Felipe VI y Patxi López
El rey Felipe VI junto al presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López. EFE

La Casa Real ha informado de que el rey Felipe VI no ha propuesto al presidente del Congreso ningún candidato para formar Gobierno, con lo que serán convocadas nuevas elecciones.

La comunicación al presidente del Congreso, Patxi López, se produce después de que haya terminado la tercera ronda de consultas a los partidos políticos.

Don Felipe ha trasmitido a López que ningún candidato tiene los apoyos necesarios para formar Gobierno. Así, se inician los plazos para las nuevas elecciones, que serán previsiblemente el 26 de junio.

"Su Majestad el Rey, tras valorar la información que le han trasladado los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria que han comparecido en las consultas, ha constatado que no existe un candidato que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados, en su caso, le otorgue su confianza", señala el comunicado de la Casa Real.

"En ese sentido y de acuerdo con lo expuesto el pasado 12 de abril en la convocatoria de estas consultas, Su Majestad el Rey ha comunicado al Sr. Presidente del Congreso, Don Patxi López Álvarez, que no formula una propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno. Todo ello a los efectos de lo previsto en el artículo 99 de la Constitución", remata el texto.

Tras entrevistarse con el rey, López ha comparecido ante los medios para confirmar la noticia y señalar que "estamos abocados a nuevas elecciones". "No hemos sido capaces de gestionar el resultado de las urnas", ha dicho

Posiciones encontradas

El rey cierra así su tercera ronda de consultas tras el 20-D, en una jornada en la que se ha entrevistado con los líderes de los dos principales partidos. Tanto el presidente de Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, como el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, le han manifestado que carecían de apoyos.

La constatación del rey cierra así casi cuatro meses de negociaciones entre las formaciones políticas tras los fragmentados resultados de las elecciones del pasado 20 de diciembre, que ya aventuraban la dificultad de un acuerdo de investidura pese a que desde el primer momento los diversos líderes aseguraban estar abiertos al diálogo para hacerlo posible y advertían de que la repetición de los comicios sería un fracaso.

Rajoy lanzó un día después de los comicios del 20-D la propuesta que ha seguido manteniendo durante todo este tiempo: una gran coalición de su partido con el PSOE y a la que invitaba también a Ciudadanos.

El secretario general del PSOE, por su parte, rechazó tanto esa idea como aliarse con Podemos, un partido con el que mantuvo una dura negociación que al final no fructificó.

Pablo Iglesias, líder de la formación morada, siempre ha asegurado estar abierto al diálogo pero mantenía prioridades como la de un referéndum en Cataluña, que obstaculizaban cualquier entendimiento.

Cuatro meses de negociaciones.

El Rey inició su primera ronda de contactos con los dirigentes de los partidos y que culminó con el ofrecimiento que Rajoy declinó para someterse a una sesión de investidura.

En esa primera ronda de contactos, el Rey fue el primero en conocer la oferta de Iglesias de formar un ejecutivo con Sánchez al frente, él de vicepresidente y varios ministros de Podemos.

Un planteamiento que alertó de nuevo a dirigentes e históricos del PSOE y que llevó a Sánchez a comprometerse el 30 de enero ante el Comité Federal del partido a que cualquier acuerdo lo sometería a refrendo de la militancia.

Segunda ronda

Felipe VI convocó entre el 27 de enero y el 2 de febrero una nueva ronda de consultas que concluyó encargando al líder del PSOE que intentara su investidura.

A partir de ese momento se multiplicaron las reuniones a varias bandas, como la de Rajoy y Sánchez en la que ni se dieron la mano públicamente y sólo sirvió para apuntalar su distanciamiento y para que el líder socialista reiterará su rechazo a los cinco grandes pactos de Estado que el presidente le había hecho llegar a él y a Rivera.

Sánchez y su equipo negociador mantuvieron otra serie de reuniones que desembocaron en un pacto suscrito de manera solemne junto a Rivera y que provocó que Podemos suspendiera sus contactos con el PSOE.

Con ese pacto avalado por casi el 80 por ciento de los militantes socialistas que se pronunciaron sobre el mismo, Sánchez acudió al debate de su investidura, que fue rechazada por la mayoría del Congreso en las dos votaciones realizadas, el 2 y el 4 de marzo.

Se entró en un compás de espera con Rajoy manteniendo su oferta de gran coalición, y Sánchez e Iglesias intentando un acercamiento para el que el líder de Podemos dijo, que si él era el obstáculo, renunciaba a formar parte del gobierno "a la valenciana" al que aspiraba.

Pero el pacto PSOE-Podemos parecía cada vez más difícil porque Sánchez aseguraba que mantendría su acuerdo con Ciudadanos, mientras que Iglesias y Rivera se confesaban incompatibles.

La única opción para que el pacto PSOE-C's permitiera un nuevo gobierno es que lo avalaran los militantes de Podemos en la consulta que se comprometió a realizar la dirección de este partido y en la que defendía el rechazo al mismo.
El "no" a esa vía fue avalado por casi el 90 por ciento de los que se pronunciaron en ella.