Repsol
Una planta petrolera de Repsol. Keppel Offshore & Marine / REUTERS

Nuevo episodio en la pugna por el control de la petrolera española Repsol. La Comisión Nacional de Energía (CNE) ha decidido no analizar el pacto entre la constructora Sacyr (20% del accionarado) y la petrolera estatal mexicana Pemex (9,4%) para unir sus votos y ganar influencia en la gestión de Repsol.

Según ha informado este jueves la CNE, esta sindicación de acciones no requiere la autorización prevista en la función 14, que sí sirvió para impedir la adquisición de eléctrica Endesa por parte de la alemana EON.

Esta función marca la competencia del organismo para impedir que sociedades no comunitarias logren participaciones significativas en empresas que directamente o a través de sus grupos desarrollen actividades reguladas.

Aunque la actividad de Repsol no entra en las reguladas, sí que tiene un 31% de Gas Natural Fenosa, cuyas ventas están en la actividad regulada de gas en España. En este sentido, la CNE reconoce que Repsol ostenta una posición de control conjunto con La Caixa en Gas Natural Fenosa, pero estima que sus actividades no resultan imputables como propias a la petrolera.

Reunión tensa

Si la de este jueves es una victoria para el grupo de Luis del Rivero y la petrolera mexicana, el miércoles fue Antonio Brufau, presidente de Repsol y hombre en la empresa del segundo accionista por peso (La Caixa, 12,9%), quien ganó la mano.

Tras una tensa reunión, 12 de los 15 consejeros presentes del Consejo de Administración de Repsol votaron a favor de instar a las asaltantes Sacyr y Pemex a dejar sin efecto el pacto para ganar influencia. Solo votaron en contra tres, dos de Sacyr y uno de Pemex. Un cuarto representante de Sacyr, Juan Abelló, se ausentó antes de acabar la reunión para mostrar su rechazo.

El drama por controlar la petrolera viene desde finales de agosto y ya ha incluido actores como el expresidente Felipe González, que cuestionó si con este pacto la españolidad de Repsol está garantizada, o el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que pidió que dejaran en paz al Gobierno.

Hay además un documento interno de Pemex, según publicó el diario El País, en el que la mexicana calcula que influir en la estrategia de una petrolera similar les saldría por entre 10.000 millones y 30.000 millones de euros en lugar de los 1.600 que le ha costado elevar su participación en Repsol desde un 4,4% a un 9,4%.