El ex jefe militar de la banda terrorista ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, se ha negado este miércoles a declarar en el juicio contra él que se sigue en la Audiencia Nacional por un atentado cometido en la Bolsa de Bilbao en 2002, al no reconocer al tribunal su autoridad para "juzgar a los ciudadanos del País Vasco".

Al comienzo de la vista oral, celebrada en la sede que el órgano judicial tiene en San Fernando de Henares (Madrid), el ex dirigente etarra se ha limitado a manifestar en euskera: "No autorizo a juzgar a los ciudadanos del País Vasco y no voy a contestar a ninguna pregunta".

Txeroki se enfrenta a diez años de cárcel como presunto responsable de un delito de estragos terroristas en grado de tentativa y a una pena de 20 años de inhabilitación absoluta por participar el 4 de marzo de 2002 en la colocación de un artefacto explosivo en la Bolsa de Bilbao de la localidad vizcaína de Galdakao, que no llegó a estallar.

Según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, Txeroki integraba, junto a Idoia Mendizábal Mújica y Asier Arzallus Goñi, el comando Olaia de ETA cuando acordaron participar en esta acción, que representaba "un peligro para la vida de las personas" que se hubieran encontrado en el lugar de los hechos.

20 kilos de cloratita

El comando acordó colocar un artefacto explosivo en los servicios de caballero del edificio. La bomba estaba compuesta por 19,7 kilos de cloratita, 35 gramos de dinamita Titadyn, cuatro detonadores, un iniciador eléctrico y un temporizador, si bien no llegó a explotar porque se produjo un fallo en el sistema de iniciación.

Sobre las 10.30 horas de la mañana, se recibieron sendas llamadas en el diario Gara y en la central de emergencia de la DYA en Bilbao advirtiendo de la colocación del artefacto y anunciando que iba a estallar en 20 minutos. El atentado fue reivindicado por ETA en un comunicado remitido al citado periódico el 4 de abril de 2002.

En los registros practicados tras la desarticulación del comando, los investigadores hallaron las huellas de los tres etarras en un piso alquilado en Amorebieta (Vizcaya) y en una lonja garaje de Galdakao utilizada como depósito de armas y manipulación de vehículos.

La Audiencia Nacional ya condenó por estos hechos a Asier Arzallus a 10 años de cárcel y valoró como prueba una carta intervenida al ex jefe militar de ETA Ibon Fernández de Iradi, Susper, tras su detención en diciembre de 2002, en la que se referían los atentados cometidos por el comando Olaia en la provincia de Vizcaya. En este capítulo aparecía una anotación que decía: "Bolsa de Bilbao, 20 kg., reforzante, K.Olaia, las conexiones estaban mal hechas".