DROGA
Un toxicómano se administra droga con una jeringuilla. GTRES

Cada año mueren más personas en España por sobredosis. En 2016, último año con datos oficiales, 789 personas fallecieron por envenenamiento accidental de drogas o psicofármacos, dos personas cada día y un 59% más que en 2010 (497), desde cuando no deja de escalar la cifra, según el INE.

Para intentar revertir una tendencia que se ha instalado en toda Europa y conseguir salvar alguna de esas vidas, el Ministerio de Sanidad ha incorporado por primera vez como objetivo de la estrategia nacional de adicciones (2017-2024) "la prescripción y entrega de naloxona a los consumidores de opiáceos y pacientes en tratamientos sustitutivos".

La naloxona es un medicamento que sirve para reanimar a las víctimas de un envenenamiento accidental por opiáceos. Hasta la fecha en España se utiliza casi en exclusiva en los centros médicos y por los sanitarios para revertir de urgencia una sobredosis. El Plan Nacional sobre Drogas quiere extender su dispensación a los adictos a opiáceos y a cualquier persona de su entorno pueda actuar ante una situación de emergencia.

La prescripción y entrega de este potente y eficaz antagonista de la heroína y otros opiáceos se ha ensayado en diversas ciudades europeas, entre ellas Barcelona, donde la Generalitat implementó hace una década un programa para formar a personas relacionadas con el entorno de la heroína sobre cómo inyectar naloxona y realizar las maniobras cardiorrespiratorias para evitar una muerte.

Esta iniciativa estatal se enmarca en la ampliación de la oferta y cobertura de los programas de prevención de la sobredosis en todas las Comunidades Autónomas y alinea al Ministerio de Sanidad con las políticas de reducción de daños que propugna el Observatorio Europeo de Drogas, desde 2016. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también aboga, ya desde 2014, por la distribución de kits de naloxona a los consumidores de opiáceos para reducir la mortalidad asociada a las sobredosis,

Expertos en Salud Pública consideran que esta estrategia —llamada 'Take Home Naloxona' (naloxona para llevar)— es "sencilla de implementar" y más necesaria que nunca ante patrones de emergente consumo de opiáceos medicamentososos, como el fentanilo o la oxycodona, y por el repunte en el consumo de heroína en España constatado por el Plan Nacional de Drogas.

La última estadística del Ministerio de Sanidad sobre estupefacientes [PDF] confirma que "el número estimado de consumidores problemáticos de heroína en España en 2015" se  sitúa "entre 48.102 y 92.840 personas". La memoria reconoce, literalmetne, "un freno de la tendencia descendente que venía observándose en los últimos años [en el consumo de heroína], mostrando incluso lo que podría interpretarse como un repunte".

Las organizaciones que trabajan con adicciones venían hablando de la mayor presencia de la heroína en la calle desde hace unos años. Lo corroboran crecientes alijos incautados por la Policía, así como la proliferación de narcopisos en barrios céntricos de las ciudades (como el Raval de Barcelona o Vallecas, en Madrid).

Istituciones como Proyecto Hombre han alertado de un mayor consumo principalmente entre jóvenes veinteañeros, que no vivieron la epidemia de sobredosis de los años 90 del siglo XX. Sobre su consumo, explican que vuelve a ser inyectado y en combinación con otras sustancias estupefacientes.

Expertos en farmacia y en salud pública consultados recuerdan la importancia de acompañar la prescripción de la naloxona con un tutorial sobre su modo de empleo a los drogadictos o al entorno con más probabilidades de presenciar una sobredosis.

En relación a las muertes por sobredosis de drogas, el Ministerio hace un perfil de los fallecidos que se corresponde con el de un varón mayor de 44 años, soltero, que no fallece debido al agravamiento de patología previa y que ha consumido drogas recientemente (preferiblemente hipnosedantes y opiáceos). La sobredosis ocurre cada vez con más frecuencia en un domicilio privado, en el 72%, lo que avala la política de la naloxona para llevar. en 2015 solamente el 8% de las sobredosis tuvieron lugar en la calle, la mitad que hace una década.