Café Vaticano
Café Vaticano, en Roma, donde unos turistas recibieron una factura de 81 euros por dos hamburguesas y tres cafés. GOOGLE STREET VIEW

Hace apenas unos años, una factura de 81 euros por dos hamburguesas y tres cafés como la que tuvo que pagar la semana pasada una pareja en un café de Roma, habría quedado en una mala experiencia que contar a amigos y familiares al regresar del viaje. Si había tiempo y ganas, tal vez también en una denuncia a las autoridades.

Hoy, la posibilidad de airear en las redes sociales los timos que sufren a menudo los turistas extranjeros en bares y restaurantes ha conseguido cambiar, si no estas malas prácticas, sí al menos la mentalidad de quienes las sufren. Cada vez hay más clientes dispuestos a poner el grito en el cielo y a quejarse, no solo ante la Policía, sino también, con las pruebas del delito (fotos de las facturas), en Facebook, Twitter, Instagram, o portales como Tripadvisor, donde se ha demostrado que una lluvia de malas críticas puede llegar a comprometer, con justicia, y a veces sin ella, la reputación de un local.

El 'hábito' de cobrar precios abusivos a los turistas es, probablemente, universal. Sin ir más lejos, una terraza de Mallorca se marcó el pasado mes de junio una factura de 21,50 euros por un zumo de naranja y una Coca-Cola (15 euros por el zumo, 6,50 por el refresco, más el IVA). No obstante, Italia parece ser, a tenor del número de denuncias que se han hecho públicas en los últimos años, el país que se está llevando la palma en este tipo de atropellos, especialmente en las tres ciudades que más visitantes reciben: Roma, Venecia y Florencia.

Factura del Café Vaticano, en Roma

El caso del mencionado local romano, el Café Vaticano, situado justo al lado de la Santa Sede, es solo el más reciente. El pasado mes de enero, un turista de Taiwán pagó 25 euros por un helado en Florencia, según informaron los medios locales, que aseguraban que los propietarios del local habían justificado el desorbitado precio aludiendo a la "alta calidad" del producto. El restaurante fue multado con 2.000 euros por los Carabineri, tras la correspondiente denuncia, que fue presentada gracias a la intervención del guía italiano del propio turista. La sanción se debió, en concreto, a que los dueños habían ocultado la lista de precios detrás del mostrador.

Está práctica, según explicó el oficial de policía Elio Covino al diario italiano La Repubblica, "es muy común y crea una mala impresión en todo el mundo, dado que los turistas son las principales víctimas". El desconocimiento del idioma y la despreocupación del consumidor, que a menudo no mira los precios antes de pedir, suelen ser los elementos de los que se aprovechan estos locales, algunos de los cuales, en cualquier caso, no dudan en justificarse. "Estamos hablando de hamburguesas de cuatro libras de carne danesa, acompañadas de patatas fritas y ensalada. Los clientes eligieron del menú y los precios estaban escritos en el menú. Sabían lo que estaban comiendo y sabían lo que estaban pagando", señalaban los responsables del ya famoso Café Vaticano a medios locales, citados por La Vanguardia.

Los mercaderes de Venecia

A la hora de dar 'sablazos', sin embargo, pocas ciudades como la espectacular Venecia. En agosto del año pasado, un cliente mostró en internet su factura de 43 euros por dos cafés y dos botellas pequeñas de agua. La consumición se realizó, concretamente, en el Café Lavena, un local ubicado en plena plaza de San Marcos, donde uno puede esperar, sin duda, precios altos, pero no tener que empeñar el reloj para poder pagar.

Uno de los casos más flagrantes ocurrió unos meses antes, en enero de 2018, cuando otro restaurante veneciano cobró a cuatro estudiantes de cocina japoneses nada menos que 1.143 euros por cuatro chuletones, un plato de fritura de pescado para compartir y dos botellas de vino. El restaurante Osteria de Luca, a dos pasos también de la plaza de San Marcos, en el corazón de la ciudad, recibió por ello una multa de 14.000 euros, y el alcalde de la ciudad, Luigi Brugano, calificó los hechos de "episodio vergonzoso".

Factura del restaurante Osteria de Luca, en Venecia

Volviendo a la capital, en 2013 una familia británica denunció también el pago de 54 libras (64 euros) por cuatro helados en una heladería cercana a las escaleras de la Plaza de España. En esta ocasión, el alcalde de Roma no solo les pidió disculpas, sino que les ofreció también un tour gratis por la ciudad.

Años antes, en 2009, una pareja de japoneses que estaba disfrutando de un viaje romántico en la Ciudad Eterna denunció al dueño de un restaurante situado en la Plaza Navona que les había cobrado casi 700 euros por una comida que incluía dos bebidas, tres platos principales y un postre. Los novios denunciaron al propietario del local por supuesta estafa, después de comprobar que en el recibo de su tarjeta de crédito figuraba la cifra, exactamente, de 695,00 euros.

Factura en Roma

A los jóvenes, según dijeron, les pareció haber entendido mal a la hora de pedir la cuenta. A los casi 580 euros de su menú original, el restaurante había añadido 115,50 euros en concepto de "pequeña" propina, sin su autorización. La intervención de la Policía acabó con el restaurante clausurado por no pasar el control sanitario.