomará si llega a San Telmo?

Lo primero que hay que hacer es limpiar. Cuando uno llega a una casa que ha estado habitada durante 36 años por un tipo de inquilino, en algunos casos, indeseable y con malas costumbres, hay que limpiar. Y limpiar significa hacer una auditoría profunda de la Administración pública andaluza para eliminar aquellos gastos y cargos superfluos que tiene esta Administración y democratizarla. Nosotros no queremos sustituir una horda de enchufados del PSOE por una horda de enchufados de Adelante Andalucía. Queremos democratizar y profesionalizar la Administración y recuperar la barrera saludable y democrática que debe haber entre Administración y Gobierno y entre Administración, Gobierno y partido. No podemos tener una Administración que no tenga a la ciudadanía en el centro, sino a un partido político, sea el nuestro o el de cualquier otro. Eso es lo primero que haríamos. Y gastos superfluos como el gasto en publicidad. En Andalucía nos gastamos más en publicidad institucional que en pensiones no contributivas. Porque se trata de suplir un apoyo social que va disminuyendo sin parar al PSOE andaluz. Por más que tengan discursos triunfalistas, Susana Díaz ha tenido los peores resultados de la historia del PSOE andaluz y van camino de empeorarlos. Lo han intentado suplir con mucha publicidad institucional y eso lastra la posibilidad de inversión en otros sectores de gasto.

Es usted muy crítica con las dietas que cobran los parlamentarios. ¿Propondría su eliminación?

Nosotros hemos planteado algo muy razonable, que es la justificación de las dietas. Entendemos que los diputados, diputadas y altos cargos tienen que viajar para tener un contacto con la realidad que están gestionando, pero que menos que justificar las dietas y los gastos de desplazamiento en que incurran los diputados y los altos cargos, exactamente en los mismos términos en los que lo hace cualquier trabajador de la Junta de Andalucía o incluso del sector privado, que justifican sus dietas y no reciben un sueldo que nosotros entendemos que es un sobresueldo en B, que son hasta 2.500 millones de euros libres de impuestos, además de un salario de 3.500 euros. Es que así es muy difícil trasladar a la sociedad la idea de que la política es un ejercicio altruista, de gestión de lo común, en defensa y en representación de una comunidad concreta.

Además de esta medida de las dietas, queremos también disminuir ostensiblemente las ayudas al alquiler, que son una barbaridad y que tienen que ser justificadas también. Nos gastamos 700.000 euros al año en ayudas al alquiler de altos cargos que cobran sueldos de más de 4.000 euros, eso no puede ser. Es que el aumento de las pensiones no contributivas del que presume Susana Díaz va a ser 500.000 euros. Porque además, insisto, la recuperación de la confianza en la política tiene que ver con eso, con trasladarle a la gente la idea de que somos personas, ciudadanos comprometidos con la realidad, que durante un tiempo limitado, y esa es otra medida que nos parece clave, la limitación de mandatos, durante un tiempo limitado ejercemos la representación pública, y nos implicamos en la gestión de lo común, buscamos soluciones a los problemas colectivos, esa es la política. Y lo hacemos no profesionalizados y no cubiertos de una burbija de privilegios, porque seremos más representativos en la medida en que tengamos sueldos y pensiones que se parezcan más a los de la gente a los que queremos representar.

Hablando de limitación de mandatos, ¿esta será por tanto su última legislatura en el Parlamento, incluso si es presidenta?

Nosotros tenemos dos mandatos prorrogables excepcionalmente a uno más. Yo personalmente soy muy partidaria de volver a mi centro de trabajo, soy profesora de Educación Secundaria, me encanta mi profesión y lo haré cuando entre todos y todas veamos que no es imprescindible que esté ahí. En cualquier caso, una limitación máxima de tres legislaturas.

¿Cuál es su medicina contra la corrupción?

La transparencia y la participación, está clarísimo. Nosotros hemos puesto sobre la mesa cinco leyes claves que pondríamos en marcha dentro de los primeros 24 meses de legislatura, esas y otras de otras áreas. Hemos puesto sobre la mesa un programa de gobierno de 24 meses, porque creemos además que a nosotros se nos exige un nivel extra de concreción de política. Porque evidentemente, como no hemos gobernado nunca, a la gente le gusta tener seguridad de qué vamos a hacer si gobernamos. De los demás sabemos lo que van a hacer, sabemos que dicen unas cosas y hacen otras, pero nosotros no hemos pasado todavía la prueba en el caso de un gobierno autonómico. En los gobiernos municipales sí creo que estamos demostrando que podemos hacer las cosas mejor que ellos.

Pero en cualquier caso, sobre corrupción planteamos en su momento la Ley de Cuentas Claras y Abiertas, para que toda la población pueda seguir las cuentas de su Administración como si fueran las suyas propias. Tenemos medios tecnológicos para hacerlo y cuando hay muchos ojos puestos en las cuentas públicas es muy difícil que ocurra que se gasten el dinero de los parados y las paradas, por ejemplo, en tarjetas para los dirigentes con las que podían irse a los burdeles. Es decir, lo de las tarjetas de la Faffe no hubiera ocurrido si hubiéramos tenido de verdad un portal de cuentas claras y abiertas donde todo el mundo sepa en qué gastos incurre cada ente administrativo. Presentamos en su momento también la necesidad de una Oficina Anticorrupción independiente del Gobierno, en una comunidad autónoma donde tenemos los casos de corrupción con más número de imputados y con más cantidad de dinero defraudado. Presentamos también una reforma de la Cámara de Cuentas, el único órgano auditor que existe hoy en día y que tiene 30 auditores para 800 ayuntamientos, 8 diputaciones, toda la Junta, la administración paralela, las empresas públicas, las 9 universidades... Esas son algunas de las medidas concretas. Y además que las hemos puesto en blanco sobre negro en leyes que hemos presentado en esta legislatura y que han sido bloqueadas sistemáticamente por el PSOE, que es normal, porque gobernaba y no quiere que le controle nadie, porque tiene esas malas prácticas y ese poco talante democrático. Pero también por Ciudadanos, que van de regeneradores y han estado blaqueándole el cortijo a Susana Díaz durante tres años y medio.

¿Se considera usted un verso libre dentro de Podemos?

No, yo soy un verso más, un verso chiquito, que tiene un papel muy concreto, que es portavocear las iniciativas, las ideas y el trabajo de un montón de gente que en Andalucía está construyendo el cambio, la esperanza, la posibilidad de salir del Gobierno monocolor y del susanismo sin pasar por las derechas, ese es el momento histórico que estamos asumiendo. Y yo soy ese verso cuya función es fundamentalmente contarle a los medios de comunicación y liderar, en el sentido de ponerse delante, pero simplemente para ponerle cara y voz al trabajo de tanta y tanta gente.

Pase lo que pase el 2 de diciembre, el inicio de la legislatura le coincidirá con el nacimiento de su hijo. ¿Se cogerá la baja maternal, tanto si es presidenta como si está en la oposición?

Sí, además creo que la baja maternal, además de ser insuficiente, en este caso no solo para los políticos, sino para el conjunto de las mujeres de este país, es un derecho del que hay que hacerse gala. Yo no creo que sea mi papel, ni creo siquiera que sea positivo para la igualdad entre hombres y mujeres, que me las quiera dar de wonderwoman y de mujer que ante todo es política y que renuncia a derechos que ha costado mucho conquistar por parte de las mujeres trabajadoras y que todavía son insuficientes, que se deben mejorar. Creo que el mensaje que se lanza si no lo hago no es precisamente positivo para consolidar el derecho a la baja por maternidad. Lamentablemente, hay muchas empresas que quitan este derecho por la vía de la precariedad, hay todavía muchas mujeres a las que despiden por quedarse embarazadas o por querer disfrutar de ese permiso, que no es una baja, y por eso es por lo que hay que pelear, que eso no ocurra en ningún caso, y para mejorar y dignificar ese permiso de maternidad, que es necesario.

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