Urdangarin
Iñaki Urdangarin, saliendo de los juzgados. EFE

Iñaki Urdangarin ha sido condenado a cinco años y diez meses de prisión en el marco del caso Nóos. El cuñado del rey Felipe VI tenía cinco días para presentarse en la cárcel y finalmente se ha decantado por Brieva, en Ávila.

Eso sí, Instituciones Penitenciarias resuelve a 20minutos una serie de incógnitas sobre el proceso por el que tendría que pasar el exjugador de balonmano para entrar entre rejas.

¿Puede elegir prisión?

Sí. Iñaki Urdangarin tiene plena libertad para elegir prisión y no necesita informar de ello. Sirve con que se presente en el centro penitenciario en cuestión y deberá ser aceptado de primeras, como cualquier otro preso. Puede acudir a los 82 centros que hay en España (los 70 que dependen del Gobierno central y las 12 de la Generalitat, que tiene transferidas las competencias), incluidos los de mujeres y los psiquiátricos.

Además, no necesita exponer los motivos por los que elige una prisión u otra. Los criterios son completamente libres y ni la cárcel ni Instituciones Penitenciarias solicitan ningún tipo de información al respecto.

¿Será admitido sí o sí?

No necesariamente. Será la propia prisión la que decida si las características del condenado se adecúan a las de la cárcel y sus instalaciones. Si Urdangarín acude a un centro de mujeres "queda automáticamente descartado porque no es una mujer".  Se estudia el perfil del preso y posteriormente se decide si podría encajar en el centro penitenciario que ha elegido.

En caso de no ser admitido, ¿qué ocurriría?

No podría volver a elegir. Es decir, ya no estaría en sus manos desplazarse a otra cárcel. Ya sería Instituciones Penitenciarias la que decidiría dónde ubicarlo. "Se le podría consultar por deferencia si tiene alguna preferencia, pero la decisión final ya sería de la institución", confirman. Esto se hace de acuerdo al artículo 75 del Reglamento Penitenciario.

¿Cuáles son los criterios de admisión?

Varios. "Son muchos como para poder enumerarlos", revelan en Instituciones. El primero y más importante es el número de plazas. "Él puede presentarse en una cárcel para la que dé el perfil pero que luego resulte que esa prisión está llena", dicen. El perfil de los presos, las instalaciones o incluso si el centro ofrece o no opciones formativas (cursos, talleres, etc.).

¿Es la conflictividad de la prisión un criterio?

No. Instituciones Penitenciarias recalca que ni siquiera "es un punto que se contemple". De hecho, no se puede hablar de "prisiones conflictivas". Las fuentes consultadas son mucho más concretas en este sentido: "En España no podemos hablar de prisiones conflictivas; los presos con ese perfil están en módulos concretos a los que obviamente no se destinaría a un recluso del perfil de Urdangarin".

Una vez dentro, ¿qué ocurriría?

Como es habitual, el preso pasará la primera noche en el módulo de ingresos y después se le trasladará al módulo más adecuado. Probablemente, y dadas sus características, al conocido como "de respeto", donde el interno, al que se clasificará en segundo grado, acepta unas normas de comportamiento e higiene y de organización de la vida diaria en esa instalación. 

¿Tendrá una mayor seguridad?

No. Ni más seguridad ni un trato especial. "Sería un recluso como cualquier otro", revelan las autoridades. Cabe recordar que desde 2015 no forma parte de la Familia Real, por lo que ni siquiera se valora que pueda tener una posición preferencial "en ninguno de los sentidos".

¿Cuáles serían las condiciones de un tercer grado?

No hay un criterio único. El destino no asegura ningún tipo de ventaja respecto al tercer grado. "Será cada prisión y sobre todo un juez quienes decidan si un preso, en este caso Urdangarin, está en disposición de recibir ese tercer grado", explican desde Instituciones. Otra cosa es que el recluso elija un destino u otro en función de futuros permisos.