El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en su intervención ante el Comité Federal.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en su intervención ante el Comité Federal. PSOE

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, dio este sábado un nuevo paso para hacerse con el control total del partido. El nuevo reglamento interno salió adelante por unanimidad en un Comité Federal sin intervenciones contra Ferraz pero con destacadas ausencias. Los críticos han renunciado a dar la batalla y se limitan a aguardar, escépticos, al juicio de las urnas.

En palabras de un barón territorial sanchista, el texto aprobado supone "el mayor cambio orgánico en la historia" socialista. Según Pedro Sánchez, la normativa, que resta poder a los barones y al Comité Federal en favor de la militancia y la Ejecutiva, convierte al partido en una organización "abierta, participativa y transparente": "El PSOE de la militancia".

Mientras tanto, cuatro de los siete presidentes socialistas ni siquiera acudieron a la reunión del comité –la sanchista Francina Armengol y Susana Díaz, Ximo Puig y Javier Fernández–, otros dos –Javier Lambán y Emiliano García-Page– se fueron antes de la votación, y delegaciones como la andaluza no pidieron turno de palabra. Pedro Sánchez goza de amplio respaldo interno, pero no todos son fieles entusiastas: también hay críticos resignados.

Satisfacción de los 'sanchistas'

Vayamos por partes. En las filas sanchistas la satisfacción era palpable. Los rostros relajados eran la tónica dominante entre los miembros de la Ejecutiva. Los barones afines destacaban la vuelta a la normalidad tras año y medio de convulsión, y restaban importancia a las ausencias: "Queda algún resquemor, claro, pero los hay en todos los partidos", apunta un barón preguntado por 20minutos. "Ha sido por unanimidad, sin precedentes", comenta otro. Tras ganar las primarias por más de diez puntos en mayo de 2017, Sánchez ha dado pasos para fortalecer su posición interna. El de este sábado fue uno más, y no menor.

Elogios también para Ábalos. Su llegada a la Secretaría de Organización ha templado los ánimos. Ese cargo lo ocupó, en la primera vida de Sánchez, el riojano César Luena, que provocó más de un incendio entre Ferraz y las federaciones díscolas. El diputado valenciano, en cambio, "ha trabajado mucho con los territorios, sabe templar los ánimos", apunta un barón. Gran conocedor de la estructura interna del PSOE, fue el encargado de limar el texto final en conversación con sus homólogos territoriales.

De puertas adentro, por tanto, Sánchez ha materializado muchas de las promesas que hizo en la campaña de las primarias. El castellanomanchego Emiliano García-Page señaló que es lógico que se siga el camino marcado por el 39º Congreso Federal y, guste más o menos, los territorios no han planteado objeciones a la normativa. Incluso el aragonés Lambán, que a su llegada al comité dijo no haber leído el reglamento, negó después que el PSOE se esté podemizando, crítica recurrente de los afines a Susana Diaz contra Sánchez durante las primarias.

El futuro veredicto de los votos

En palabras de un destacado dirigente territorial, Sánchez, que defiende que "un PSOE cercano a sus militantes es un PSOE cercano a sus votantes", "se ha ganado el derecho" a marcar el rumbo del partido, aunque debe tener en cuenta que los militantes están "más a la izquierda" que los votantes. Y los votos, precisamente, serán el indicador definitivo del éxito del secretario general en esta segunda etapa y los que determinarán si dura o no la paz interna. Porque, como dijo Javier Lambán, "el éxito o el fracaso de los liderazgos" no se mide tanto por la "aceptación" que suscitan entre las bases, sino por el apoyo que recaban de los ciudadanos.

También García-Page hizo una advertencia similar: celebró que el PSOE no esté ya "enzarzado" en la batalla interna, apuntó que Sánchez necesita "todo el partido detrás y lo más unido posible" para afrontar la competición electoral y, al tiempo, advirtió de que la carrera hacia La Moncloa será "empinada", la competición con el PP "dura", y de que, "hoy por hoy, evidentemente, todavía no se nota en las encuestas el respaldo mayoritario al PSOE". "Espero que de aquí a que se celebren las elecciones hayamos recorrido ese trecho", agregó.

En su discurso inicial, Sánchez se marcó el objetivo de ser la "primera fuerza" en 2019, año de elecciones autonómicas, locales y europeas, y redobló la presión contra el PP y contra Cs, a los que acusó de obstaculizar la regeneración democrática y de protagonizar la "pugna neoconservadora de las dos derechas". Precisamente esa batalla fue la que, ya a puerta cerrada, el socialista pidió aprovechar. Según fuentes socialistas, Sánchez apeló a sacar tajada de la división en el campo conservador para lograr la victoria en las urnas: frente a la "marea neoconservadora", el PSOE tiene que ser el "rompeolas progresista", dijo.

Sánchez ataca a Rajoy y los críticos miran a Cs

Especialmente duro fue con Rajoy, del que dijo que está al frente de un "proyecto agotado", "vacío de ideas", "anegado de corrupción" y que da la espalda "a los problemas reales". Un Gobierno, prosiguió, "que no da señales de vida", "sin pulso" y que elude sus responsabilidades al no presentar un anteproyecto de presupuestos, algo que Sánchez le exigió que haga "para dar confianza a los actores económicos" y a la ciudadanía, y porque "vivir de la prórroga es consolidar los recortes de la derecha". Además, reclamó que el Ejecutivo presente una propuesta en materia de financiación autonómica.

En Ferraz creen que la pugna entre Rajoy y Rivera, unida al desgaste que Unidos Podemos muestra en los sondeos, puede catapultar al PSOE a la primera plaza. El próximo paso en la carrera electoral será la confección del calendario de primarias autonómicas y locales, que Ábalos negociará con las federaciones, atendiendo a las particularidades de cada territorio. Mientras tanto, los sanchistas están convencidos del rumbo y los críticos, con distinto grado de escepticismo según el caso, aceptan que no pueden plantar batalla, porque sus filas han menguado y porque el partido no puede estar constantemente sometido a tensiones internas.

"Hay resignación", apunta un dirigente territorial que estuvo en las cocinas de la campaña de Susana Díaz, y que avisa de que Ferraz parece "ignorar por completo" el auge de Cs con el argumento de que "todas las encuestas están manipuladas": "No he visto a ningún votante nuestro que me diga que se van a Cs", replicó hace unos días Ábalos a una pregunta de la prensa sobre el partido naranja. Y, aunque las perspectivas electorales del PSOE preocupan a más de un socialista, todos parecen aceptar que Sánchez está al mando. Al menos, mientras las urnas no le quiten la razón.