UPyD
La líder de UPyD, Rosa Díez, presenta las candidaturas para las municipales de 2015. JUANJO MARTÍN / EFE

La crisis desatada en UPyD a raíz de los malos resultados de las elecciones autonómicas en Andalucía parece no tener fin. Durante esta semana, la formación liderada por Rosa Díez ha visto cómo le ha salido una rival para dirigir el partido y cómo sus direcciones regionales en Asturias y Aragón se han declarado en rebeldía y han optado por confluir en las próximas elecciones con Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, y a quien las encuestas otorgan un mayor potencial de crecimiento.

El pasado miércoles 8 de abril, la dirección nacional de UPyD tomaba una decisión expeditiva: Destituían a la dirección autonómica en Asturias (liderada por el diputado regional, Ignacio Prendes) y designaban una gestora provisional. El motivo: la intención de Prendes y su equipo de someter a votación en asamblea la posibilidad de acudir junto a C's en las próximas elecciones autonómicas, una decisión que enfrentaba frontalmente a los asturianos.

Tres gestoras en una semana. La decisión de nombrar una gestora tuvo un alcance limitado, ya que la asamblea se celebró igualmente, y los militantes de base asturianos dieron su visto bueno a unirse en próximos comicios con Ciudadanos. La insurgencia asturiana tuvo su eco en Aragón, que tomó una decisión similar un día después, y en Galicia, que este mismo viernes ha aprobado unirse a Albert Rivera y los suyos. La crisis territorial de UPyD ha supuesto la imposición de al menos tres gestoras.

En paralelo a los levantamientos regionales, la diputada en el Congreso Irene Lozano anunció públicamente su intención de competir con Rosa Díez en las próximas primarias para dirigir el partido. Su intención: Aglutinar a todos los votantes de UPyD descontentos con las decisiones estratégicas de la actual dirección. "Si se endereza el tiempo estamos a tiempo de hacer un buen partido", ha manifestado la antigua periodista.

Un día antes, el también diputado nacional Toni Cantó declaró públicamente que no será el candidato de UPyD a presidir la Generalitat Valenciana. Cantó, que semanas antes había liderado la ola contestataria en el partido magenta, tomó esta decisión ante la evidencia de que su punto de vista era minoritario entre los dirigentes de la formación. Pese a su posición en minoría, otros líderes y representantes electos de UPyD han presentado su renuncia: Enrique Calvet, Fernando Maura...

Una reclamación de cambios urgentes

La rueda de prensa de UPyD del pasado lunes 23 de marzo (resaca de las elecciones andaluzas) fue la más exitosa, en términos de convocatoria, en la historia de la formación magenta. Lo reconocen desde el propio partido, aunque el problema es que no es por buenas noticias. Decenas de medios, televisiones y periodistas acudieron a escuchar las explicaciones de su líder, Rosa Díez, respecto al batacazo electoral sufrido por el partido y las voces internas surgidas inmediatamente, reclamando una reflexión interna y la asunción de responsabilidades por los resultados.

Cualquier decisión de calado, según aprobó la mayoría de los delegados del partido en el Consejo Político del pasado 28 de marzo en Madrid, se tomaría después de las elecciones autonómicas. Díez, eso sí, nombró a Andrés Herzog como nuevo portavoz adjunto de la formación magenta. El abogado, responsable de la causa judicial del caso Bankia, ha sido también uno de las voces más críticas contra los versos sueltos de UPyD. Tanto en medios como a través de redes sociales la dirección del partido no ha dudado en criticar abiertamente la actitud y el desacato de los rebeldes.

De tercera fuerza a la irrelevancia. El partido liderado por Rosa Díez, que hace menos de un año pugnaba por ser una tercera fuerza política en España, apenas logró un 1,93% de los votos en los pasados comicios andaluces, lo que le dejó sin representación parlamentaria en la comunidad autónoma más poblada del país. A pesar de que en la convocatoria de 2012 tampoco había obtenido ningún escaño, su porcentaje de votos fue sensiblemente superior (un 3,35%). Por si fuera poco, las matemáticas electorales mostraron que una hipotética fusión con Ciudadanos (que obtuvo 9 diputados) hubiera supuesto conseguir dos representantes más que yendo por separado.

Ante esta realidad, Díez aseguró que nadie le ha pedido su dimisión, e insistió en la idea de que la formación seguirá siendo independiente y libre de presiones, en clara alusión a la idea de una hipotética fusión con el partido de Albert Rivera. "Somos tan necesarios como cuando nacimos en 2007. La desaparición virtual de UPyD daría vía libre a los nacionalismos independentistas y a otros intereses", aseguró.

Unión Progreso y Democracia atraviesa quizás la peor crisis política desde su fundación, golpeado por las divisiones internas, el auge de otras formaciones que se dicen regeneracionistas y el peligro, real o no, de una desaparición real dentro del espectro político español. Pero, ¿Cómo se ha llegado a este punto? ¿Qué ha ocurrido para que se hayan precipitado así los acontecimientos? ¿Cómo un partido puede pasar de optar a ser tercera fuerza a casi debatirse por no desaparecer?

El origen de la división: pragmatismo vs principios

Dos corrientes desde su nacimiento. A pesar de que prácticamente desde su fundación han coexistido en esencia dos grandes corrientes en UPyD —"una prágmática, más favorable a ser flexibles, y otra más de principios"—, el conflicto se ha acelerado y agudizado a lo largo de este último año, sobre todo tras las elecciones europeas de mayo de 2014. La formación magenta alcanzó los cuatro eurodiputados (C's otros dos, y con un notable ascenso en Madrid). Se multiplicaban los resultados de los anteriores comicios, pero se seguía lejos de los grandes partidos.

Tal como señala a este diario un portavoz de la corriente renovadora, en ese momento se produjeron dentro del partido dos visiones de los resultados: "Una triunfalista, dentro de la cúpula, que no percibe que haya que hacer nada. Pero además surgieron análisis de otra gente que veíamos en esos resultados un mensaje claro de que teníamos que llegar a un acuerdo con Ciudadanos. Era un partido al alza, pero que apenas existía fuera de Cataluña, y UPyD podía haber llevado la voz cantante", explican. Juntos, el 25 de mayo hubieran sido la cuarta formación en el sufragio del Parlamento Europeo.

Surgen voces en favor de la unión. Esta corriente alternativa a la dirección de Rosa Díez se hizo explícita en el mes de agosto, cuando el eurodiputado Francisco Sosa Wagner publicó un artículo en el diario El Mundo reclamando públicamente que su partido y Ciudadanos llegaran a un acuerdo para presentarse de forma conjunta en los próximos comicios autonómicos, municipales y generales. El proceso no sentó bien en la cúpula magenta, que vio una cierta deslealtad en la actitud de Sosa Wagner y otros. A pesar de que la propia formación liderada por Albert Rivera también veía con buenos ojos la confluencia, la dirección de UPyD no se mostró especialmente dispuesta a unir siglas. Aún así, la formación votaría entre sus afiliados un posible acercamiento.

La unión con C's se rompe antes de nacer

Pocas semanas después de las elecciones europeas se empiezan a plantear negociaciones entre UPyD y C's encaminadas a colaborar entre ambas siglas. Fueron, desde antes de comenzar, unas negociaciones con más líneas rojas que posibles puntos en común, y finalizaron por ello sin ningún acuerdo. Fuentes de la dirección del partido magenta explican que no se pudo acordar una confluencia "porque en comparación con los controles internos de UPyD, Ciudadanos es un partido poco transparente, con poca democracia interna, mutante... Eso lo reconocieron todos dentro del Consejo Político, pero tras los malos resultados ha surgido la idea de la negociación porque no se puede seguir así", explican.

Los afiliados y altos cargos críticos con la línea oficial tienen otra versión de la ruptura de negociaciones con C's: "Todas las justificaciones sobre falta de transparencia, etc, se elaboraron a posteriori, una vez que ya se había decidido dar una negativa a cualquier acuerdo. Ciudadanos apenas existía, pero aquí había un grupo de dirigentes que no quiere abrir el partido y que haya competencia", alegan. Tras la cancelación de las negociaciones, el partido aprobó un nuevo Código de Buenas Prácticas que vinculaba cualquier manifestación de sus representantes a los cabezas de lista. Esta medida —aprobada "ad hoc", según fuentes internas de la formación magenta— conllevó la dimisión de Sosa Wagner en octubre de 2014.

Auge de Ciudadanos y "marginación" de UPyD

Desde la decisión de acudir por separado, la carrera electoral de uno y otro partido han evolucionado casi a la inversa: Ciudadanos ha crecido espectacularmente en las encuestas hasta convertirse en la cuarta fuerza según los sondeos, mientras que UPyD apenas logra mantener resultados. Esta progresiva irrelevancia de los magenta se ha constatado en las elecciones andaluzas. "Hemos hecho la mejor campaña electoral de nuestra historia y hemos obtenido el peor resultado de nuestra historia. No soy iluso, no sé si saldremos de esta", confiesa un alto cargo de la dirección nacional.

Desde la dirección actual de Unión Progreso y Democracia no creen que esta caída en desgracia —errores puntuales al margen— sea solo una casualidad. El poder, sostienen, se ha puesto en su contra. "Medios grandes como El País o El Mundo nos han dejado de lado. Además, hemos sufrido el efecto de las encuestas negativas, que constantemente nos han ignorado. El bipartidismo tiene más poder del que se podría imaginar", denuncian.

El sector autodenominado renovador, por su parte, que ya creían que una confluencia con Ciudadanos era inevitable, han visto cómo los acontecimientos se han acelerado debido a las elecciones andaluzas. "La dirección está tapándose los ojos para no ver una realidad: que tienen cada vez menos apoyos de la militancia y, sobre todo, de la ciudadanía". Precisamente para demostrar este rechazo a la actual cúpula y forzar estos cambios, cuatro altos cargos críticos (Irene Lozano, David Andina, Rodrigo Tena y Álvaro Anchuelo) con la actual gestión han dimitido en las últimas horas.

"No es una culpa individual que se pueda atribuir solo a Rosa Díez", advierten fuentes del sector crítico. En su opinión, el problema es que esta dirección "bunkerizada" ha dejado de hablar de España, de la educación y la sanidad, de la reforma territorial... para presentarnos solo como un partido contra la corrupción y enfrentados a todos: demás formaciones, medios de comunicación, intelectuales...", opinan. Desde la directiva ven las cosas de forma diferente: "Tanto la cuestión de Ciudadanos como la dimisión de Rosa forman parte de lo mismo: Rosa es percibida como un símbolo, un obstáculo a eliminar, por su firmeza y porque no entra en los juegos del resto de partidos", sentencian.

Dirección y renovadores tendrán la oportunidad de debatir este sábado en el Consejo Político que celebrará el partido. "Se está valorando el plantear una propuesta de resolución para reafirmar los principios de UPyD y nuestra autonomía frente a otros", adelanta un miembro dirigente, que invita a los discrepantes a presentar una moción de confianza para la actual cúpula.

Encuesta

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Sí, los resultados en Andalucía han sido un fracaso y Ciudadanos está quitándoles el espacio de votantes.
60,08 % (1415 votos)
No, ella fundó UPyD y es la que debe fijar las políticas del partido en el futuro.
6,67 % (157 votos)
Eso tendrán que decidirlo los militantes de forma democrática dentro del partido.
33,25 % (783 votos)