Perrera
Uno de los perros de un centro de protección animal. Archivo

Nelson Rodríguez, un hombre de 85 años, quería adoptar un cachorro para él y para su mujer por lo que decidió acudir a la perrera de Ourenese. Junto a su sobrino, llegó al lugar donde pudieron ver más de una decena de perros... sin embargo, se fijó en uno, pequeño y de poco más de un año. Se enamoró totalmente y decidió adoptarlo. Hicieron los trámites pertinentes y acudieron a un veterinario a que le pusieran el chip.

Pero entonces ocurrió algo que no esperaba... Según cuenta La Voz de Galicia, la perrera avisó al veterinario para que no le pusieran el chip al perro. "Nos dijeron que nos teníamos que quedar con un perro viejo", asegura Nelson. El sobrino, que le había acompañado hasta el centro para adoptar al perro, tuvo que comprometerse en un principio a quedarse con el animal por si la pareja no pudiera hacerse cargo de él.  

Area Gil, la presidenta de la Protectora de gatos y perros de Ourense, afirma que no entregan animales de menos de un año a personas mayores si no aseguran que habrá una persona joven para cuidarlo si ellos no pueden. "Si en seis o siete años no pueden cuidarle, ¿qué hacemos con los perros?", cuestiona.

El matrimonio de ancianos no está de acuerdo con las afirmaciones de la presidenta, ya que prefieren un perro pequeño para que sea más fácil de dominar.  "Si es pequeño podemos educarle a nuestra manera. A mi esposa le gusta pasear y no queremos que se nos escape", asegura Nelson.

Area Gil también argumenta que otra de las razones por las que se le denegó la petición a este matrimonio es porque anteriormente ya se les había perdido un perro con un caso similar. "Preferimos que esté aquí a que se pueda escapar y lo atropelle un coche", concluye la presidenta.

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