Los padres de Gabriel se abrazan emocionados ante el cariño de miles de personas
Los padres de Gabriel se abrazan emocionados ante el cariño de miles de personas EUROPA PRESS - Archivo

El fatídico desenlace del caso de Gabriel es el último de los muchos que nos han tenido en vilo hasta confirmarse las peores noticias. De algunos de estos niños se ha terminado conociendo cuál fue su final, pero de otros todavía no se sabe cuál es su paradero.

España ya se quedó sin aliento el 27 de enero de 1993 cuando las tres niñas de Alcásser fueron encontradas después de haber sido brutalmente violadas y asesinadas. Desirée Hernández, Miriam García y Antonia Gómez fueron raptadas durante la noche del 13 de noviembre de 1992 cuando haciendo autoestop se dirigían a una discoteca de una localidad cercana.

Setenta y cinco días pasaron hasta que dos apicultores encontraron los cuerpos semienterrados. Las investigaciones policiales apuntaron a Antonio Anglés y Miguel Ricart como autores de los hechos. El primero huyó sin cumplir los años de prisión ni ser juzgado y aún no se conoce su paradero. Miguel Ricart fue condenado a ciento setenta años de los que solo cumplió veintiuno.

La incertidumbre y el dolor se han repetido más veces. Por desgracia, los padres de estas tres niñas no han sido los únicos en pasar por este duelo.

La desaparición de Mari Luz

Mari Luz Cortés tenía cinco años cuando fue hallado su cadáver en la ría de Huelva. La niña se dirigía a comprar chucherías a un quiosco cercano y en ese momento, Santiago del Valle, un vecino de la zona, tiró un osito de peluche desde el balcón haciéndole señales para que subiera. Cuando la pequeña entró en el portal, Del Valle comenzó a realizarla diversos tocamientos

Mari Luz se resistió y el pederasta utilizando la fuerza acabó con la vida de la niña. El asesino subió a su casa, cogió un carrito de la compra e introdujo dentro el cadáver de la menor, cuerpo del que posteriormente se desharía en la zona de las marismas. Estos fueron los hechos confirmados por la Audiencia Provincial de Huelva que acabaron sentenciando a Santiago del Valle a 22 años de cárcel y otros nueve para su hermana Rosa del Valle, acusada de cómplice.

Sin noticias del Marta del Castillo

Un año después, el 24 de enero de 2009 desaparecía Marta del Castillo. La joven de diecisiete años salió de casa para verse con unos amigos y desde entonces la Policía continúa buscando su cuerpo. Miguel Carcaño, autor confeso del asesinato de Marta, ha llegado a cambiar ocho veces su versión de los hechos.

En todas ellas ha confirmado la muerte de la joven, pero en ninguna se ha confirmado un paradero igual al de la declaración anterior. Esto se traduce en ocho años de búsquedas, un cuerpo que todavía no se ha encontrado y una familia en vilo esperando a que el asesino de su hija apunte su verdadero paradero. Carcaño fue condenado a 21 años y tres meses de cárcel y su condena concluirá en mayo de 2030 cuando tenga 41 años.

El atroz crimen de Jose Luis Bretón

Otro de los casos que conmocionó a España fue el de José Bretón, condenado a cuarenta años de prisión por el asesinato de sus dos hijos. Ruth y José de seis y dos años fueron atiborrados de orfidales a manos de su padre, quien posteriormente introdujo los cuerpos de los dos pequeños sin vida en una hoguera a más de 1.200 grados de temperatura.

Esto sucedió un 8 de octubre de 2011. La sentencia emitida y los restos óseos encontrados hacen que pese sobre él la toda la culpa. Bretón, sin embargo, sigue declarándose inocente y entre rejas continúa asegurando que el último recuerdo que tiene de su hija es en el parque en el que la perdió de vista.

Asunta, asesinada por sus padres

Asunta Basterra llegó a Santiago de Compostela con apenas un año de edad. Era la primera niña china adoptada que paseaba por las calles de la capital gallega. Sus padres, Alfonso Basterra y Rosario Porto están ahora en la cárcel, condenados por su asesinato.

El cuerpo de la menor fue hallado el 22 de septiembre de 2013 en una pista forestal. En él se detectaron una dosis tóxica de ansiolíticos y restos de semen, pero la causa real de la muerte fue la sofocación. La menor murió asfixiada. Las pruebas y el juez sentenciaron que habían sido sus propios padres quienes ataron y trasladaron el cuerpo de la menor a la pista forestal de Feros.

Dieciséis meses buscando a Diana

Sin embargo, y por desgracia, no hace falta echar la vista tan atrás para revivir casos como el de Gabriel. Este verano, el caso de Diana Quer inundaba los medios y dejaba a todos boquiabiertos cuando después de dieciséis meses la Guardia Civil encontraba el cuerpo de la joven.

José Enrique Abuín Gey, alías El Chicle, confesó el crimen y guió a las autoridades hasta un pozo de una nave industrial donde había ocultado el cuerpo de Diana. Al estar más de un año sumergido, el estado del cadáver ha dificultado la labor de los forenses y por ello, todavía no han podido determinar si la joven madrileña sufrió o no agresión sexual.

El Chicle terminó confesando ante la Guardia Civil que asaltó a Diana cuando la vio caminando sola por la calle e intentó violarla. La chica opuso resistencia y ante esta reacción José Enrique Abuín Gey la estranguló.

Padres sin los culpables en la cárcel

Otros padres aún no tienen a los culpables de la desaparición de sus hijos entre rejas. Casos como el de Madeleine, la niña británica que desapareció durante las vacaciones que disfrutaba junto a padres en Portugal; o como el de Yeremi Vargas, el pequeño de siete años que desapareció en 2007 en la localidad de Vecindario (Gran Canaria). Ambos se produjeron en 2007 y aún, después de once años, no se tiene noticias sobre el paradero de los dos menores.