Eduardo Vela
El doctor Eduardo Vela, durante su declaración como acusado en el primer juicio por el caso de los bebés robados. EUROPA PRESS

El doctor Eduardo Vela se ha sentado de nuevo este martes en el banquillo de los acusados, más de dos meses después de la primera sesión del primer juicio por un caso de bebés robados en España. Está acusado de participar en la sustracción de una recién nacida en 1969 cuando era director de la clínica San Ramón de Madrid.

La Audiencia Provincial ha acogido la segunda y última sesión de la vista oral después de que tras la primera, celebrada el 26 de junio, el médico alegara "mareos" y "dolores".

"Hoy es un día muy importante. Esperamos que la declaración de las dos periodistas nos dé la fuerza que necesitamos para ver si se hace justicia y se puede condenar a una de las personas implicadas en la venta de bebés", ha dicho Inés Madrigal a su llegada a los juzgados. 

Cámara oculta

La denunciante ha hecho así referencia a dos reporteras de la televisión pública de Francia que consiguieron grabar al doctor con cámara oculta en su domicilio de Madrid en diciembre de 2013. Una de ellas, Emile Delphine, ha intervenido en el juicio por videoconferencia y ha confirmado que en la entrevista que mantuvieron con Vela y su mujer, el matrimonio reconoció que el médico había "regalado" a Inés, sin cobrar por ello.

Emile Delphine y su compañera, que para que les dieran cita se hicieron pasar por pacientes en un primer momento, confesaron a la pareja que eran periodistas cuando fueron recibidas. La testigo ha agregado que no se les explicó por qué se había procedido a aquella entrega ni recibieron información sobre la familia biológica de la niña. Tampoco vieron el certificado de nacimiento ni recuerda si Vela les admitió que lo había falsificado. 

A preguntas de la defensa, la reportera ha negado que la acusación interviniera en la realización del reportaje y ha dicho que lo llevaron a cabo por interés periodístico, sin que la denunciante tuviera conocimiento.

El ministerio público y la acusación particular dan gran valor a este testimonio. La fiscal consideró que, al tratarse de algo personal, el vídeo, de 40 minutos, no se vería en la sala, pero recordó que la grabación está incluida en las actuaciones y que en ella las periodistas se identifican como tales y explican cuál es el objetivo del a investigación. La defensa, sin embargo, ha reclamado su retirada por haberse llevado a cabo una interpretación de lo dicho por su cliente y por estar hecha sin garantías jurídicas.

Historiales destruidos

En la vista de este martes han comparecido otros tres testigos —los padrinos de Inés y un policía nacional—, así como dos peritos, todos ellos a instancias de la Fiscalía. El agente ha declarado que habló por teléfono con el acusado en 2014, tras recibir la orden de localizar a los directivos de la clínica San Ramón y dar con los archivos sobre los nacimientos allí producidos en las décadas de los 60, 70 y 80, todo ello en el marco de la investigación sobre otras denuncias pero no sobre la de Inés en concreto.

El policía ha asegurado que Vela afirmó haber quemado los registros de aquellos años sobre las denominadas adopciones plenas, porque la legislación vigente le obligaba a destruir los historiales, pero que en ningún momento trataron el caso que se está juzgando.

Después de que las dos peritos hayan reiterado que las pruebas de ADN determinaron que Inés Pérez e Inés Madrigal no eran madre e hija, la sala, con Vela en primera fila, ha asistido a la emisión de un careo grabado a finales de 2013, durante la instrucción, entre la primera, fallecida en 2016, y el doctor. Él negó conocerla pese a la insistencia de la mujer de que fue quien le entregó a la bebé y de que ella siempre creyó que se trataba de una adopción legal.

Entre once y trece años

El juicio ha finalizado con las conclusiones de las partes, que se han reafirmado en sus posturas. La Fiscalía ha mantenido la acusación contra el médico, de 85 años, por un delito de detención ilegal, para lo que pide ocho años de cárcel, y otro de suposición de parto cometido por facultativo en concurso con falsedad en documento oficial, para lo que solicita otros tres. La acusación ha reiterado su exigencia de ocho años por detención ilegal, dos por suposición de parto y tres por falsedad en documento público y la defensa ha reclamado la absolución.

Ministerio fiscal y acusación creen que ha quedado acreditado que Vela participó en el robo de Inés, separada de su madre biológica y entregada a una mujer estéril, quien declaró que el doctor le había recomendado fingir un embarazo con cojines. El abogado del acusado por el contrario ha asegurado no haber visto "ni una sola prueba" contra su defendido y ha alegado que el relato de los hechos se ha construido en base a "mentiras".

Después de que el procesado se haya negado a utilizar el turno de última palabra, el juicio ha quedado visto para sentencia. Durante su declaración en junio, Vela negó los hechos. "Yo no he dado ninguna niña a nadie", manifestó.

"La paciencia se nos acaba"

En esta ocasión, igual que hizo entonces, el ginecólogo ha entrado en la Audiencia en coche, directamente por el garaje, sin posibilidad de ser captado por los medios gráficos y mucho menos hacer declaraciones. El procesado, que se desplaza en silla de ruedas, ha accedido acompañado de su abogado y de su mujer.

Su entrada se ha producido poco antes de las diez de la mañana, minutos después de que llegara Inés, quien se ha parado a saludar a la decena de personas concentradas a las puertas del edificio tras una pancarta con el lema "La justicia nos ignora. La paciencia se nos acaba". "La frontera que marque el día de hoy puede ser histórica. A partir de hoy podemos lograr una sentencia de hechos probados. Hasta ahora solo teníamos acusaciones", ha augurado su abogado, Guillermo Peña.