El Real Madrid calma las aguas después de ganar 1-4 al Valladolid, en un partido en el que ha sufrido durante muchos minutos, aunque su mayor capacidad realizadora le ha permitido llevarse los tres puntos.

Los primeros 15 minutos del conjunto blanco fueron de película de terror. Desconectado, dubitativo con balón y lamentablemente permeable sin él, la realidad es que el Valladolid hizo hacer tres goles en media hora, aunque sólo uno de ellos subió al marcador, y bien pudieron ser cuatro.

Primero, con un penalti que Alcaraz mandó a las nubes, después de que Odriozola hiciera un claro agarrón. Después, cuando en el minuto 14 Guardiola anotó, pero el VAR lo anuló por fuera de juego, y poco después, en el minuto 19, cuando el propio Guardiola cabeceó en posición antirreglamentaria.

El equipo vallisoletano consiguió ponerse por delante cuando corría el minuto 29, después de una muy buena acción colectiva de los de Sergio, que encontraron a Guardiola en el segundo palo, y éste devolvió la pelota Anuar, que marcó a puerta vacía.

Sólo el tanto hizo reaccionar tímidamente al deprimido equipo merengue, que consiguió empatar en el minuto 34, después de que Masip tuviera un grave error al despejar un balón y Varane empujase la pelota a portería vacía.

En la segunda mitad, no es que el Real Madrid mejorase de forma evidente, pero consiguió romper la dinámica después de una gran cabalgada de Odriozola, que fue arrollado en el interior del área, lo que permitió a Benzema poner el 1-2.

Ahí el Valladolid abrió más sus piezas, y al contragolpe el conjunto blanco consiguió hacer daño. Benzema, de cabeza, hizo el 1-3, y ni siquiera la expulsión de Casemiro hizo despertar al conjunto local, que vio cómo Modric, tras una gran jugada, ponía el 1-4 definitivo.